

En esta noticia
La conversación telefónica entre el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, trascendió el plano protocolar para convertirse en un gesto de posicionamiento internacional.
En casi media hora de diálogo, el dirigente opositor aseguró que su objetivo en política exterior sería que España sea “un país fiable” para sus aliados, con prioridad en el fortalecimiento del vínculo transatlántico y la seguridad occidental.
La comunicación se produjo en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania, la rivalidad geopolítica entre potencias y la inestabilidad en América Latina. Allí, la llamada adquiere una lectura más amplia, no solo expresa una relación bilateral, sino la orientación estratégica que un eventual futuro gobierno pretende adoptar.
Un mensaje al principal aliado
Durante la conversación, Feijóo reafirmó el compromiso con la cooperación entre Europa y Estados Unidos frente a las amenazas actuales, especialmente en materia de seguridad.
Coincidiendo con el aniversario de la invasión rusa a Ucrania, trasladó el respaldo a la soberanía e integridad territorial ucraniana y la necesidad de mantener una posición unida entre ambas orillas del Atlántico.

España forma parte de la OTAN desde 1982 y participa plenamente en su estructura militar integrada desde 1999, lo que convierte al vínculo con Washington en uno de los pilares históricos de su política exterior.
En ese marco, el mensaje apunta a reforzar previsibilidad. Asegurar que, incluso ante un cambio político interno, el alineamiento estratégico se mantendría estable.
América Latina como escenario diplomático
Otro eje del diálogo fue la situación en Venezuela. Feijóo trasladó la importancia de avanzar hacia una “democracia plena” y agradeció los esfuerzos de Estados Unidos en ese objetivo.
El tema revela el papel tradicional de España como puente entre Europa y América Latina. Desde la diplomacia española, la región ha funcionado históricamente como espacio de proyección política y cultural, pero también como área de coordinación con Washington en cuestiones democráticas y de derechos humanos.
Política exterior y política interna
La llamada también se inscribe en la competencia política doméstica. En los sistemas parlamentarios europeos, la política exterior suele mostrar continuidad institucional, pero cada proyecto político enfatiza prioridades distintas.

En este caso, el mensaje del líder del PP pone el acento en:
- reforzar el eje atlántico
- coordinación estrecha con Washington
- defensa occidental frente a Rusia
- presión internacional sobre regímenes autoritarios
Más que un anuncio concreto de medidas, se trata de una señal de orientación estratégica hacia aliados y mercados internacionales.
Una conversación con alcance geopolítico
El contacto entre Feijóo y Rubio ilustra cómo, incluso desde la oposición, los actores políticos participan en la construcción de credibilidad internacional. En las relaciones internacionales, estos gestos funcionan como anticipos de política exterior: permiten a socios y adversarios prever.
Así, la llamada no modifica la posición estructural de España, anclada en la OTAN y en el espacio occidental, pero sí interviene en el debate sobre el grado de alineamiento con Estados Unidos y el rol europeo autónomo.
En definitiva, la conversación operó menos como diplomacia bilateral y más como declaración estratégica. Un mensaje simultáneo a Washington, a Bruselas y al electorado interno sobre qué lugar ocuparía España en el tablero global.









