

La muerte de dos maquinistas en accidentes ferroviarios registrados en Cataluña y Andalucía volvió a colocar a la seguridad del sistema ferroviario español en el centro del debate.
El sindicato mayoritario del sector, Semaf, anunció la convocatoria de una huelga general en todo el ferrocarril como advertencia ante lo que considera un deterioro sostenido de la red y una falta de respuestas estructurales por parte de las autoridades competentes.
La decisión se conoció tras los siniestros ocurridos en Gelida, en la red de Rodalies, y en Adamuz, donde perdieron la vida dos profesionales que conducían trenes de pasajeros.

Por el momento, no se definieron fechas concretas para la medida de fuerza, aunque desde el sindicato aclararon que se trata de una señal previa destinada a encuadrar legalmente futuras movilizaciones y presionar por cambios urgentes en materia de seguridad.
En paralelo, CCOO se sumó al reclamo y anticipó que también evalúa paros generales si no se adoptan medidas inmediatas.
Ambas organizaciones coinciden en que los accidentes recientes no constituyen hechos aislados, sino la consecuencia de fallas acumuladas en el mantenimiento de infraestructuras y en los protocolos de actuación ante situaciones de riesgo.
¿Qué reclaman los sindicatos tras los accidentes mortales?
Desde Semaf calificaron como “inadmisible” el actual estado del ferrocarril y reclamaron garantías reales para la integridad de trabajadores y usuarios.
El sindicato exige responsabilidades penales para quienes deben velar por la seguridad de la infraestructura, tras los episodios que dejaron víctimas fatales y decenas de heridos en cuestión de días.
Uno de los puntos centrales del reclamo apunta a la reapertura del servicio de Rodalies en Cataluña. Según el sindicato, la circulación no debería retomarse sin contar con verificaciones exhaustivas que aseguren condiciones mínimas de seguridad, especialmente luego del impacto de temporales que afectaron muros de contención y zonas sensibles de la red.
Además, Semaf recomendó a los maquinistas adoptar medidas excepcionales mientras persistan los riesgos, como reducir la velocidad de circulación por debajo de los límites establecidos cuando las condiciones climáticas o el estado de la infraestructura lo ameriten. La consigna es priorizar la seguridad operativa por encima de los cronogramas.
¿Cómo influyen el clima y la infraestructura en la crisis ferroviaria?
Los representantes gremiales atribuyen parte de los accidentes recientes a fenómenos meteorológicos adversos, aunque advierten que el problema de fondo radica en la falta de prevención.
En Gelida, un muro de contención se desplomó sobre la vía durante el temporal y provocó el choque del tren, mientras que en Maçanet la caída de una roca generó el descarrilamiento de otro convoy, sin víctimas.

Para los sindicatos, estos episodios exponen la necesidad de cerrar tramos de la red cuando se registran situaciones climáticas extremas.
Semaf reclamó que esta medida se extienda a cualquier punto del país que presente condiciones similares a las de Cataluña en los últimos días.
CCOO, por su parte, subrayó que la seguridad del personal ferroviario y de los pasajeros no puede seguir dependiendo de decisiones improvisadas.
En su comunicado, exigió protocolos claros y coordinados entre Protección Civil, Renfe y Adif, además de investigaciones rigurosas que permitan evitar que tragedias como estas vuelvan a repetirse.







