En un contexto internacional marcado por la guerra en Irán, los gobernadores de Neuquén y Río Negro analizaron el presente y el futuro de Vaca Muerta y su impacto en el posicionamiento energético de Argentina. Allí, los mandatarios pusieron el foco en ejes clave para el desarrollo de la zona.
El encuentro se dio en el marco del IEFA Latam Forum, realizado en el Hotel Four Seasons de la Ciudad de Buenos Aires, donde los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro) compartieron escenario con los CEO de Tecpetrol, Ricardo Markous, y de Phoenix Global Resources, Pablo Bizzotto.
“Neuquén es una provincia petrolera desde 1918. A partir del declino de los yacimientos convencionales, comenzamos a trabajar en otras condiciones y en 2012 iniciamos el camino del no convencional, lo que implicó un proceso de aprendizaje muy importante”, sostuvo Figueroa.
Los gobernadores coincidieron en cuatro ejes claves y necesarios para el crecimiento: previsibilidad, paz social, desarrollo industrial y obra pública.
En esa línea, el mandatario remarcó el rol del Estado en el desarrollo del sector, aunque sin romper con el Gobierno nacional. Por el contrario, destacó el “orden macroeconómico con previsibilidad” impulsado por la gestión de Javier Milei.
“Se construyeron reglas claras, una macroeconomía ordenada y herramientas como el RIGI. También hubo decisiones que nos permitieron incorporar condiciones que son fundamentales para la industria. Ahora tenemos que ser más competitivos, incluso bajando impuestos”, afirmó.
Al mismo tiempo, advirtió sobre los límites del crecimiento acelerado: “Estamos creciendo muy rápido. Llega más población, necesitamos más escuelas, más infraestructura. Somos como un adolescente: estamos en una etapa de crecimiento con nuevos desafíos”.
En ese sentido, volvió a poner el acento en la articulación entre Estado e industria: “Estamos construyendo la infraestructura necesaria, con una industria que pudo generar un clima de negocios a partir de la seguridad jurídica y política”. Y agregó: “En ambas provincias tenemos políticas de Estado a largo plazo, lo que permite construir el horizonte de una nueva etapa”.
Pero el punto más concreto fue la obra pública: “Estamos invirtiendo 800 millones de dólares. Hoy la falta de rutas le genera pérdidas millonarias a la industria. Si queremos crecer, necesitamos infraestructura”.
A eso sumó un factor que consideró clave para sostener el desarrollo: “La paz social es fundamental. No se trata solo de estar libres de conflictos bélicos, sino de garantizar estabilidad en el territorio”.
Por su parte, Weretilneck también hizo eje en la articulación entre sector público y privado: “Las provincias garantizamos seguridad jurídica, el Estado nacional aporta orden fiscal y herramientas como el RIGI, y la industria se asocia para poner a la Argentina en el lugar que tiene que estar”.
Además, reforzó el planteo sobre las condiciones necesarias para atraer inversiones: “La industria necesita previsibilidad por parte del Estado. Tenemos que ponernos a la altura de la industria más competitiva a nivel mundial. Para competir, tenemos que ser mejores”.
En sintonía, los CEOs coincidieron en que el escenario actual abre una ventana de oportunidad, pero que requiere sostener condiciones estables. “El secreto del no convencional es mover los límites todos los días”, planteó Bizzotto, al tiempo que destacó la necesidad de seguir mejorando costos y eficiencia.
Markous, por su parte, subrayó el contexto internacional favorable a pesar de la guerra en Irán. “Argentina está en una posición muy competitiva, con Vaca Muerta creciendo y un potencial enorme. Es una oportunidad extraordinaria”, concluyó.