

Producir un avión de combate moderno en el propio territorio es algo que muy pocos países fuera de las grandes potencias militares logran. Brasil acaba de conseguirlo: presentó el primer caza supersónico fabricado en Latinoamérica, un hito que su Gobierno calificó de “inédito” en la región.
Se trata del F-39E Gripen, ensamblado en el complejo industrial de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, dentro de un programa conjunto con la firma sueca Saab y la Fuerza Aérea Brasileña.
El avión fue bautizado el 25 de marzo de 2026 en una ceremonia encabezada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que roció champán sobre el fuselaje y después sobrevoló la región acompañando a la aeronave.

Qué es capaz de hacer el Gripen
El modelo presentado es la versión monoplaza del caza sueco adaptada a la Fuerza Aérea Brasileña. Ser supersónico significa que puede superar la velocidad del sonido, lo que lo sitúa en una categoría muy distinta a la de un avión convencional.
Saab lo describe como un aparato multirol, capaz de asumir defensa aérea, reconocimiento y ataque sin limitarse a una sola misión.
Las cifras ayudan a entender su escala. El Gripen E mide 15,2 metros de largo, con una envergadura de 8,6 metros y un peso máximo al despegue de 16.500 kilos.
Cuenta con diez puntos de anclaje para armamento, depósitos externos o equipos de misión, y permite repostar combustible en vuelo, una función que amplía su alcance.

Por qué se considera un hito para la soberanía nacional
Más allá del aparato, el programa busca absorber conocimiento tecnológico. La Fuerza Aérea Brasileña explicó que el proyecto permitió formar a unos 350 ingenieros en Suecia y generar más de 12.000 empleos entre directos e indirectos, con la participación de instituciones y empresas locales.
“Este proyecto permite consolidar nuestro poder de disuasión, incrementando nuestra capacidad para garantizar la soberanía nacional y la seguridad regional”, declaró durante el acto el ministro de Defensa, José Múcio.
El propio Lula lo definió en redes como un momento “muy simbólico, demostrando un país que cree en sí mismo, invierte en tecnología y reafirma su soberanía”.
Qué alcance y qué límites tiene este avance
El salto no convierte al país en una superpotencia militar de un día para otro. Estados Unidos, China, Rusia o Francia manejan industrias de defensa mucho mayores y con décadas de ventaja. Pero el avance sí modifica el equilibrio regional.
La propia Saab afirma que el país queda dentro del grupo reducido de naciones capaces de producir cazas avanzados, y será el único fuera de Suecia con producción del Gripen. El programa se enmarca además en una modernización militar más amplia, que incluye el avión de transporte KC-390 y el programa de submarinos, un eje que el Gobierno cifra en 53.000 millones de reales.














