La arqueología europea ha vuelto a sorprender al mundo con un hallazgo de enorme valor histórico. En el este de Inglaterra, un equipo de especialistas ha desenterrado un instrumento de guerra celta excepcionalmente bien conservado que arroja luz sobre las prácticas militares y rituales de una cultura milenaria.
Este descubrimiento, ubicado en el condado inglés de Norfolk, destaca no solo por la rareza del objeto, sino también por su estado de preservación y los objetos asociados que lo acompañaban en el depósito.
Qué instrumento encontraron los arqueólogos
El objeto descubierto es un carnyx, una trompeta de bronce usada por tribus celtas durante la Edad del Hierro que ha sido recuperada casi íntegra después de permanecer enterrada más de 2000 años. Estudiosos lo definen como un artefacto ceremonial y militar de la Europa prerromana.
Con forma alargada y campana decorada con la cabeza de un animal, era sostenido en posición vertical para proyectar un sonido estruendoso sobre el campo de batalla.
El ejemplar hallado en Norfolk es uno de los más completos jamás documentados en Europa, e incluso forma parte de solo tres carnyces conocidos en todo el Reino Unido. Su descubrimiento fue producto de excavaciones preventivas realizadas por la firma Pre-Construct Archaeology en un terreno previsto para una obra, lo que puso al descubierto un conjunto de objetos metálicos enterrados deliberadamente.
Junto al carnyx, los investigadores recuperaron partes de un segundo instrumento similar, un estandarte de bronce con forma de cabeza de jabalí (probablemente símbolo militar o totémico) cinco piezas de escudos y otros artefactos de hierro cuya función aún se investiga.
Según registros históricos y estudios etnográficos de la época, los carnyces eran utilizados para infundir temor en el enemigo y coordinar a las tropas celtas durante las batallas, una función que los romanos mismos describían en sus crónicas y que ha sido confirmada por hallazgos arqueológicos previos.
Dónde y cuándo se produjo el hallazgo
El yacimiento se localiza en el condado de Norfolk, en el este de Inglaterra, en una zona asociada con la antigua tribu celta de los icenos, la cual protagonizó una famosa rebelión contra el Imperio romano liderada por la reina Boudica entre los años 60 y 61 d.C. aunque no está probado que este carnyx esté directamente vinculado con ella.
El conjunto fue descubierto durante excavaciones arqueológicas preventivas en 2025, como parte de un procedimiento habitual antes del desarrollo urbanístico. El hallazgo salió a la luz cuando los arqueólogos identificaron un bloque de tierra con evidencia de múltiples artefactos.
Para evitar dañar los objetos, los expertos extrajeron todo el bloque de sedimento de forma íntegra y aplicaron técnicas avanzadas de imagen no invasiva, como tomografías y rayos X, antes de iniciar la extracción física y la conservación de cada pieza en laboratorios especializados.
Los artefactos datan aproximadamente del siglo I d.C., es decir del último período de la Edad del Hierro en la Bretaña prerromana, lo que los sitúa en un contexto histórico lleno de conflicto y transformación social a medida que Roma consolidaba su dominio en las islas británicas.
Por qué este hallazgo es tan relevante
El carnyx recuperado en Norfolk no solo es pieza de museo por su antigüedad, sino también por lo poco comunes que son este tipo de instrumentos. En Europa se han registrado muy pocos carnyces completos, y este ejemplar en particular destaca por conservar la boquilla, el tubo y la campana en un grado de integridad que invita a replantear teorías sobre su uso y construcción.
Historiadores y arqueólogos consideran que estos instrumentos eran componentes esenciales en las ceremonias y las guerras celtas, y su sonido formaba parte integral del ethos cultural de los pueblos de la Edad del Hierro. El carnyx, con su prolongada forma vertical y decoración zoomorfa, habría servido tanto para intimar a los adversarios como para reforzar la cohesión interna de los ejércitos.
Además del instrumento principal, la presencia de piezas como el estandarte de jabalí y las partes de escudos sugiere que el sitio de Norfolk podría haber sido un depósito ceremonial o un lugar de ofrendas, más que un simple enterramiento casual de objetos militares. Esto abre nuevas preguntas sobre las prácticas rituales celtas y su relación con la guerra y el simbolismo.
Qué se espera aprender de este descubrimiento
Ahora que los artefactos se encuentran bajo estudio, los expertos esperan que el análisis detallado de estos restos ayude a comprender mejor no solo la tecnología metalúrgica celta, sino también cómo sonaban estos instrumentos y qué papel desempeñaban en la vida cotidiana y ritual de las tribus antiguas.
Parte del interés actual radica en poder reconstruir el paisaje sonoro de la Edad del Hierro, un elemento frecuentemente obviado en el estudio arqueológico tradicional. Con este carnyx casi completo, las probabilidades de recrear su sonido real y entender su función social y militar se han multiplicado.
Las instituciones implicadas en la conservación y estudio de estos objetos incluyen el Norfolk Museums Service, Historic England y el National Museums Scotland, que trabajan conjuntamente para estabilizar y preservar estas piezas únicas antes de que se decida su destino museístico.
Este descubrimiento no solo enriquece el conocimiento sobre la cultura celta en Europa, sino que también ofrece una ventana inédita al mundo de las antiguas sociedades guerreras que habitaron estas tierras hace dos milenios.