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Ana Lillo, vecina de la urbanización Pablo Iglesias, en Rivas Vaciamadrid, lo resume así: “Hay mucha sensibilidad por hacer cosas concretas por nuestro planeta, por las vecinas y vecinos, por nuestros hijos, y también por nuestro bolsillo”, dijo en una entrevista con RTVE. Esa mezcla de conciencia ambiental y necesidad de ahorrar está detrás de dos experiencias que se han convertido en referencia en España: La Pablo Renovable, en Rivas, y la comunidad energética del Tercio Terol, en Carabanchel.

Según los cálculos difundidos por RTVE, cuando estén plenamente operativas las instalaciones de Rivas, el ahorro en la factura de la luz puede rondar los 500 euros al año por hogar y evitar la emisión de casi 300 toneladas de CO₂ al año. En Carabanchel, la primera comunidad energética de Madrid capital aspira a algo parecido: que “el sol del Tercio se quede en el Tercio” y no se pierda en la tarifa de las grandes eléctricas, como contó Cadena SER.

La Pablo Renovable: 504 familias y un barrio solar en Rivas

El proyecto La Pablo Renovable se desarrolla en la urbanización Pablo Iglesias, en Rivas Vaciamadrid, y se ha presentado como uno de los mayores barrios solares del país. RTVE explicó que se trata de un autoconsumo colectivo de unos 865 kW de potencia para unas 1.500 personas, con más de 1.900 paneles fotovoltaicos instalados en tejados de la urbanización.

En una jornada con asociaciones vecinales recogida por el Diario de Rivas, Enrique Martín, representante de La Pablo Renovable, advirtió sobre el contexto actual: “Vivimos momentos complicados, de crisis y cambio de era, con una emergencia climática y una crisis energética”. Por eso defendió que “todos podemos ahorrar, ser eficientes y apostar por el desarrollo de la autoproducción y el autoconsumo”.

Pablo Mejuto, otro vecino implicado, definió el proyecto con una frase que se ha convertido casi en lema: “Es una locura bonita, una aventura que hay que vivirla, participativa y comunitaria”, explicó durante el acto de firma del acuerdo con la cooperativa Ecooo. Mejuto subrayó que participan 504 hogares, “más de 1500 personas que estamos invirtiendo en un mundo mejor, una energía más democrática”, con una inversión de 3100 euros por familia y un criterio claro: “Desde el principio decidimos que todo iba a ser igualitario: misma inversión y reparto equitativo de energía para todos los hogares participantes”.

En proyectos como el de Rivas Vaciamadrid, el autoconsumo compartido permite a los residentes aprovechar la energía solar sin necesidad de tener una cubierta individual. (Foto ilustrativa)Freepik

Tercio Terol: la primera comunidad energética de Madrid capital

En la colonia Tercio Terol, en el distrito de Carabanchel, más de 80 vecinos empezaron a organizarse cuando las facturas de la luz llegaron a superar los 700 euros mensuales en algunos hogares, según relató un reportaje de El Salto. A partir de ahí, con el impulso de vecinos como Juan y su pareja, y el apoyo de la socióloga Rosario Novalbos, se gestó la idea de crear una comunidad energética que aprovechara los tejados del barrio para el autoconsumo.

La crónica de Tercera Información detalla que la Comunidad Energética Tercio Terol arrancó con 87 familias implicadas, apoyadas por la ONG Light Humanity y la Asociación de Vecinos Pradera Tercio Terol. El plan inicial contemplaba 15 instalaciones fotovoltaicas con unos 120 kW de potencia, financiadas mediante compras colectivas que rebajaban el coste a unos 1339 euros por kilovatio instalado.

“Queremos reflejar la singularidad del barrio, ayudar a una gran mayoría de vecinos con los que compartir la energía si no pueden pagar los precios de mercado”, explicó Lidia, vecina y vocal de la junta de la comunidad energética, en ese mismo reportaje. La idea, contada a la Cadena SER, se condensó en un lema repetido en asambleas y medios: “el sol del Tercio se tiene que quedar en el Tercio”.

Cómo funciona el autoconsumo compartido en estos barrios

Lo que une a Tercio Terol y a La Pablo Renovable es el modelo de autoconsumo compartido: una sola instalación solar reparte la energía generada entre varios puntos de consumo cercanos. Empresas del sector como Powen y Estabanell explican que este esquema permite que quienes viven en pisos también puedan beneficiarse de la energía solar sin necesidad de tener una vivienda unifamiliar con tejado propio.

En Rivas, los 504 hogares participantes han aportado cada uno 3.100 euros para financiar las instalaciones colectivas, con la expectativa de cubrir más de la mitad de sus necesidades energéticas y lograr un retorno en forma de ahorro en la factura y reducción de emisiones, según los datos difundidos por la propia La Pablo Renovable y recogidos por Energías Renovables. En Carabanchel, el modelo combina el uso de tejados particulares con el de instituciones sociales del barrio, como la Fundación San Martín de Porres, que cede parte de sus cubiertas a la comunidad.

Burocracia, eléctricas y lo que todavía no funciona

Ninguno de los dos proyectos ha sido sencillo. En Tercio Terol, los vecinos tuvieron que lidiar con trámites ante Patrimonio, largos plazos administrativos y la ausencia de un apoyo claro por parte del Ayuntamiento, según recogió el portal RUSSPAIN. Pese a eso, lograron sacar adelante la comunidad energética con el acompañamiento técnico de Light Humanity y hoy tienen lista de espera para sumarse al proyecto.

En Rivas, Ana Lillo y otros vecinos han insistido en que la parte más compleja no es solo económica, sino regulatoria: el marco legal para las comunidades energéticas aún está en desarrollo y obliga a una negociación constante con distribuidoras y administraciones, como explicó Laura Feijóo, coordinadora de autoconsumo de Ecooo, en RTVE y otros medios especializados.

Aun así, tanto en Carabanchel como en Rivas la idea central se mantiene: usar los tejados para algo más que cubrir el edificio y demostrar que un barrio solar no es un concepto futurista, sino una forma concreta de producir energía entre vecinos y pagar menos por la luz cada mes.