

- Qué ideas clave plantea Rufián sobre la política actual
- Qué frentes propone para enfrentar el avance de la derecha
- Cómo encaja este discurso con su posición en ERC y las alianzas políticas
- Qué cadenas internas y externas enfrenta su propuesta
- Qué impacto puede tener su discurso en la política española de 2026
En un momento de tensión política en España, la figura de Gabriel Rufián vuelve a colocarse en el centro del debate público. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso encarna una mezcla de independentismo y estrategia política nacional que sigue generando controversia dentro y fuera de su propio espacio político.
El político plantea sus temores como demócrata frente al avance de la derecha, pero también expone su visión sobre la necesidad de tender puentes entre distintas fuerzas políticas. Su mensaje es directo, a veces desconcertante para algunos, y siempre enfocado en lo que considera un desafío clave para la izquierda española.

Qué ideas clave plantea Rufián sobre la política actual
En una entrevista con El País, Rufián parte de una afirmación que ha sorprendido por su tono casi provocador: “Ser mala gente te da votos”. Con esa frase, busca poner el foco en lo que percibe como un cambio de reglas en la arena política española, donde la agresividad discursiva y la captación emocional parecen llevar ventaja sobre el debate programático tradicional.
En este contexto, se muestra preocupado por un entorno político que él describe como una “normalización de actitudes reaccionarias”. Rufián advierte que no basta con lamentarse frente al auge del Partido Popular o de Vox, sino que es necesario “hacer algo diferente”, un mensaje que repite con frecuencia en sus intervenciones públicas.
El portavoz de ERC traslada esa visión más allá del independentismo catalán. Reconoce que el debate sobre políticas de izquierda ha quedado eclipsado en ocasiones por las divisiones internas, y que eso termina favoreciendo a fuerzas que no comparten su visión de sociedad. Su lectura hace hincapié en la necesidad de percepción política y de respuesta a los ciudadanos, no solo de estrategias partidistas.
Qué frentes propone para enfrentar el avance de la derecha
Rufián ha sido persistente en su llamado a que las izquierdas exploren formas de articulación más amplias para competir con la derecha. En su entrevista con El País, subraya que no se trata solo de siglas, sino de construir mecanismos que permitan responder al auge de posiciones que él considera reaccionarias o peligrosas para la democracia.
Este planteamiento, sin embargo, no ha encontrado un respaldo unánime. Formaciones como Izquierda Unida, Sumar o Más Madrid han avanzado con proyectos propios de coalición, señalando que prefieren definir un espacio plural sin diluir identidades políticas. Esa dispersión, según Rufián, no ayuda a consolidar una alternativa sólida, aunque respeta la autonomía de cada organización.
En sus declaraciones recientes, también ha recordado la importancia de no renunciar a la identidad política propia. Asegura que un posible espacio unitario de izquierdas no debería implicar que los partidos abandonen sus siglas ni sus valores fundamentales, incluidas las aspiraciones soberanistas de algunas formaciones.
Cómo encaja este discurso con su posición en ERC y las alianzas políticas
Rufián se ha esforzado por dejar claro que no va a romper con ERC, a pesar de las tensiones internas por su propuesta de amplitud política. En declaraciones públicas, afirmó que es “un honor hacer lo que hago desde hace 10 años” y que seguirá representando a su partido en el Congreso mientras este lo desee.
Esa reafirmación llega en un contexto donde su idea de un frente amplio ha generado recelos e incluso distancias con otras fuerzas soberanistas como EH Bildu o BNG, que han mostrado reservas sobre una coalición que trascienda ámbitos territoriales específicos.
Pese al aislamiento político de su propuesta, que él mismo reconoce que “de momento tiene cero apoyos políticos”, el político colomense insiste en que el apoyo popular existe y que su apuesta responde a preocupaciones reales de la sociedad. En sus palabras, “soy un demócrata que tiene miedo”, una frase que resume su percepción de riesgo ante una derecha que, en su opinión, no se detendrá ante nada.
Qué cadenas internas y externas enfrenta su propuesta
La idea de Rufián no solo ha provocado debates internos en ERC, sino también respuestas diversas desde sectores aliados y competidores. Mientras algunas formaciones de izquierda avanzan con proyectos propios, otros analistas han apuntado que la fragmentación histórica del espacio progresista en España dificulta cualquier intento de unidad robusta.
Además, en el panorama político actual, figuran factores como la incertidumbre sobre el liderazgo de proyectos aliados —por ejemplo, el papel de Yolanda Díaz en la coalición de izquierdas por definir— y la necesidad de construir propuestas que vayan más allá de consignas. Todo esto coloca a Rufián en una posición compleja: fuerte en visibilidad mediática, pero enfrentando desafíos para consolidar un proyecto unitario concreto.
Más allá de la política de alianzas, su visión incluye una crítica abierta a las actitudes de sectores conservadores que, según él, “no se detienen en la puerta de tu sede”. Esta expresión refleja su preocupación por un contexto que se ve marcado por el avance de discursos que considera populistas o regresivos.

Qué impacto puede tener su discurso en la política española de 2026
Mientras España se acerca a unas elecciones generales que prometen ser altamente competitivas, el discurso de Rufián representa una llamada a movilizar la izquierda más allá de prácticas tradicionales. Su apuesta no es solo electoral, sino también conceptual: insiste en que la izquierda debe reflexionar y actuar unida para contrarrestar el avance de fuerzas conservadoras y ultraderechistas.
Sin embargo, esta apuesta también levanta interrogantes sobre la viabilidad de que partidos soberanistas y estatales se unan en un proyecto común, sin que ello suponga renunciar a identidades políticas propias o a posiciones estratégicas relevantes. Su mensaje es claro: “algo hay que hacer, si no nos comen por los pies”, expresaba recientemente en otro contexto, subrayando su urgencia por una respuesta colectiva.
Este dinamismo político, con propuestas audaces y debates intensos, está contribuyendo a redefinir el mapa de la izquierda alternativa española en 2026, en un momento en el que la sociedad y las instituciones buscan orientaciones claras para los retos que vienen.














