

La muerte de Ratko Mladić a los 84 años ha vuelto a poner el foco sobre una de las figuras más controvertidas de la guerra de Bosnia. El antiguo comandante del Ejército serbobosnio falleció el 27 de agosto mientras se encontraba hospitalizado en La Haya y bajo custodia de Naciones Unidas.
Su historia reúne algunos de los episodios más dramáticos del conflicto de los Balcanes. Mladić fue acusado por la Justicia internacional en 1995 y consiguió mantenerse prófugo durante casi 16 años, hasta que finalmente fue detenido en Serbia el 26 de mayo de 2011. Cinco días después fue trasladado a La Haya.
El proceso judicial concluyó en 2017 con una sentencia a cadena perpetua por genocidio, crímenes contra la humanidad y violaciones de las leyes o costumbres de la guerra. Posteriormente, la condena fue confirmada en apelación en 2021.
Quién era Ratko Mladić y cómo consiguió permanecer prófugo casi 16 años
Mladić fue comandante del Estado Mayor Principal del Ejército de la República Srpska, las fuerzas serbobosnias, desde mayo de 1992 y permaneció al frente de esa estructura militar durante buena parte de la guerra de Bosnia.
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia presentó su primera acusación contra él en julio de 1995, cuando el conflicto todavía estaba en marcha. Sin embargo, el exgeneral logró evitar su detención durante años y se convirtió en uno de los fugitivos más buscados por la Justicia internacional.
Finalmente, las autoridades serbias lo arrestaron el 26 de mayo de 2011. El propio Tribunal describió entonces el período transcurrido desde su acusación como “casi 16 años” prófugo de la Justicia.
Cuando fue capturado, su estado físico ya era muy diferente al que había mostrado durante la guerra. Mladić había sufrido problemas graves de salud y posteriormente presentó distintos pedidos de liberación por motivos humanitarios, pero estos fueron rechazados.
Por qué fue condenado a cadena perpetua por genocidio
El episodio central de la condena fue el genocidio de Srebrenica, ocurrido en julio de 1995. Las fuerzas serbobosnias asesinaron a más de 8000 hombres y niños musulmanes bosnios después de tomar una zona que había sido declarada segura por Naciones Unidas.
Los jueces también lo declararon culpable por delitos cometidos durante el prolongado asedio de Sarajevo, entre ellos asesinatos, actos de terror y ataques ilegales contra la población civil. A esto se sumaron persecuciones, exterminio, deportaciones y traslados forzosos en diferentes zonas de Bosnia y Herzegovina.
La sentencia tuvo lugar el 22 de noviembre de 2017. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia lo declaró culpable de genocidio, crímenes contra la humanidad y violaciones de las leyes o costumbres de la guerra y le impuso cadena perpetua.
Mladić recurrió el fallo, pero la Sala de Apelaciones del Mecanismo Residual Internacional confirmó en junio de 2021 tanto las condenas como la pena de prisión perpetua.

Qué ocurrió después de la muerte de Ratko Mladić
Tras su fallecimiento, sus restos fueron entregados a sus familiares el 3 de septiembre en el aeropuerto de Róterdam-La Haya y trasladados posteriormente a Serbia. El Mecanismo de Naciones Unidas confirmó que la repatriación y el destino final del cuerpo quedaron bajo responsabilidad de la familia.
Incluso, su llegada a Serbia volvió a generar controversia. El cuerpo fue transportado en un avión gubernamental y comenzaron a organizarse homenajes y actos conmemorativos, aunque las autoridades serbias no habían confirmado oficialmente la celebración de un funeral de Estado.
La polémica llegó incluso a las instituciones europeas. Este viernes, la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, canceló una visita prevista a Serbia y criticó los homenajes a una persona condenada por genocidio y crímenes de guerra.
De esta forma, más de tres décadas después del final de la guerra de Bosnia, la figura de Ratko Mladić continúa generando profundas divisiones en la región.










