

En 2021, una niña de dos años originaria de Los Ángeles, California, captó la atención de medios de comunicación y especialistas en educación de todo el mundo con una historia única. Su nombre es Kashe Quest y con apenas dos años obtuvo un coeficiente intelectual de 146 puntos.
En una evaluación formal con especialistas, la niña consiguió un resultado 48 puntos por encima de la media estadounidense de 98, y comparable al que se atribuye a figuras como Albert Einstein o Bill Gates.
El resultado le abrió las puertas de Mensa, la organización internacional fundada en el Reino Unido en 1946 que agrupa al 2% de la población con los puntajes de inteligencia más altos del planeta. Así fue como Kashe se convirtió oficialmente en la miembro más joven de Mensa en la historia.

Cómo descubrieron los padres de Kashe Quest su inteligencia excepcional
La primera persona en advertir que algo era diferente fue su madre, Sukhjit Athwal, educadora especializada en desarrollo infantil. Cuando Kashe tenía apenas 17 meses, ya reconocía el alfabeto completo, identificaba números, colores y figuras geométricas con una facilidad poco habitual para su edad.
“Empezamos a notar que captaba las cosas muy rápido y que estaba muy interesada en aprender”, explicó Athwal a medios estadounidenses.
Por recomendación del pediatra, la familia comenzó a documentar sus avances y sometió a la niña a una evaluación formal. Los psicólogos que la evaluaron destacaron tres capacidades por encima del promedio: memoria receptiva, pensamiento lógico y resolución de problemas.
Las habilidades de Kashe a esa edad llamaron la atención de todo el mundo. Podía contar hasta 100, identificar los 50 estados de Estados Unidos por su forma en un mapa, reconocer elementos de la tabla periódica, comunicarse en inglés y en español.

Qué dijo el director de Mensa sobre el ingreso de Kashe Quest
El director ejecutivo de Mensa en Estados Unidos, Trevor Mitchell, celebró el ingreso de la niña con una declaración que apuntó tanto a sus dones como a los desafíos que suelen enfrentar los superdotados desde temprana edad.
“Los dones de Kashe fueron reconocidos muy pronto en su vida. Sus padres podrán ayudarla con algunos de los retos particulares que enfrentan los jóvenes con altas capacidades”, afirmó Mitchell.
Y añadió la frase que resume mejor la paradoja de ser un niño prodigio: “Ser la persona más inteligente de la sala no siempre es fácil, y Mensa entiende la importancia de ser desafiado por otros y de tener el potencial reconocido”.
Cómo es la vida de Kashe Quest a los seis años
Cinco años después de aquel hito que la hizo famosa a escala mundial, Kashe lleva una vida que combina el desarrollo de sus capacidades con actividades propias de su edad.
Estudia en The Modern Schoolhouse, un proyecto educativo fundado por su propia madre que ofrece enseñanza personalizada y adaptada al ritmo individual de cada alumno, sin forzarla a encajar en estructuras educativas convencionales.
La lectura se consolidó como una de sus grandes pasiones, con una biblioteca personal de cientos de libros que sus padres comparten habitualmente en redes sociales. A eso se suma el tenis, deporte en el que participa en torneos infantiles, y la cocina y repostería, otra de sus actividades favoritas desde muy pequeña.














