Fuerte castigo a las Bolsas europeas del que el Ibex 35 no puede escapar. El selectivo español cae un 1,54 punto porcentual en el transcurso de la tarde, alejándose de la barrera psicológica de los 18.000 puntos al situarse en los 17.536. Peor aún si nos remitimos al cierre del viernes pasado cuando cerró en los 17.889 puntos.
Pero hay más. Si se toma la variación de los últimos cinco días la desvalorización alcanza el 1,98%, en cambio desde el inicio de año la ganancia llega a un modesto 1,31%.
Con permiso de Fluidra y Puig, que durante el transcurso de la sesión oscilan entre el rojo y una leve suba que no alcanza a un punto porcentual, Repsol aparece como el faro que da algo de luz a una jornada que se presenta muy oscura.
El comportamiento de la petrolera podría resumirse en que mientras el Ibex 35 baja, el petróleo sube y Repsol pesca los salmones que nadan contracorriente, con un incremento de sus títulos del 1% hasta las 15:00hs.
Para entender este comportamiento hay que tener en cuenta distintas variables que explican las preocupaciones de los inversores: la inflación no sólo no cede sino que toma más fuerza aún (el IPC en Estados Unidos subió un 3,8% en abril); se espera que la situación del primer ministro británico Keir Starmer continuará empeorando con el paso de los días y, por último, el saldo de la reunión de Xi Jinping con Donald Trump no convence al mundo del dinero.
En concreto, la cumbre de Pekín no logró desbloquear totalmente el Estrecho de Ormuz, y sin señales de un inminente acuerdo diplomático, el petróleo retoma la senda alcista. El Brent alcanza los 108 dólares en la tarde de hoy, mientras el West Texas coquetea con los 100 dólares, cuando durante la mañana alcanzó los 104 dólares.
“Las alarmas comienzan a sonar en el mercado de bonos, ya que los inversores consideran cada vez más probable una subida de tipos por parte de la Fed”, pone otro foco de tensión Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor, y añade que “el petróleo volvió a subir y tanto el IPC como el PPI (índice de precios de precios de producción) llegaron muy por encima de lo esperado”.
Causas de la solidez de Repsol
Además del aumento del precio del crudo, la primera pista la dio ayer el presidente de la petrolera, Antonio Brufau, en su intervención en la junta general de accionistas de la compañía cuando argumentó que la industria del refino en España está permitiendo al país afrontar el actual “shock” energético desde una posición “más fuerte” que el resto del continente.
Brufau puso de manifiesto que Repsol apostó con su esfuerzo inversor y sin apoyo regulatorio por una industria del refino que hoy, dado el actual contexto de escasez de queroseno, “está siendo reconocida por parte de la opinión pública”.
Ante el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz que provocaron disrupciones físicas de producto, tanto de petróleo como, sobre todo, de productos refinados, principalmente queroseno y diesel, el presidente de Repsol puso en valor todas las fuentes de energía, tanto las convencionales - que en la actualidad representan el 60% del mix energético y seguirán siendo necesarias durante muchos años -, como las renovables.
La segunda pista a dio el consejero delegado, Josu Jon Imaz, al subrayar que es prioritario mantener una retribución al accionista competitiva y atractiva. “Entre 2026 y 2028, la compañía destinará entre el 30% y el 40% del flujo de caja de las operaciones a retribuir a sus accionistas, incluyendo dividendos y recompra de acciones”, aseguró el CEO.
Pago de dividendo
“Como resultado de las reducciones de capital asociadas a estas recompras de acciones, el dividendo por acción aumentará entre un 6% y un 9% anual hasta 2028, sujeto a la variabilidad del flujo de caja operativo y la evolución del precio de la acción”, indicó.
En concreto, en 2026 el dividendo en efectivo se incrementará hasta los 1,051 euros por acción, un 7,8% más respecto al año anterior. De hecho, Repsol lidera su sector en cuanto a retorno para el accionista. Así, el pasado ejercicio, la rentabilidad total para el accionista alcanzó el 47%, frente a una media del 14% para sus comparables europeos.
Los accionistas reunidos en la junta general dieron el visto bueno a la propuesta de un dividendo de 0,551 euros brutos por acción, con cargo a los resultados del ejercicio 2025, que se pagará el próximo 8 de julio.
Así pues, sumado a lo ya abonado en enero de 2026, la retribución total para este año se situará en 1,051 euros brutos por acción, un aumento del 7,8% respecto a 2025.
Asimismo, los accionistas aprobaron el reparto de otros 0,53 euros brutos por acción con cargo a reservas libres, cuya distribución está prevista a lo largo del mes de enero de 2027.