En esta noticia

El expresidente del Gobierno Felipe González ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras anunciar que no votará al PSOE si Pedro Sánchez es el candidato en unas futuras elecciones generales. Sus palabras no han sido matizadas ni ambiguas. Ha ido más allá y ha advertido que hará campaña activa por el voto en blanco.

La declaración, realizada en un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid, ha provocado una reacción inmediata desde el Ejecutivo y desde la dirección del partido. Mientras González lanza críticas directas al rumbo actual del PSOE, el Gobierno responde que su voz es solo “una más” dentro de una organización democrática.

El expresidente reafirmó su intención de impulsar el voto en blanco en unas próximas elecciones generales si no se siente representado por la dirección actual del partido.Fuente: EFEBorja Sánchez-Trillo

Felipe González anuncia que votará en blanco y carga contra el rumbo del PSOE

Durante su intervención, el exsecretario general socialista fue contundente. “No votaré a ningún partido que no sea el PSOE”, afirmó, para inmediatamente matizar que, si no se siente representado, optará por el voto en blanco. La frase que marcó la jornada fue clara: su intención es no apoyar a la actual dirección.

González también dejó una reflexión que apunta directamente al liderazgo de Sánchez. “Cuando llevas dos años en el gobierno eres heredero de ti mismo”, sostuvo. Y añadió que un proyecto político “no es para salvarse uno sino que debe ser para servir a España y para hacerse cargo del estado de ánimo de la gente”.

El expresidente insistió en que no pactaría “ni de broma” con Vox, pero que “a mucha más distancia” estaría la posibilidad de hacerlo con Bildu. Aunque reconoció que ETA ya no existe y que esas formaciones tienen derecho a estar en política, cuestionó determinados apoyos parlamentarios y lanzó una pregunta retórica que elevó el tono del debate.

Gobierno y PSOE restan peso a sus palabras y niegan que sea una referencia

La respuesta desde el Ejecutivo fue rápida. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, afirmó tras el Consejo de Ministros que la voz de González es “una más” dentro de un partido democrático. El mensaje es claro: el PSOE es plural y las opiniones individuales no marcan la línea oficial.

En la misma línea se pronunció el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, quien aseguró que el expresidente “hace mucho tiempo” que dejó de ser una “referencia” para el partido. Sus declaraciones evidencian una distancia política creciente entre la dirección actual y quien lideró el PSOE durante más de dos décadas.

También el exsecretario general socialista y exvicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, expresó su deseo de que González reconsidere su postura. “Espero que no lo haga al final: que vote, pero que no vote en blanco”, afirmó. Sus palabras apuntan a la preocupación interna por el impacto simbólico que puede tener esta decisión.

El impacto político del voto en blanco y el mensaje al electorado socialista

El anuncio del voto en blanco no es un gesto menor en el contexto actual. González vaticinó que de unas próximas elecciones podría salir una derecha “abrumadoramente mayoritaria”. Con esta afirmación, advierte de un posible cambio de ciclo político.

Más allá del resultado electoral, el mensaje tiene una fuerte carga interna. González defendió su permanencia en el partido con una frase que resume su posición. “¿Por qué voy a querer dejar el PSOE? ¿De verdad tengo que dejar el PSOE? Si alguien tiene que dejarlo, que lo deje el que lo destroza”. La declaración apunta directamente a la dirección actual y refuerza la idea de una fractura ideológica.

Joaquín Almunia pidió que González reconsidere su decisión y defendió la responsabilidad de los grandes partidos para rebajar la tensión política.Julio Muñoz

En paralelo, el exmandatario cuestionó la falta de presupuestos y sostuvo que su ausencia supone “una clara violación de la Constitución”, recordando que él mismo convocó elecciones cuando no logró aprobarlos. También criticó tanto al Gobierno como a la oposición, al señalar que el líder del PP no tiene un proyecto de país sino solo uno “para echar a Sánchez”.

El debate queda abierto. El gesto del histórico dirigente socialista no solo tensiona el escenario interno del PSOE, sino que introduce un elemento simbólico en la campaña futura. En un momento de polarización, la decisión de impulsar el voto en blanco se convierte en una señal política que va más allá de una simple papeleta.