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Los muebles altos de la cocina suelen ser una de las zonas más difíciles de limpiar por su ubicación y, precisamente por eso, pueden acumular durante semanas polvo, grasa y restos de vapor. Aunque no siempre se perciba a simple vista, la suciedad puede adherirse a las superficies y formar una capa difícil de retirar.

La experta en limpieza, María Vivancos, compartió un método casero para facilitar esta tarea con productos que suelen estar disponibles en cualquier hogar. La preparación combina agua caliente, bicarbonato y jabón de lavavajillas, mientras que una fregona o una mopa permite alcanzar las zonas más altas sin necesidad de subirse a una silla.

¿Cómo limpiar los muebles altos de la cocina sin esfuerzo?

El primer paso consiste en preparar un cubo con agua caliente, añadir una cucharada de bicarbonato y un poco de jabón de lavavajillas. El agua caliente ayuda a ablandar la suciedad, mientras que el detergente permite actuar sobre la grasa que suele acumularse en las puertas y en la parte superior de los muebles.

La selección del material de los muebles puede determinar la eficacia de los trucos de limpieza caseros (Fuente: Pexels)

Para llegar a las zonas más altas, se puede colocar un paño limpio alrededor de la fregona o utilizar una mopa. Lo importante es escurrir bien el utensilio antes de pasarlo por los muebles para evitar un exceso de humedad, especialmente si las superficies son de madera, melamina o cuentan con revestimientos sensibles.

La limpieza debe hacerse de forma ordenada, sin empapar las superficies y prestando especial atención a los bordes, las esquinas y las zonas cercanas a los tiradores. Una vez retirada la suciedad, conviene pasar un paño seco para eliminar cualquier resto de humedad.

¿Qué precauciones hay que tener al limpiar los muebles de cocina?

No todos los materiales reaccionan de la misma manera ante el agua y los productos de limpieza. Por eso, antes de aplicar cualquier mezcla sobre toda la superficie, es recomendable probarla en una zona poco visible y comprobar que no altera el acabado.

También es importante evitar que el agua se acumule en las juntas y los cantos de los muebles. El exceso de humedad puede deteriorar algunos revestimientos o afectar materiales que no están preparados para permanecer mojados durante mucho tiempo.

Para mantener los muebles limpios durante más tiempo, una limpieza periódica permite evitar que la grasa y el polvo se acumulen. En las zonas más altas, donde la suciedad puede pasar inadvertida, utilizar una mopa o una fregona con un paño facilita el acceso y evita tener que recurrir a soluciones más incómodas.