El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que su administración volverá a emitir los “Chachos”, la cuasimoneda provincial que había circulado durante parte de 2024 y que fue retirada a fines de ese mismo año.

“El aguinaldo tengo dificultades, pero lo voy a abonar”, sostuvo. Según explicó, la nueva emisión podría destinarse a financiar aumentos salariales o complementos de ingresos para trabajadores estatales. “Tal vez se pueda utilizar para un incremento, no para el aguinaldo”, precisó.

“Vamos a sacar los Chachos de vuelta”, afirmó Quintela durante una entrevista radial. El mandatario justificó la medida por las dificultades presupuestarias que enfrenta la provincia, aunque aclaró que el instrumento no sería utilizado para afrontar el pago del medio aguinaldo de los empleados públicos.

“El aguinaldo tengo dificultades, pero lo voy a abonar”, sostuvo. Según explicó, la nueva emisión podría destinarse a financiar aumentos salariales o complementos de ingresos para trabajadores estatales. “Tal vez se pueda utilizar para un incremento, no para el aguinaldo”, precisó.

Ya estuvieron y lo hicieron gobernador, porque para eso ustedes utilizan el poder del Estado. Tuvieron que inventar entonces que mi familia había atentado contra la vicepresidente. Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar bien su provincia que, que por su culpa, es un verdadero desastre. Por ejemplo, por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios.

El gobernador también destacó la experiencia anterior con esta herramienta. “Tenía un plazo de vencimiento, el 31 de diciembre de 2024. Fue muy positivo”, aseguró. Además, adelantó que los nuevos bonos podrían mantener la misma denominación y comenzar a circular junto con los salarios de julio, que se pagan durante agosto.

La primera emisión de los Chachos fue aprobada por la Legislatura riojana en enero de 2024. Formalmente fueron denominados Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), aunque en la práctica funcionaron como una moneda paralela destinada a facilitar pagos y aliviar tensiones de liquidez en las cuentas provinciales.

El gobernador riojano Ricardo Quintela lanzó una cuasimoneda en su provincia para pagar parte de los salarios.

La experiencia despertó una fuerte controversia política. Mientras el gobierno provincial destacó que fueron aceptados por una parte importante del comercio local y que permitieron sostener el funcionamiento del Estado, sectores opositores cuestionaron su utilización y advirtieron sobre el riesgo de una pérdida de valor respecto del peso.

La reaparición de los Chachos se produce en un contexto financiero particularmente complejo para La Rioja. La provincia atraviesa un proceso de renegociación de deuda con acreedores luego de haber incumplido vencimientos durante este año. En febrero comunicó formalmente que no realizaría determinados pagos mientras avanzaba en conversaciones para reestructurar sus compromisos financieros.

La situación de las provincias también se vio afectada por la reducción de transferencias discrecionales desde la Nación y por la caída de recursos derivados de la actividad económica. Varios gobernadores vienen reclamando una mayor asistencia financiera y cuestionan el impacto que tuvo el programa de ajuste fiscal implementado por la administración de Javier Milei.

Precisamente, el Presidente fue uno de los principales críticos de las cuasimonedas provinciales cuando La Rioja lanzó los Chachos por primera vez. En aquel momento, Milei sostuvo que se trataba de un mecanismo compatible con un esquema de competencia de monedas, pero dejó en claro que el Gobierno nacional no rescataría esos instrumentos.

Nunca”, respondió el mandatario en sus redes sociales cuando fue consultado acerca de la posibilidad de que el Estado nacional absorbiera o garantizara futuras emisiones, tal como ocurrió con distintos bonos provinciales surgidos durante la crisis de 2001.

Las cuasimonedas tuvieron un papel central durante aquella emergencia económica. Ante la imposibilidad de acceder al financiamiento y la escasez de pesos, numerosas provincias emitieron bonos que comenzaron a utilizarse para el pago de salarios y proveedores. Entre los más recordados se encuentran los Patacones de la provincia de Buenos Aires, los Lecop impulsados por el Gobierno nacional y los Cecacor de Corrientes, entre otros.

Aquellos instrumentos llegaron a circular masivamente como medio de pago en gran parte del país hasta que fueron progresivamente retirados y rescatados a partir de 2003, cuando mejoró la situación fiscal y monetaria.

Más de dos décadas después, el regreso de los Chachos convierte nuevamente a La Rioja en la única provincia argentina que recurre a una cuasimoneda propia para enfrentar restricciones financieras.