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Recientemente, el Gobierno ha comunicado un fortalecimiento en los controles a nivel nacional. A través de la Dirección General de Tráfico (DGT), se realizarán inspecciones minuciosas, vehículo por vehículo, con el objetivo de identificar aquellos que circulen sin la ITV vigente.
Superar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en España constituye un proceso que va más allá de lo meramente administrativo. Este control, que es de carácter obligatorio y está bajo la supervisión del Ministerio de Industria y Turismo, tiene como propósito determinar si un vehículo es apto para circular con seguridad por las carreteras.
La revisión abarca aspectos esenciales, desde neumáticos y frenos hasta emisiones contaminantes y sistemas de iluminación.

¿Qué pasa si se conduce con la ITV caducada?
Las autoridades advierten que tener una cita no exime de responsabilidad si el vehículo ya ha superado la fecha límite de inspección. Según la normativa, circular con la ITV caducada puede suponer una multa de 200 euros. Esta sanción se eleva a 500 euros si el vehículo ya ha sido rechazado en una inspección anterior.
Además, si un coche es detectado sin la inspección en regla, los agentes de tráfico pueden inmovilizarlo en el acto. Ni siquiera presentar el comprobante de una cita previa protegerá al conductor, ya que “la ITV tiene una fecha límite, no una prórroga”, según recuerda la propia DGT en su web oficial.
Para los conductores, esto implica la necesidad de organizar con antelación la cita y asegurarse de no exceder la fecha límite. Circular sin una ITV válida conlleva riesgos tanto legales como económicos, además de comprometer la seguridad del propio conductor y de terceros.

Consecuencias de circular con la ITV caducada
En 2022, el último año documentado por el informe anual de la DGT, más de dos millones de vehículos circularon sin haber cumplido con la ITV. Este fenómeno representa un problema estructural que la administración se propone abordar mediante la implementación de medidas más rigurosas de control automatizado.
Las sanciones económicas por el incumplimiento de la ITV son drásticas. Circular con la ITV caducada conlleva una multa mínima de 200 euros y la pérdida de tres puntos del carnet de conducir. En situaciones donde el retraso supere un año, la multa puede alcanzar hasta los 500 euros.
Las cámaras instaladas en carreteras y ciudades están equipadas para leer matrículas y cotejar datos con el registro de la DGT, permitiendo la detección de infracciones en tiempo real. Esta tecnología facilitará que el control se realice “vehículo por vehículo”, sin necesidad de detener al conductor.
Recomendaciones para prevenir sanciones
Es fundamental considerar que una ITV desfavorable también restringe la circulación hasta que se subsanen los defectos identificados. En tales situaciones, el plazo para corregir las averías es de dos meses, periodo durante el cual solo se permite mover el vehículo para dirigirse al taller o regresar al centro ITV.
Lo más relevante es verificar la fecha exacta de caducidad que figura en la tarjeta ITV o en el último informe recibido. Generalmente, los automóviles nuevos deben someterse a su primera inspección a los cuatro años; posteriormente, cada dos años hasta alcanzar los diez y a partir de ese momento, una vez al año.
Si no es factible asistir a la cita en el tiempo estipulado, la recomendación oficial es no circular hasta haber completado la inspección. Existen empresas que recogen el vehículo en el domicilio y lo trasladan al centro ITV, lo cual puede resultar útil en circunstancias excepcionales.












