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El mercado había apostado a una sola elección. Se votó otra. Brasil se fue a dormir con Lula da Silva reelecto para un cuarto mandato. Con casi la totalidad de las mesas escrutadas, Lula se impuso con 51,75% de los votos válidos frente a 48,25% de Flávio Bolsonaro.
Fue una remontada sin precedentes: es la primera vez desde el regreso de la democracia que un candidato que perdió la primera vuelta gana el balotaje. Y también contra las encuestas y el mercado de predicciones que le daban a Bolsonaro una ventaja.
El dinero no duerme y la reacción fue inmediata. El EWZ, el principal fondo de acciones brasileñas que cotiza en Wall Street, se desplomaba 20% en las operaciones apenas conocido el resultado.
El real, por su parte, se depreciaba 10% frente al dólar. No es un ajuste: es un desarme de posiciones.
Lo imposible
Para entender la magnitud del shock hay que mirar lo que había subido antes. La noche del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro le ganó la primera vuelta a Lula por casi dos puntos, los inversores dieron por hecho el cambio de gobierno. Al día siguiente el Ibovespa saltó 7,70%, la mayor suba diaria en seis años. La euforia siguió toda esa semana: el índice acumuló 8,82%, su mejor desempeño semanal desde marzo de 2020. En el mes, la Bolsa de San Pablo llegó a ganar 12%.
Para un inversor externo, un resultado ajustado más un tribunal en el centro de la escena es sinónimo de incertidumbre prolongada. Y la incertidumbre se paga “cash”.
El EWZ fue todavía más lejos, porque suma la suba de las acciones y la del real. El viernes previo a la primera vuelta cerraba en u$s 38,19 y el lunes siguiente terminó 12,54% arriba, en u$s 42,98. Con una caída de 20%, el fondo vuelve a la zona de u$s 34, por debajo de donde estaba antes de que Bolsonaro ganara la primera vuelta. Es decir, el mercado no solo devuelve la apuesta: paga un castigo adicional por la ilusión que había generado.
Con la moneda pasó lo mismo. El dólar, que el 2 de octubre valía R$ 5,21, había caído hasta R$ 4,98 el viernes 23, con el real como la moneda de mejor desempeño del mundo en esa última rueda. Una depreciación de 10% lo lleva por encima de R$ 5,50, el peor nivel en meses.
Reacción inesperada
¿Por qué una reacción tan violenta frente a un presidente que el mercado conoce de memoria? Porque el precio no reflejaba una probabilidad, reflejaba una certeza. Los fondos habían vuelto a Brasil después de años subponderados, con la idea de que un gobierno de centroderecha traería ajuste fiscal y baja de tasas largas. Esa tesis se cayó. Y en el medio, Lula había mostrado en campaña que estaba dispuesto a usar una suerte de “plan platita” para ganar. Y ganó.
Hay además un factor que aleja a los inversores más allá de la política económica: el riesgo de judicialización. El ministro del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin extendió la votación hasta las 19 en todo el país tras un pedido del PT por fallas en el transporte público. La decisión llegó cerca del cierre de los comicios, cuando algunas mesas ya habían cerrado y empezado el escrutinio. Y aliados de Flávio Bolsonaro plantearon la posibilidad de impugnar judicialmente el resultado. Para un inversor externo, un resultado ajustado más un tribunal en el centro de la escena es sinónimo de incertidumbre prolongada. Y la incertidumbre se paga “cash”.
Efecto en la Argentina
Argentina no será inmune. El contagio cruza la frontera. En Wall Street, el ADR del Grupo Galicia caía 7%, mientras que el de YPF retrocedía apenas 1%. La diferencia tiene lógica. Los bancos argentinos son el termómetro más sensible del riesgo regional y de la actividad. YPF, en cambio, tiene un amortiguador en el petróleo, que el viernes tocó su nivel más alto desde abril, con el Brent en u$s 116,72.
Pero la lectura de fondo para la Argentina es política. El triunfo de Lula agrega dudas para las elecciones del 2027 en el país. La serie de victorias de la derecha en America Latina sufrió un freno con Lula. Ahora todos en el mercado mirarán las elecciones de medio término en Estados Unidos, por la estrecha relación de Donald Trump con Javier Milei.
La historia ofrece una advertencia. En 2018 y 2022, el Ibovespa también subió fuerte tras la primera vuelta y cayó después del balotaje. El mercado se anticipa, casi siempre. El problema es cuando se anticipa a un resultado que no llega. Las próximas horas dirán si la caída del overnight se extiende en la rueda o si aparecen compradores de oportunidad. Lo que ya quedó claro es otra cosa: en Brasil, el mercado votó primero. Y perdió.
El riesgo país volverá a tener una nueva fuente de presión proveniente de Brasil. Tiempos de cautela para los ahorristas argentinos.