Andrés Hurtado, un murciano de 57 años en paro, pasaba el fin de semana en Sevilla cuando vio un cuadro tirado en la acera de la calle Rafael González Abreu. Lo recogió sin darle mayor importancia. “Vi cómo unos chicos dejaban tirado un cuadro en la calle. Pensé, qué marco chulo, la verdad es que no me fijé en la pintura, y me lo subí al hotel”, relató a EFE.
Lo que Hurtado no sabía es que acababa de llevarse una obra de Joaquín Sorolla valorada en entre 30.000 y 60.000 euros.
El cuadro había sido olvidado por su familia propietaria mientras cargaban el coche para irse de vacaciones. Lo apoyaron en la acera frente a un garaje y arrancaron sin recordarlo.
Cómo la inteligencia artificial identificó que el cuadro costaba 60.000 euros
La obra viajó desde Sevilla hasta Murcia en una bolsa comprada en un bazar chino. Ya en su casa, Hurtado empezó a investigar. “Como hay tantas réplicas y falsificaciones nunca pensé que fuera un Sorolla original, pero se lo pregunté a la IA y me confirmó que podía serlo”, explicó.
Tras identificar la firma del pintor valenciano, contactó incluso con una sala de subastas en Madrid, que según él estaba dispuesta a comprárselo por miles de euros.
El cuadro, de pequeño formato, pertenece a lo que Sorolla llamaba “notas de color” y tiene además un valor sentimental especial para la familia: está dedicado a ellos con la firma del pintor incluida.
Por qué decidió devolverlo sin cobrar la recompensa
Cuando Hurtado vio en las noticias que la familia buscaba el cuadro, llamó a la Policía y a los propietarios para devolvérselo. Una patrulla se desplazó desde Sevilla hasta Murcia para recoger la obra. “Llamé al señor, le dije que yo tenía el cuadro, me dio las gracias. Y le pregunté lo de la recompensa… y me dijo que me iban a mandar un regalo”, contó con humor.
La familia había colocado carteles por el centro de Sevilla en castellano e inglés ofreciendo una recompensa, sin revelar la autoría de la obra. Cuando trascendió que se trataba de un Sorolla, el interés mediático se disparó.
El karma y el sueño del transformismo
Hurtado, devoto de la Esperanza de Triana, asegura que no le importa no haber recibido compensación económica. Confía en que el “karma” le devuelva el gesto en forma de trabajo en su gran pasión: el transformismo, al que se dedica desde hace 25 años bajo el nombre artístico de Lola Montiel. “Esto está siendo una locura”, bromeó desde que la noticia saltó a los medios.