A dos años de la entrada en vigor de la regulación que limita los precios del alquiler en algunas zonas tensionadas, el mercado inmobiliario advierte un fuerte retroceso en la oferta de viviendas disponibles para arrendamiento de larga duración.
Mientras el precio medio muestra una leve moderación en algunas ciudades, los operadores del sector señalan que el número de propiedades en alquiler cayó de forma significativa y que el acceso a una vivienda se volvió más competitivo.
Según datos del portal inmobiliario Idealista, la oferta de alquileres de larga duración se redujo un 56% desde que comenzó a aplicarse la normativa.
En paralelo, el número de contratos firmados también disminuyó, lo que refleja un menor volumen de operaciones en el mercado. En una de las principales ciudades del país, por ejemplo, los contratos formalizados cayeron alrededor de un 20% en el mismo período.
Las estadísticas oficiales muestran que el precio medio del alquiler registró una leve caída en algunos mercados urbanos. En uno de los principales centros inmobiliarios del país, el valor promedio descendió un 3,3% entre el primer trimestre de 2024 y el tercer trimestre de 2025, hasta situarse en torno a los 1153 euros mensuales.
En el conjunto regional, sin embargo, el precio medio subió un 0,9% y alcanzó los 876 euros.
¿Por qué el precio medio no refleja completamente la evolución del mercado?
Desde el sector inmobiliario advierten que la reducción del precio medio puede resultar engañosa si no se analizan otras variables del mercado, como el tamaño de las viviendas que se alquilan.
De acuerdo con datos oficiales, el tamaño promedio de los pisos arrendados pasó de 75 metros cuadrados a 72 metros cuadrados en poco más de un año, lo que representa una reducción cercana al 4%.
Para los operadores del mercado, este fenómeno explica parte de la aparente moderación de los precios. Las viviendas más pequeñas suelen tener un alquiler total más bajo, lo que puede reducir el promedio general sin que exista necesariamente una caída real del valor por superficie.
De hecho, el precio por metro cuadrado se mantuvo prácticamente estable. En el período analizado pasó de 16,73 euros a 16,84 euros por metro cuadrado, lo que implica un incremento del 0,65%. Este indicador sugiere que el costo real de alquilar una vivienda, en términos de superficie, no registró un descenso relevante.
¿Qué efectos tuvo la regulación sobre la oferta y la demanda?
La menor oferta coincide con un fuerte aumento de la demanda de viviendas en alquiler. Desde la entrada en vigor de la normativa, el interés por este tipo de propiedades creció un 57% en una de las principales ciudades del país y superó el 100% en varias localidades del área metropolitana.
La presión sobre el mercado generó un nivel de competencia elevado entre los potenciales inquilinos. En algunos casos se registran más de 60 familias interesadas por cada anuncio publicado, casi el doble del promedio nacional.
Ante este escenario, los especialistas señalan que el mercado se volvió más selectivo. Parte de las operaciones se concretan sin publicarse en portales inmobiliarios, mediante contactos directos entre propietarios e inquilinos o a través de listas de espera gestionadas por agencias.
Esta dinámica, advierten, reduce la transparencia del mercado y favorece la elección de perfiles con mayor solvencia económica, lo que deja fuera a un número creciente de aspirantes a alquilar.