Si bien las negociaciones entre Puig Brands y The Estée Lauder Companies se están llevando con sigilo, quienes siguen estas conversaciones aseguran que los representantes de ambas compañías se verán esta semana en Nueva York, por lo que la fusión de los negocios de ambos gigantes del sector belleza podría darse más temprano que tarde.
Como se recordará, la noticia saltó cuando el pasado 24 de marzo Puig confirmó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) las conversaciones con la compañía estadounidense para una posible fusión, lo que daría nacimiento a un gigante valorado, según las distintas casas de análisis, entre 40.000 y 50.000 millones de euros.
En cuanto al volumen de ventas, la corporación resultante de la unión de la empresa barcelonesa con Estée Lauder superaría los 15.000 millones de dólares; incluso hay estimaciones que elevan esa cifra por encima de los 20.000 millones.
El modelo de fusión en discusión
Sobre la mesa de negociaciones estará el modelo de fusión a implementar. Aunque todo indica que será a través de un canje mayoritario de acciones y un componente en efectivo.
Así las cosas, Jefferies apuesta a que la operación involucre principalmente un canje de acciones y arriesga que el negocio se estructuraría con un 80% en acciones y un 20% en efectivo para los accionistas de Puig, lo que implicaría, de acuerdo con el banco de inversión, una prima del 30% sobre el precio no alterado de la empresa que preside Marc Puig Guash.
En caso de producirse la transacción en estos términos, y de acuerdo con los números de Jefferies, esta valoración situaría al nuevo grupo en 11,8 veces el Ebitda y 23 veces el beneficio por acción.
Asimismo, la familia Lauder conservaría en su poder un 26,7% de control económico, mientras que a la familia Puig le tocaría un 21,7% del capital social. Mientras tanto, el resto de la propiedad se repartiría entre los actuales accionistas de Estée Lauder, que se quedarían con el 43,6% de la tarta, y los accionistas minoritarios de Puig con un 8%.
Ajustes en los derechos de voto
Así pues, y para equilibrar las cuotas de poder de las familias Lauder y Puig, una opción que estaría sobre la mesa es que Estée Lauder emita nuevas acciones de clase B (con 10 derechos de voto, frente a uno de las de clase A) para intercambiarlas con los títulos de clase A —en este caso, cinco derechos de voto frente a uno de las de clase B— en poder de la familia catalana.
Por otra parte, este reparto de los títulos facilitaría a Puig mantener la dirección estratégica dentro del nuevo grupo, y a Marc Puig hacerse con un asiento en el consejo de administración del nuevo grupo de cosmética y belleza.
Los beneficios de la operación
No hay que perder de vista el sentido estratégico, en términos corporativos, que este movimiento significa para Estée Lauder, ya que la adquisición le permitiría reforzar su posicionamiento en fragancias y moda al añadir las marcas líderes a nivel mundial que comercializan los catalanes, como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Rabanne y Charlotte Tilbury.
De hecho, Estée Lauder tiene en el punto de mira a su archirrival, L’Oréal, el mayor grupo cosmético del mundo. Ahora el interrogante pasa por preguntarse cuánta distancia le puede llegar a acortar en caso de cerrarse la unión con Puig.
Por otra parte, para Jefferies esta operación tiene un carácter defensivo para la compañía estadounidense, ya que le permitiría ganar escala en un momento de intensa actividad de adquisiciones en el sector, dificultando posibles presiones de terceros sobre la familia fundadora para forzar alianzas alternativas.
La situación bursátil de Puig
Por el lado de la española, es cierto que desde su debut en Bolsa en 2024 no todo salió según lo planeado. Basta con mirar las pantallas para ver que, desde que Marc Puig hizo sonar la campana en el recinto madrileño, las acciones de la compañía acumulaban una caída cercana al 37% respecto al precio de la OPV, hasta antes de conocerse estas negociaciones.
Sin embargo, esta tendencia se revirtió al sumar una revalorización de los títulos en lo que va de año del 16,95%, incluyendo la bajada del 0,23% que sufre la acción a primeras horas de la tarde.
Como telón de fondo, Puig decidió posponer su Capital Markets Day, programado para el 14 de abril, así como la presentación de sus resultados del primer trimestre, acciones que Jefferies interpreta como una señal adicional de la inminencia del acuerdo.
Se mantiene la apuesta pero rebaja el precio
Jefferies recortó su precio objetivo sobre Puig hasta los 20 euros desde los 20,5 euros, pero mantiene su recomendación de “comprar”, al seguir viendo un potencial de revalorización en la compañía.
Esta revisión responde a factores técnicos, como el aumento de la tasa libre de riesgo, y no a un deterioro relevante de las previsiones operativas, ya que sus estimaciones de beneficios apenas variaron. De hecho, el nuevo precio objetivo sigue implicando un potencial alcista del 14% desde los niveles actuales, según Dow Jones Newswires.
Jefferies considera que Puig cotiza actualmente a unas 15 veces PER, pero ve margen para una expansión de múltiplos hasta 17 veces en los próximos doce meses, lo que apoyaría su valoración.
Por último, Jefferies vaticina un crecimiento orgánico moderado de las ventas en el primer trimestre, en torno al 3,5%, ligeramente por debajo del consenso, al considerar que parte de la fortaleza reciente estuvo impulsada por factores puntuales que no son extrapolables.