El presidente Emmanuel Macron rechazó el ofrecimiento de renuncia del ministro del Interior de Francia por la fallida respuesta policial ante las protestas que conmocionaron al país y derivaron en miles de detenciones durante el fin de semana.

Las manifestaciones del sábado en todo el país, que reunieron a estudiantes que protestaban por las condiciones educativas y a ciudadanos enojados por el alto costo de vida, degeneraron en disturbios y saqueos generalizados, y desataron una tormenta política.

“Tengo un sentido de responsabilidad ante la ciudadanía y, dados los daños causados, lo correcto era ofrecer mi renuncia”, dijo Laurent Nuñez el lunes en la radio France Inter, al admitir que las autoridades perdieron el control en medio de “graves brotes de violencia”.

A seis meses de una elección presidencial de alto voltaje, la peor violencia callejera en años conmocionó a la opinión pública y puso a Macron a la defensiva mientras enfrenta múltiples crisis, entre ellas el aumento de los déficits que puso nerviosos a los mercados de bonos.

Los bonos del gobierno francés volvieron a venderse con fuerza el lunes, después de que un fin de semana de disturbios por el costo de vida pusiera de relieve los desafíos que enfrenta la segunda economía de la eurozona. Los rendimientos de los bonos del gobierno a 10 años subieron 0,12 puntos porcentuales hasta 4,9%, con un desempeño inferior al de sus pares de la eurozona.

Los rendimientos del Bund alemán a 10 años apenas subieron, lo que significa que el diferencial entre los costos de endeudamiento a 10 años de Francia y los de Alemania (un indicador clave de la preocupación de los inversores) volvió a subir a 1,45 puntos porcentuales.

En un mensaje televisado el domingo por la noche, Macron distinguió entre los manifestantes que salieron a expresar reclamos legítimos y los “insurrectos de grupos marginales de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes” que arrasaron ciudades de todo el país.

“Quienes destruyeron bienes deben pagar. Quienes saquearon deben resarcir a sus víctimas. Quienes buscaron derribar la república rendirán cuentas”, afirmó.

Pero la oposición y algunos integrantes del propio bloque centrista del presidente lo criticaron por la falta de medidas concretas en su discurso, que pronunció horas antes de partir en una misión diplomática de tres días a los Estados del Golfo.

Édouard Philippe, aspirante presidencial de derecha que fue primer ministro de Macron entre 2017 y mediados de 2020, dijo que valoraba las palabras del presidente, pero agregó: “Hubiera preferido, como millones de franceses, decisiones e iniciativas que permitieran un regreso al orden”.

El Palacio del Elíseo informó que Macron le pidió a Nuñez que permaneciera en su cargo para “garantizar la continuidad del mando” y le ordenó “tomar todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia sobre las fallas de planificación e inteligencia que llevaron a la violencia”.

Los alborotadores recorrieron ciudades el sábado y saquearon al menos 3.000 tiendas y comercios, según el gobierno, daños que según la Federación Francesa de Comercio Minorista podrían costar “varios cientos de millones de euros”.

Protestas en Francia.EFE.

Los disturbios y saqueos a pequeña escala continuaron el domingo en París, donde atacantes vestidos de negro irrumpieron en un shopping del centro de la ciudad. Unas 350 personas fueron detenidas en la capital el domingo, que se suman a las 2.000 detenciones previas.

El gobierno dijo el lunes que se aplicarán toques de queda locales cuando sea necesario y que las manifestaciones podrían prohibirse por razones de seguridad.

Los intendentes socialistas de París y de Marsella exigieron explicaciones al gobierno sobre cómo la policía perdió el control de la situación.

Benoît Payan, intendente de Marsella, quien dijo seguir “furioso”, acusó a la policía de no defender adecuadamente el edificio municipal, que fue invadido el sábado.

“Sigo esperando respuestas del ministro del Interior sobre por qué la policía se replegó y permitió que los alborotadores irrumpieran”, dijo el lunes en BFM, y agregó que Francia era “la vergüenza de Europa esta mañana”.

Nuñez admitió que el despliegue policial fue demasiado reducido para hacer frente a la magnitud de las protestas, que según dijo habían sido subestimadas por los servicios de inteligencia interna. “Habíamos previsto 200.000 manifestantes”, dijo el lunes, mientras que se movilizaron más de “550.000 personas”.

Disturbios en Francia del 17 de octubreEFE

También afirmó que se habían desplegado 60.000 policías y bomberos en todo el país, pero dirigentes de la oposición habían dicho antes que la cifra era mucho menor, de alrededor de 10.000. El tema formará parte de una próxima investigación parlamentaria sobre el asunto.

En el momento más álgido de las protestas de los gilets jaunes, o chalecos amarillos, desatadas por un impuesto a los combustibles en 2018, la policía desplegó entre 80.000 y 120.000 efectivos.

Desde hace semanas, los inversores en bonos vienen presionando a Francia por su incapacidad para recortar el gasto público, y anticipan inestabilidad política a raíz de la elección presidencial, en la que la líder de extrema derecha Marine Le Pen encabeza las encuestas.

El frágil gobierno minoritario de Macron también enfrenta una batalla por su proyecto de presupuesto de ajuste, que podría provocar su caída antes de fin de año.

Las protestas solo hicieron que los inversores se mostraran “más reacios” a tener deuda francesa, dijo Gordon Shannon, gestor de fondos de TwentyFour Asset Management. “[Los disturbios] son una ilustración muy clara de la resistencia a mejorar el presupuesto. No hay mandato dentro de Francia para mejorar la aritmética fiscal”.

El índice bursátil Cac 40 de Francia, que tiene el peor desempeño relativo frente a otros mercados europeos en años, cayó otro 1,4% el lunes. Los grupos bancarios BNP Paribas y Société Générale bajaron más de 2%.

Alex Everett, gestor de fondos de Aberdeen Investments, dijo que la firma estaba “analizando con mucha atención las implicancias políticas” de los disturbios y cualquier impacto en la carrera presidencial.

Francia sufrió la mayor suba en los costos de endeudamiento entre los países del G7 desde el inicio de la guerra con Irán, ya que la preocupación global por la inflación y la emisión de deuda se combina con las inquietudes sobre las perspectivas de las finanzas públicas del país.