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La conducción segura depende de condiciones físicas y mentales adecuadas. Con ese criterio, el Gobierno, a través de la Dirección General de Tráfico (DGT), confirmó la aplicación de restricciones y retiradas del carnet de conducir a personas que padezcan determinadas enfermedades.

La medida busca reducir riesgos viales y prevenir accidentes vinculados a problemas de salud incompatibles con el manejo de vehículos.

La decisión se apoya en evaluaciones médicas y en la evidencia de que ciertos diagnósticos, así como los efectos de tratamientos farmacológicos, pueden alterar la atención, los reflejos o la capacidad de reacción.

Algunas de estas patologías resultan más frecuentes de lo que se supone, lo que refuerza la importancia del control sanitario periódico.

La DGT remarcó que conducir bajo condiciones médicas adversas conlleva peligros similares a hacerlo bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Esta es la documentación requerida y el paso a paso para convalidar el carnet de conducir en España. (Fuente: archivo)
Esta es la documentación requerida y el paso a paso para convalidar el carnet de conducir en España. (Fuente: archivo)

Por ese motivo, el organismo estableció criterios claros para la renovación, suspensión o denegación del permiso de conducir, con evaluaciones individualizadas según la gravedad de cada caso.

¿Qué enfermedades pueden retrasar o impedir la renovación del carnet?

La DGT elaboró un listado de patologías que requieren especial atención al momento de renovar la licencia. No todas implican una retirada automática, aunque sí exigen informes médicos favorables que acrediten estabilidad clínica y ausencia de riesgo al volante.

Entre las afecciones que pueden retrasar la renovación figuran la demencia, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la personalidad y la depresión.

También se incluyen los trastornos del sueño, el trastorno obsesivo-compulsivo, los trastornos del desarrollo intelectual, el TDAH y la dependencia del alcohol o de otras sustancias.

En estos casos, el permiso puede renovarse por períodos más cortos y bajo controles periódicos. La autoridad evalúa la evolución del tratamiento y el impacto real sobre las capacidades del conductor antes de autorizar la continuidad de la licencia.

¿Qué patologías directamente afectan la habilitación para conducir?

Existen enfermedades que inciden de forma directa en la aptitud para manejar y que obligan a un análisis más estricto. Dentro de este grupo se encuentran:

- Patologías vasculares y cardíacas, como aneurismas de grandes vasos, arritmias, infartos agudos de miocardio, prótesis valvulares, marcapasos y desfibriladores implantables.

- También aparecen enfermedades neurológicas, entre ellas las crisis epilépticas, la epilepsia refractaria, la pérdida de conciencia y los accidentes isquémicos transitorios. Estas condiciones elevan el riesgo de episodios súbitos que pueden derivar en accidentes graves.

- A la lista se suman enfermedades endocrinas, como la diabetes tipo 1 insulinodependiente, patologías respiratorias crónicas como la apnea obstructiva del sueño, afecciones renales en diálisis, trasplantes renales recientes y diversos procesos oncológicos.

En todos los casos, la DGT exige informes médicos actualizados y controles periódicos para definir si corresponde mantener, limitar o retirar la licencia de conducir.