Los hermanos David y Ariel Cuño son dos de las personas que fueron secuestradas en Israel en octubre de 2023, que lograron ser liberados con vida después de dos años, y que ahora llegaron de visita a la Argentina para contar su historia y que su experiencia “no se repita”.
Nacidos en Israel e hijos de argentinos, ambos fueron capturados en el kibutz Nir Oz por terroristas palestinos y pasaron más de 600 días en diversos lugares de la Franja de Gaza.
Llegaron a Buenos Aires para reunirse con el presidente Javier Milei, con quien se mostraron agradecidos por haber hecho “mucho” para conseguir su liberación. Aunque se desconoce el contenido del encuentro, luego de la visita de los Cuño a la Casa Rosada se incluyó a uno de los grupos que operan en la Franja de Gaza, los “Hermanos Musulmanes”, como organización terrorista.
Con 35 y 28 años, David y Ariel recibieron a El Cronista para brindar una entrevista en la que prefirieron no abordar cuestiones de la política en Medio Oriente, pero si respondieron sobre sus vivencias.
EC- Después de una experiencia así de traumática, hay gente que decide por el silencio. Ustedes toman otro camino, que es el de contar ¿Qué los lleva a hablar de lo que les pasó?
David- Para mí es muy importante que el mundo sepa lo que pasó. Yo creo que, si el mundo sabe todo lo que pasó, van a hacer todo el esfuerzo posible para que no pase otra vez. Estoy acá para que la gente escuche lo que yo pasé, lo que él pasó, lo que nos hicieron.
Arial- Hay mucha gente que olvida muy rápido las cosas que pasaron. Vamos a hablar en diferentes países para que sepan quién son los de Hamás, para que no se olviden de lo que pasó, para que no vuelvan pasar esas cosas, no solamente en Israel, en todo el mundo.
EC- ¿También entienden a los que prefieren no hablar de estos temas?
David- Hay algunos que no pueden hablar de eso, que les cuesta.
Ariel- Sí, abrir el corazón otra vez, pensar en todo lo que pasó, hablar te puede pegar mal.
David- A mí, por ejemplo, yo te digo la verdad, la primera vez que fui a hablar sobre eso era con soldados en Israel que quisieron prender una vela para Hanukkah (una fiesta religiosa del judaísmo) y me invitaron. Y hablé con ellos. Después de hablar te sentís como que te sacaste algo muy profundo que tenés adentro. A mí me hace bien hablar de eso. Pero cuando hablo, la voz me cambia un poco, empiezo a temblar con la voz, porque es el trauma.
Ariel- Te acordás de lo que pasó y no siempre me cuesta tanto. Pues no sé, luego pasa de acostarte en la cama y no salir en todo el día.
EC- Ambos nacieron en Israel ¿Pensaron alguna vez, se les cruzó por la cabeza, que podía pasar algo como lo que pasó en octubre del 23?
David- Muchas veces habíamos escuchado de terroristas que entraron. Pero nunca en mi vida pensé que así. Porque no lo hicieron abajo de la tierra, no hicieron nada de eso y vinieron de frente, miles. Vinieron así. No lo creés cuando pasa eso. ¿Cómo puede ser que pasó eso? ¿Cómo llegaron acá? Tenemos más fuerza que ellos, creo. Porque tenemos el Ejército y todo, pero nos sorprendieron. Al principio vos entrás al cuarto seguro y escuchas la alarma. Pero esta vez la alarma siguió y siguió y siguió y vos decís, “¿Qué pasa acá?” No pasó nunca así. Y de repente escuchás que entraron a esa casa, empezaron a mandar mensajes y escuchás que entraron a esa casa y a esa casa y están quemando acá y están... Yo de mi hermano escuché que le están quemando la casa.
El secuestro a toda la familia
Los Cuño fueron secuestrados en familia. David junto a su esposa Sharon, sus dos hijas gemelas, Emma y Yuli, y su cuñada y sobrina, Danielle y Emilia. Ariel junto a su novia Arbel.
“Somos la única familia que secuestraron ocho personas y ocho volvieron vivos. Gracias a Dios. Gracias a Dios”, comenta Ariel.
Ambos vivieron distintas experiencias. Mientras que David fue mantenido junto a un grupo más grande de secuestrados y pasó la mayor parte del tiempo en los “tuneles”, Ariel fue separado de su pareja y estuvo casi dos años solo, en manos de un grupo de secuestradores más pequeño, en distintos lugares de Gaza.
EC- El secuestro es una experiencia que puede tomarse como algo que sucedió durante meses o detenerse en el día a día que vivieron, en la privación del alimento o la intención de convertirlos forzadamente al Islam.
David- Me hicieron eso en la última semana de cautiverio. Entró una persona y nos dijo que no íbamos a salir vivos, y nos dijo que entró para convertirnos en musulmanes. Y yo le pregunté si me va a ayudar convertirme en musulmán. Y me dijo que no. Entonces le pregunté ¿para qué? Me dijo, “para que subas a al paraíso. Porque si sos musulmán vas a subir al paraíso”. Después de una semana entró la misma persona y nos dijo “You ready to go home?” Entonces nosotros le preguntamos, “¿Por qué nos dijiste lo que nos dijiste hace una semana?” Entonces dijo que no quiso que nosotros tengamos fe.
EC- Estuvo el intento de quebrarlos por el por lo espiritual y por el cuerpo, ¿creen que es la misma cosa?
David- No sé cómo ellos piensan, pero ellos piensan que si sos musulmán, y te morís, te morís como Shaid. Subís al paraíso y todo. A ellos le gusta hablar sobre la religión de ellos y explicarte cómo son las cosas. Son muy religiosos los Hamas. Todo el tiempo rezan, cinco veces rezan por día a veces hacen más, rezan más y les preguntas por qué hacen más, entonces te dicen son como bonos para para el Dios.
Ariel- Pero en el medio de sus rezos escuchas cosas como que están hablando de judíos. Eso no es lo que está escrito dentro del Corán. Están inventando cosas. Pero la verdad que no son tan religiosos si pueden entrar al kibutz y matar, violar, quemar, secuestrar.
Hamás y la ayuda humanitaria
Después de los secuestros, el Estado de Israel inició una campaña militar en Gaza que fue objetada por diversas organizaciones humanitarias. El gobierno de Benjamín Netanyahu afirmó que Hamás hacía usufructo de la ayuda y de los alimentos y, además, de usar rehenes como escudos humanos.
EC- Y ustedes vivieron experiencias distintas. David estuviste en lo que ellos llaman los túneles y Ariel estuviste en otra situación de cautiverio ¿De qué dependían esas cosas?
Ariel- Yo estuve en edificios.
David- Yo estuve también arriba 49 días y después entré a los túneles 689 días estuve adentro de los tuneles.
EC- ¿Hay algo menos malo?
David- La verdad es que no sé. Sentís el peligro en cualquier lado.
Ariel- Es muy diferente cada captor.
EC- ¿Es una cuestión de captores particulares?
David: Sí. Yo creo que hay Hamás y hay otros grupos también.
Ariel - Adentro de Hamás hay personas de una manera y de otra manera. No sé cómo funcionan las cosas. Porque ellos comen. ¿De dónde tienen? Hamás consigue todo lo que quiere. Están robando los vehículos de ayuda humanitaria.
EC- ¿Ustedes entienden que Hamás estaba controlando todo el tema de los alimentos, de la ayuda humanitaria?
David- Ellos te dicen que no entra comida, pero ves que ellos comen o les es la comida que preparan y pero vos no recibís de eso. Vos recibís otras cosas para comer. Un plato de arroz para tres o cinco personas. Comes una vez por día. Como máximo te dan un una cuchara de dulce si son más amables, pero eso es todo.
EC- ¿Cómo se sostiene tanto tiempo la fuerza para seguir?
David- Hay épocas que tienes fe, que te dicen que hay algunas conversaciones que parece que van a a llegar algo bueno.
EC- Ustedes la información la recibían a través la reciben a través de ellos
Ariel- Sí, la mayoría, la mayoría de la boca de ellos. Entonces ellos te pueden decir cualquier cosa. Yo, por ejemplo, cuando salí entendí que todo lo que me contaron era no era de verdad.
David- A ellos mí me hicieron mucho terror psicológico, me hablaron todo el tiempo de mi mujer. Me decían que ella estaba con otro, que no estaba hablando por la televisión, que mi mamá no habla, que mi papá no habla y a todos los otros secuestrados que estaban conmigo les contaban que el padre de aquel estaba en televisión, que la madre de él estaba, pero a mí nada. Y al principio no le creés, yo no sabía, no supe nada sobre mi familia. Entonces eh empezás a creerlo y te pega, te pega mal.
“Todo el tiempo, cuando estaba dentro, todo el tiempo te están diciendo, “No te quedes en Israel. No te quedes, porque vamos a hacerlo otra vez, pero esta ves todos se van a morir”.
EC- ¿Y qué te sostiene?
David- A mí me lo que me sostuvo ahí ese eran mis hijas, mi mujer. Pensé en ellas todo el tiempo. Pensé en eso. Yo tengo por qué salir. Tengo dos hijas que me necesitan, tengo una mujer que me necesita. Y eso es lo que me ayudó ahí y también recé mucho. Dos veces por día, le hablé a Dios, le hablé a mis hijas, a mi mujer, a toda la familia, a mi hermano, a todos. Eso es lo que me ayudó más que todo. También los que estaban ahí con vos los que estaban secuestrados conmigo.
Ariel- Yo no tenía nadie para hablar. Estuve solo 2 años con los captores. Pensás mucho, mucho, mucho, mucho en todo, en qué pasó a mis hermanos, qué pasó a mis viejos, a mi novia que estuvo secuestrada también.
EC- ¿Estuviste cautivo en un hospital?
David- Estuve en una casa. Después eh nos pasamos nos pararon a un hospital. No es una ficción. Había muchos en el hospital.
Ariel- Es lo más seguro para ellos. Estar escondidos atrás de los civiles.
El día después
EC- Y En el en este post-secuestros ¿Están decididos a seguir viviendo en Israel ustedes?
David- Sí. Nadie me lo va a sacar de ahí.
EC- ¿Tienen miedo de que se repita de ese ese tipo de cosas?
David- Acercarme a la zona donde yo vivía, tengo miedo, claro. Pero no tengo miedo de vivir en Israel. Estás más atento cuando estás en la calle, pero...
Ariel- El problema es que okay, terminó la guerra. Pero no terminó, los de Hamás, los terroristas, están viviendo adentro de Israel. No, no es que no están.
David- Ellos es todo el tiempo, cuando estaba dentro, Todo el tiempo te están diciendo, No te quedes en Israel.” No te quedes, porque vamos a hacerlo otra vez, pero esta ves todos se van a morir”.
EC- Hoy (por ayer) se vieron con el presidente Javier Milei. ¿Cómo fue ese encuentro?
David- Muy muy muy amable. Milei es una gran gran persona. Hizo mucho por nosotros y estoy muy agradecido a él.
Ariel- A Milei le duele escuchar lo que pasó.
David- Milei está comunicado con mis papás y les habla y también el embajador de Argentina en Israel (Axel Wahnish) también está todo el tiempo hablando con mis con mis viejos. También nos invitó a la casa de él a comer un asado. De verdad, estoy muy agradecido a Argentina. Pero quiero decir que todavía no terminamos y hay que devolverlo a Ran Gvilim el último secuestrado que quedó en Gaza y tenemos