El jefe de gabinete, Marcos Peña, asistió a la Cámara de Diputados para brindar el informe de gestión en un contexto de conmoción que supo capitalizar, luego de la detención de varios ex funcionarios sospechados de corrupción y traslado de dinero negro en bolsos. En ese marco, el ministro coordinador defendió la política económica del Gobierno y en particular el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, a la vez que negó que haya una "crisis estructural" y que "las cosas estén tan mal como algunos están diciendo".
"Tampoco las cosas están tan mal como están diciendo algunos. No es cierto que estemos ante una crisis estructural como otras que existieron en nuestra historia argentina. No son ciertas muchas cosas que se están diciendo, respecto a la destrucción de empleo o la pérdida de poder adquisitivo", sostuvo el funcionario, que se dedicó a encomiar los pasos dados por el Gobierno desde que asumió.
Peña le dio un espaldarazo al rumbo económico de la gestión, pero también blindó a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal frente a las denuncias por los aportantes falsos en la campaña de Cambiemos en 2017, al tiempo que defendió el decreto de reforma militar.
Sobre el panorama de la economía, el ministro reconoció las "dificultades" que el país atraviesa fruto de la "inestabilidad cambiaria", y admitió el impacto que esos temblores tuvieron en la "desaceleración" del crecimiento económico.
"Producto de esa crisis cambiaria, empezamos a observar a partir de mayo que las cifras que veremos en junio y julio y en adelante, ese crecimiento que tuvimos en el primer cuatrimestre se desacelere o en algunos casos se transforme en caídas", reconoció la mano derecha de Macri.