El coche parado en el garaje cuesta dinero. Seguro, mantenimiento, aparcamiento: gastos fijos que se acumulan mientras el vehículo permanece inactivo. Kiko Aguirre, emprendedor español, encontró en esa contradicción un modelo de negocio: alquilar coches entre particulares a través de plataformas digitales, sin desprenderse del vehículo y sin montar una empresa de alquiler tradicional. Lo que empezó con su propio coche derivó en la gestión de una flota de unos 40 vehículos entre coches y furgonetas, con una facturación mensual que supera los 10.000 euros.
El modelo se llama peer-to-peer carsharing: alquiler de vehículos entre particulares y empresas por periodos flexibles, desde días hasta meses. Las plataformas que operan en España, principalmente Amovens y Getaround, gestionan la captación de clientes, los pagos, el seguro a todo riesgo durante el alquiler y la intermediación en incidencias. A cambio aplican comisiones de entre el 20% y el 25% sobre cada reserva. Según el tipo de vehículo, la ciudad y la gestión, cada unidad puede generar entre 300 y 1000 euros brutos mensuales.
“Durante años hemos asumido que tener un coche implica un coste fijo inevitable. Sin embargo, la forma en la que lo usamos ha cambiado: lo utilizamos menos, pero seguimos asumiendo todos los gastos de la propiedad. El carsharing entre particulares parte de esa contradicción y propone una lógica distinta, basada en el uso eficiente del vehículo", explicó Aguirre en una entrevista con El Cronista España.
Cómo funciona el modelo de carsharing en España y cuánto se puede ganar
Aguirre no recomienda comprar un coche nuevo para alquilarlo. La lógica es otra: vehículos que ya superaron los seis o siete años, cuando la depreciación se estabiliza y el comportamiento financiero del activo cambia. En escenarios bien gestionados, la rentabilidad anual puede situarse entre el 30% y el 70-80%, aunque la diferencia entre que el modelo funcione o no suele estar más en la ejecución que en la idea.
“No se trata de comprar un coche nuevo para alquilarlo, sino de optimizar un activo que ya ha absorbido la mayor parte de su caída de valor. Cuando esos factores se alinean, el activo no solo se paga solo, sino que genera flujo de caja positivo”, señala.
Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Zaragoza y Murcia concentran la mayor demanda por volumen de población, turismo y movilidad. Pero el modelo no es exclusivo de grandes ciudades. “En CarBnB hemos comprobado que prácticamente cualquier ciudad puede funcionar si se gestiona bien el activo y se trabaja la visibilidad del vehículo. Al final, más allá de la ciudad, lo que marca la diferencia suele ser la gestión, el precio y la visibilidad dentro de las plataformas”, dice Aguirre.
El seguro vinculado a la plataforma cubre el periodo de alquiler. Los problemas casi nunca vienen de falta de cobertura sino de mala operativa: check-in y check-out mal documentados, falta de fotografías y desconocimiento de franquicias. “La lección principal es clara: no es un modelo informal. Cuanto más estructurada es la gestión, menor es el riesgo”, resume. Quien alquila de forma recurrente tampoco puede tratarlo como un ingreso ocasional: CarBnB opera con estructura empresarial y recomienda asesoramiento fiscal desde el inicio. Uno de los errores más frecuentes es empezar sin encuadre adecuado y regularizar tarde.
Un mercado en expansión con 880 propietarios activos en España
A escala global, el peer-to-peer carsharing fue valorado en USD 2500 millones en 2024 y podría superar los USD 7000 millones en 2030, según el informe Peer-to-Peer Carsharing de Market Glass. Estimaciones de Mordor Intelligence sitúan el mercado en USD 2770 millones en 2025, con un crecimiento proyectado superior al 20% anual.
En España, alrededor de 880 personas integran actualmente la comunidad de CarBnB. Algunos optimizan su propio vehículo y obtienen entre 250 y 350 euros al mes. Otros han escalado el modelo hasta construir flotas propias y dejar sus empleos. “El resultado depende de la gestión y de entender el modelo como una actividad empresarial, no como un ingreso automático”, concluye Aguirre.