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Después de 15 años Daniel Osvaldo Scioli volvió al Senado de la Nación, al mismo despacho que ocupó como vicepresidente de Néstor Kirchner. El lugar que ocupó de 2003 al 2007 hoy lo ocupa Cristina Kirchner. "Un té y pastafrola para Daniel que le gusta", pidió la dos veces presidenta de la Nación a sus colaboradores apenas se encontró con el embajador de Brasil la semana pasada.

Scioli la fue a ver después de haber tenido un encuentro con los integrantes de la mesa directiva de la Unión Industrial Argentina y de participar de la cena aniversario de Cippec. No es un dato menor que la visitara antes de acompañar al ministro de Economía Martín Guzmán -que acababa de ser duramente criticado por Andrés Larroque- al almuerzo del Consejo Interamericano para el Comercio y la Producción (Cicyp) que como la UIA preside Daniel Funes de Rioja.

Prudente -aprendió junto al kirchnerismo a no enojar a presidentes ni vices- Scioli también tuvo una larga charla a solas con el canciller Santiago Cafiero en el Palacio San Martín. Y cerró su intensa semana en Argentina desayunando el sábado con Alberto Fernández en la residencia presidencial de Olivos, la mañana siguiente al lapidario discurso de CFK en el acto de la Universidad del Chaco Austral.

Daniel Scioli acompañó al ministro de Economía al almuerzo con los empresario de Cicyp

En boxes para el 2023

Los que lo conocen venían viendo a un Scioli preparado para la carrera electoral del 2023, una especie de revancha después de haber perdido el ballotage del 2015 por 51% a 49%. La posible división de Juntos por el Cambio, en tensión por la derechización de esa coalición y el factor Javier Milei, venía entusiasmando a los adeptos de la "ola naranja". En medio de la crisis de la coalición, aprietan el freno y no el acelerador.

Durante ocho días el ex gobernador tuvo decenas de reuniones en Buenos Aires y hasta fue elogiado por el líder regional de Volkswagen, Pablo Di Si, que hizo anuncios de inversión en Pacheco en un acto al que faltó el Presidente justamente porque cambió su visita a la planta automotriz por un almuerzo a solas con Sergio Massa. Como Scioli, el presidente de la Cámara de Diputados antes había ido a la presidencia del Senado de la Nación, en su caso con un rol casi de mediador.

Scioli junto a Pablo Di Si, de Volskwagen, el intendente Julio Zamora y Ariel Schale

Los principales actores del Frente de Todos discuten puertas adentro cómo seguir. O "debaten", según prefiere definir la crisis la Vicepresidenta. Sin embargo no hablan entre ellos los dos máximos protagonistas, integrantes de la fórmula de Gobierno.

Los bien informados, como Massa o Scioli, no se sorprendieron con el discurso de la Vice en la tribuna chaqueña. Ambos oyeron de labios de la ex presidenta el mismo planteo y con anticipación. Los dos podrían tener aspiraciones legítimas a presentarse en 2023, con el mismo deseo de contar con la bendición del kirchnerismo y del actual Presidente. Alberto Fernández por ahora parece decidido a ir por la reelección y todavía parece lejana una PASO o cualquier lanzamiento. "El escenario es dinámico", analizan los que evitan caminar sobre arenas movedizas. Además la decisión de la Vicepresidenta puede cambiar el mapa.

Hasta el viernes algunos cristinistas creían que incluso Scioli podría contar con su apoyo, al menos los que cambiaron su visión respecto al ex motonauta. Lo miraban con desconfianza por su autonomía y sus vínculos empresariales, Cristina Kirchner lo castigaba en público y le plantó a Carlos Zannini como candidato a Vice. Ahora le reconocen su "lealtad", incluso por sobre el actual Presidente. Sin embargo el diplomático, cuyo pliego aprobó el kirchnerismo en el Senado, tendrá que esperar en boxes, como el resto de los posibles aspirantes al 2023.

ROSCA OPTIMISTA

Fiel a su estilo se concentra en la misión diplomática pero la aprovecha. Ya de regreso en Brasilia retomó una maratónica agenda que en tres días lo llevará a Porto Alegre, Florianópolis y Curitiva con 664 reuniones organizadas para una delegación de 22 empresas argentina con 60 brasileñas. Las nacionales tienen sede en las provincias más grandes, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, CABA, Tucumán, Corrientes, entre otras. La lista incluye varias gobernadas por la oposición. De hecho entre los próximos visitantes se destaca Juan Schiaretti, de Córdoba; y entre las gestiones exitosas de la semana la exportación a Brasil de ajo mendocino.

"Yo estoy para ayudar y colaborar. El Presidente me ha dado una responsabilidad y tengo que cumplirla", repitió Scioli en cada tertulia de la que participó la semana pasada, la mayoría con importantes empresarios de todos los rubros. Les dijo que lo une un vínculo de amistad y afecto tanto con Alberto Fernández como con Cristina Kirchner. A los amigos políticos les pidió trabajar por la unidad.

No eludió sin embargo ninguna de las fotos que en otros tiempos hubieran generado recelo en el kirchnerismo, aún después de las críticas a los empresarios por parte de la Vice, de Máximo Kirchner y de Axel Kicillof que cuestionan la distribución de la riqueza y la caída del poder adquisitivo de los trabajadores. En su caso, repite, además de su rol como embajador presiden la asociación de embajadores de América Latina y el Caribe -un buen lugar para fortalecer vínculos- y tiene a potencia los vínculos con el no querido Jair Bolsonaro para que garantice al país la provisión de Energía.

También el Presidente tuvo un gesto con Scioli y en la mañana del sábado le presentó a su bebé, Francisco. Tal vez por esa imagen el ex gobernador se volvió a Brasilia optimista y esperanzado -fiel a su estilo- y compartió una foto de su encuentro en La Ñata con Federico Bal, mediático al que ayudó por una accidente que sufrió en un programa de TV justamente en Brasil. "Jaque mate al pesimismo", tuiteó una foto juntos el embajador mientras disputaban una partida de ajedrez