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La búsqueda de una “Tierra hermana” se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la astronomía. Miles de mundos han sido identificados fuera del sistema solar, pero ninguno reúne todavía todas las características necesarias para ser considerado un verdadero equivalente de nuestro planeta.

Didier Queloz, premio Nobel de Física 2019 y uno de los mayores especialistas mundiales en exoplanetas, sitúa un horizonte para intentar resolver el misterio: “Hallar una ‘Tierra hermana’ es un reto de los próximos 20 años”.

El objetivo va mucho más allá de encontrar otro planeta rocoso. Los astrónomos quieren saber si existen mundos con condiciones similares a las terrestres y, a largo plazo, responder una pregunta todavía mayor: si la vida en la Tierra constituye una excepción o puede haber aparecido también en otros lugares del universo.

Didier Queloz, Nobel de Física, sobre vivir en otro planeta: “Es difícil”. “Hallar una ‘Tierra hermana’ es un reto de los próximos 20 años”
Didier Queloz, Nobel de Física, sobre vivir en otro planeta: “Es difícil”. “Hallar una ‘Tierra hermana’ es un reto de los próximos 20 años”Shutterstock

Qué tendría que tener una “Tierra hermana” para parecerse realmente a nuestro planeta

Los científicos ya han encontrado planetas alrededor de casi todas las estrellas observadas y muchos de ellos son pequeños y rocosos. Sin embargo, encontrar una verdadera “Tierra hermana” requiere reunir muchas más condiciones.

Uno de los factores esenciales es disponer de una atmósfera capaz de regular el calor. También son necesarios determinados elementos químicos y una distancia respecto a su estrella que permita la presencia de agua en estado líquido.

La estrella también importa. El gran objetivo consiste en identificar un mundo similar al nuestro que orbite alrededor de una estrella comparable al Sol, una combinación que todavía no se ha encontrado con todas las características necesarias.

Por eso, descubrir un planeta aproximadamente del tamaño de la Tierra no basta para considerarlo habitable. Su atmósfera, composición y entorno pueden transformar dos mundos aparentemente similares en lugares radicalmente diferentes.

Venus demuestra por qué encontrar otra Tierra es tan difícil

El mejor ejemplo se encuentra muy cerca. Venus y la Tierra presentan importantes similitudes, pero sus condiciones ambientales son completamente distintas.

“Nuestro sistema solar tiene dos planetas muy similares, Venus y la Tierra, pero Venus no es apto para la vida”, explica Queloz. La comparación muestra hasta qué punto pequeños o grandes cambios en las condiciones planetarias pueden determinar su habitabilidad.

La Agencia Espacial Europea describe Venus como un planeta con un “entorno infernal”. Su atmósfera y el intenso efecto invernadero provocan temperaturas superficiales extremadamente elevadas.

Por eso, la búsqueda de una “Tierra hermana” no consiste únicamente en localizar un planeta rocoso dentro de una determinada zona orbital. Los investigadores necesitan estudiar también qué ocurre en su atmósfera y si las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida.

El Nobel de Física plantea la gran pregunta: ¿la Tierra es única?

Queloz conoce especialmente bien la transformación que ha experimentado este campo. En 1995 fue, junto con Michel Mayor, responsable del descubrimiento de 51 Pegasi b, el primer planeta encontrado orbitando una estrella similar al Sol fuera de nuestro sistema solar.

Tres décadas después, la existencia de exoplanetas ha dejado de ser una rareza. La gran incógnita ahora es diferente: determinar si alguno puede reunir unas condiciones comparables a las terrestres y, eventualmente, si puede existir vida fuera de nuestro planeta.

“Queremos comprender si la vida en la Tierra es algo único o si abunda en el universo. Esa es una de las preguntas clave que creo que responderemos en el próximo siglo”, sostiene el científico.

Encontrar una “Tierra hermana” sería un paso fundamental para acercarse a esa respuesta. Sin embargo, demostrar que un planeta es potencialmente habitable y descubrir evidencias de vida son desafíos diferentes que requieren observaciones y pruebas específicas.

Didier Queloz: “Predecir cuándo se descubrirá lo desconocido es imposible”

Didier Queloz, Nobel de Física, sobre vivir en otro planeta: “Es difícil”. “Hallar una ‘Tierra hermana’ es un reto de los próximos 20 años” (foto: archivo)
Didier Queloz, Nobel de Física, sobre vivir en otro planeta: “Es difícil”. “Hallar una ‘Tierra hermana’ es un reto de los próximos 20 años” (foto: archivo)

Pese al avance de la astronomía, Queloz se muestra prudente ante otra posibilidad mucho más ambiciosa: que los seres humanos puedan llegar a vivir algún día en otro planeta. Considera que ese propósito es “difícil” y requerirá “mucho trabajo y apoyo, formar a las nuevas generaciones y, sobre todo, tiempo”.

El científico anima precisamente a esas nuevas generaciones a acercarse a la investigación y generar conocimiento capaz de mejorar la vida de las personas. También reivindica una característica inevitable de la ciencia: aprender a convivir con preguntas que todavía no tienen respuesta.

Buena parte de la investigación consiste en trabajar con hipótesis que finalmente no prosperan. La búsqueda de una “Tierra hermana” representa esa incertidumbre a gran escala: los científicos saben cada vez mejor dónde y cómo buscar, pero todavía desconocen qué encontrarán.

“Predecir cuándo se descubrirá lo desconocido es imposible. No podemos hacer eso, pero precisamente ahí es donde reside la belleza de lo que hacemos”, concluye Queloz, catedrático de la Universidad de Cambridge y profesor de la ETH Zurich.