El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reiteró este lunes que continuará al frente del Ejecutivo pese al aumento de la presión política tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por una presunta trama de tráfico de influencias vinculada a la aerolínea Plus Ultra.
La crisis política se intensificó después de que algunos socios de investidura comenzaran a marcar distancias con el Ejecutivo y reclamaran definiciones sobre el futuro de la legislatura. A esto se sumaron cuestionamientos internos dentro del socialismo y nuevos pedidos de adelanto electoral.
Durante una intervención pública, Sánchez evitó mostrar preocupación por la investigación judicial y defendió la gestión económica del Ejecutivo. “Por tanto, a continuar”, afirmó el presidente del Gobierno al ser consultado sobre la situación política actual.
El PNV y Coalición Canaria aumentan la presión sobre Sánchez
El presidente del Partido Nacionalista Vasco, Aitor Esteban, aseguró que sería “irresponsable” que el Gobierno continúe “más allá de 2026, sin rumbo, sin una mayoría estable” y con “una agenda descontrolada y judicializada”.
Pese a las críticas, desde el nacionalismo vasco descartaron apoyar una moción de censura. El portavoz abertzale en el Parlamento Vasco, Joseba Díez Antxustegi, aclaró: “Una cosa es ser muy crítico con Sánchez, que en este momento Sánchez no cuente con nuestro apoyo, y otra cosa muy diferente es hablar de una moción de censura o de impulsar otras hipótesis. Eso no va a pasar”.
Por su parte, el Gobierno canario encabezado por Coalición Canaria reclamó que Sánchez se someta a una cuestión de confianza o que “dé un paso a un lado” si no logra garantizar gobernabilidad parlamentaria.
La tensión también alcanzó a sectores de la izquierda. Desde Podemos señalaron que la investigación judicial contra Zapatero “pinta muy mal” y advirtieron sobre una creciente desafección entre votantes progresistas.
Felipe González pide elecciones y crece la crisis dentro del PSOE
Las críticas más fuertes llegaron desde el propio socialismo. El expresidente Felipe González reclamó un adelanto electoral y sostuvo que España debería celebrar elecciones generales en 2026.
González también afirmó que la investigación judicial contra Zapatero por el caso Plus Ultra “nos afecta como país, como partido y como personas”. Sus declaraciones profundizaron la presión interna sobre Sánchez en uno de los momentos políticos más delicados desde el inicio de la legislatura.
Mientras tanto, el presidente del Ateneo, Luis Arroyo, reveló que habló con Zapatero y aseguró que el expresidente está “alucinando” con la imputación y que tiene “ganas de defender por supuesto su reputación y su verdad”.
La situación judicial del exmandatario socialista abrió una nueva etapa de incertidumbre política dentro del PSOE y alimentó las especulaciones sobre el futuro del Gobierno.
El PP y Vox presionan para forzar un adelanto electoral
Desde la oposición, tanto el Partido Popular como Vox aprovecharon la crisis para redoblar la presión sobre el Ejecutivo.
El portavoz popular, Borja Sémper, pidió al PNV “ser coherente” y dejar de sostener al Gobierno de Sánchez. Además, el PP llevará esta semana al Senado una moción de reprobación contra el Ejecutivo por la “falta de asunción de responsabilidades políticas ante casos de corrupción”.
También reclamaron elecciones anticipadas dirigentes autonómicos del PP como la presidenta extremeña María Guardiola y el presidente valenciano Juanfran Pérez Llorca.
Desde Vox, el portavoz nacional José Antonio Fúster instó a los socios parlamentarios del Gobierno a “hablar menos y hacer más” frente a la crisis política que atraviesa el Ejecutivo.
Sumar mantiene el apoyo a Sánchez pese al desgaste político
Los partidos que integran Sumar ratificaron públicamente su intención de sostener la coalición de Gobierno y agotar la legislatura prevista para 2027.
Sin embargo, dentro del espacio reconocen la compleja situación que enfrenta el PSOE tras la imputación de Zapatero. La dirigente de Movimiento Sumar, Lara Hernández, aseguró que “el viacrucis de Pedro Sánchez en el próximo año es una oportunidad, pero más aún una necesidad para no dejar huérfanas a millones de personas progresistas”.
En medio de la presión judicial, parlamentaria y política, Sánchez intenta sostener la estabilidad del Ejecutivo mientras crecen las dudas sobre la capacidad del Gobierno para mantener una mayoría estable en el Congreso.