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En medio de la tensión internacional provocada por la guerra en Irán y el impacto sobre el estrecho de Ormuz, el Gobierno ha buscado despejar dudas sobre el abastecimiento energético. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, afirmó que “no hay problema de suministro” de queroseno en España, el combustible clave para la aviación.

El Ejecutivo insiste en que el sistema energético funciona con normalidad, apoyado en una alta capacidad de producción interna y en reservas disponibles. En paralelo, se han activado medidas extraordinarias, como la liberación de petróleo, para reforzar la estabilidad del mercado.

Este mensaje llega en un contexto de alta volatilidad global, con interrupciones en rutas estratégicas y un fuerte impacto en los precios de los carburantes.

EFE

El Gobierno insiste: “no hay problema de suministro” de queroseno en España

La ministra Sara Aagesen fue clara al trasladar tranquilidad al mercado y a los consumidores: “no hay problema de suministro” de queroseno en España. La declaración se produjo tras una reunión con representantes del sector gasista y petrolero, en la que se evaluó el estado del sistema energético.

Uno de los puntos clave es la capacidad productiva nacional. “En España tenemos capacidad de producción del 80% del queroseno y sólo el 20% se suele importar”, subrayó la vicepresidenta. Este dato sitúa al país en una posición más favorable frente a otros socios europeos, más dependientes del exterior.

Además, destacó el “buen funcionamiento” del sistema y aseguró que las refinerías están maximizando la producción de “jet”, el combustible de aviación. En este escenario, el Gobierno insiste en trasladar un “mensaje de tranquilidad” pese al contexto internacional adverso.

España activa reservas de petróleo para contener la crisis energética

Como parte de su estrategia frente a la crisis energética, España ya ejecutó la primera fase de liberación de reservas estratégicas de petróleo. Esta etapa inicial equivale a cuatro días de consumo nacional, según confirmó la ministra.

El plan responde al compromiso asumido con la Agencia Internacional de la Energía para mitigar el impacto de la guerra en Oriente Próximo. En total, se prevé liberar 11,5 millones de barriles, lo que equivale a 12,3 días de consumo.

Aagesen explicó que el Gobierno ya prepara la siguiente fase, que añadirá 8,3 días adicionales. “Se está trabajando con los distintos operadores para liberar las reservas restantes en el mejor momento”, señaló, con el objetivo de mejorar la preparación del país ante posibles disrupciones.

La estrategia contempla una ejecución flexible, en función de la evolución del conflicto y del comportamiento de los mercados internacionales.

Ormuz, el cuello de botella que condiciona el suministro energético global

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el punto crítico de la crisis energética global. Por esta vía transita cerca del 20% del comercio mundial de gas y productos petrolíferos, lo que lo convierte en un corredor clave para el suministro.

Tras semanas de interrupciones, el tráfico marítimo comenzó a reanudarse con cautela después de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, la normalización está lejos de ser inmediata.

Durante el conflicto, el tránsito de buques cayó hasta un 97%, generando un fuerte impacto en los mercados. Antes de la guerra, entre 120 y 140 embarcaciones cruzaban diariamente el estrecho; en marzo, la cifra se redujo a apenas entre 4 y 6.

Además, miles de buques quedaron prácticamente varados en la región, lo que genera un efecto acumulativo que dificulta la recuperación. Los expertos advierten que la desconfianza de las navieras y los riesgos de seguridad podrían ralentizar aún más la reactivación.

Para Europa, el impacto es especialmente relevante: el 35 % de los productos energéticos que consume depende de esta ruta.

Cerca de un tercio del suministro mundial de petróleo por vía marítima cruza a diario el Estrecho de Ormuz. Foto: Archivo.

Suben los carburantes en España en plena tensión internacional

La crisis energética ya tiene un reflejo directo en el bolsillo de los consumidores. El precio del diésel ha subido un 5,8% desde el inicio de la Semana Santa y alcanza los 1881 euros por litro, su nivel más alto desde la rebaja fiscal.

La gasolina también registra incrementos, aunque más moderados, con un precio medio de 1573 euros por litro. Como resultado, llenar un depósito de 55 litros de gasóleo cuesta 103,45 euros, mientras que uno de gasolina asciende a 86,51 euros.

A pesar de estas subidas, los precios siguen por debajo de los niveles previos a la rebaja fiscal aplicada por el Gobierno. Sin embargo, la evolución futura dependerá de factores externos, especialmente de la estabilidad en el estrecho de Ormuz y del desarrollo de la tregua entre Estados Unidos e Irán.

En este contexto, el Ejecutivo mantiene su estrategia de vigilancia constante del mercado. Según Aagesen, no se han detectado “ningún tipo de anomalía” en el funcionamiento de las más de 12.600 estaciones de servicio del país, supervisadas por la CNMC.