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A principios de febrero llega una misión del FMI encargada de revisar el cumplimiento de las metas acordadas. Los elogios del organismo a los cambios en el programa económico, y en especial a la política de acumulación de reservas, llevan calma al oficialismo, que no alcanzó a cumplir todos los objetivos.

En la previa, en tanto, el Gobierno afrontará hoy el pago de un vencimiento por u$s 840 millones. Para cumplirlo, el Tesoro de los EE.UU. envió derechos especiales de giro (DEG), la moneda del FMI. Se trata de una nueva asistencia pese a que el BCRA aceleró el ritmo de compra de reservas.

El ministro de Economía Luis Caputo aseguró que no se trata de un préstamo de Scott Bessent sino que el gobierno argentino “compró” los DEG que necesitaba para pagarle al FMI, explicó en Radio Mitre.

Las metas que avalúa el FMI

La acumulación de reservas fue desde el inicio del programa con el Fondo, un punto fundamental y la que mayores desafíos planteaba. Tanto es así que, en la primera revisión, finalizada en agosto del año pasado, el Gobierno no alcanzó a cumplirla y debió solicitar un waiver, o perdón por incumplimiento, para conseguir la aprobación de la revisión y el desembolso de los u$s 2000 millones que venían vinculados a ella.

Además, la meta de acumulación se ajustó a la baja y se despejó el año electoral de nuevas revisiones, para evitar sumar ruido financiero en un año impar que ya de por sí suelen ser complejos para el mercado local.

Así llegamos a febrero. La revisión de este mes supervisará el cumplimiento de las metas con datos del mes de diciembre. De aprobar, Argentina obtendría otros u$s 1000 millones del paquete de u$s 20.000 millones firmado en abril pasado.

A diciembre, el Banco Central debía alcanzar un nivel de reservas netas de -u$s 3500 millones. El objetivo fue ampliamente incumplido.

Sin embargo, el FMI elogió en varias oportunidades la estrategia de acumulación de reservas vigente. Solo en enero, primer mes de vigencia de la medida, el Banco Central logró comprar reservas por u$s 1150 millones. Así, las reservas brutas treparon a u$s 44.502 millones.

“Está todo muy bien, se están reconstruyendo las reservas”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el foro de Davos a mediados de enero. La portavoz del organismo, Julie Kozack, también destacó que Argentina empezó “con el pie derecho” su nuevo programa.

Otras metas

La baja del riesgo país, que perforó los 500 puntos básicos, también deja mejor parado al país hacia la revisión. El FMI había proyectado un regreso a los mercados internacionales de deuda para este año.

En paralelo, el Tesoro avanzó también en compras de dólares propios con el objetivo de prepararse para hacer frente a los vencimientos del año. En conjunto, Argentina deberá pagar unos u$s 16.000 millones este año en vencimientos, descontando el pago de enero por u$s 4200 millones que se concretó gracias a un REPO con bancos privados.

En febrero deberá pagar u$s 1000 millones al FMI y organismos multilaterales y un monto levemente menor en marzo. En julio será el nuevo desafío, cuando el vencimiento será por otros u$s 4200 millones a bonistas.

La meta fiscal fue sobrecumplida, ya que a pesar de haber comprometido un superávit de 1,6% con el organismo, en las metas cuantitativas el Gobierno logró superar el monto acordado.

Mientras tanto, comenzarán este lunes las sesiones extraordinarias en las que el Gobierno incluyó el tratamiento de la reforma laboral, otro de los compromisos asumidos con el organismo.

Si bien no envió una reforma fiscal como había anticipado, si incluyó cambios impositivos dentro de la reforma laboral, que de todas maneras son objeto de negociación con los gobernadores, en especial las modificaciones en las ganancias para empresas. Sin embargo, sí incluye un apartado que elimina múltiples impuestos internos, en línea con el objetivo acordado con el FMI de simplificar el sistema tributario.