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Tras el triunfo de Lula da Silva en Brasil, Andrés Malamud ordenó el tablero regional con una advertencia: Brasil es una señal, no un motor. El politólogo desplegó tres tesis que involucran a Trump, a Milei y a Cristina Kirchner. Empezó por desconfiar de los liderazgos regionales.

“Hace 15 años publiqué un artículo donde estudiaba la política exterior de Brasil y se titulaba Un líder sin seguidores”, recordó en diálogo con el canal Cenital. Su escepticismo viene de entonces: “Cada país está por las suyas, hace su negocio. Es más importante la relación directa con Estados Unidos o con China que con los vecinos”.

Por eso el resultado vale como señal y no como arrastre. Y la señal, según Malamud, tiene forma de péndulo: “Las derechas se supone que erosionan la democracia, pero en todo caso responden a la insatisfacción con la democracia. Cuando las derechas se gastan, vuelven los candidatos moderados. Y cuando estos defraudan, «vuelve una derecha redoblada, repotenciada".

Trump ya mirá más allá de Bolsonaro

Según Malamud, “Trump es muy fiel con sus amigos, hasta que dejan de serlo”. No apoyó a Flávio ni durante la campaña ni después, y sí reconoce llevarse bien con Lula: “Lula siempre se llevó bien con los presidentes norteamericanos”.

“Siendo un tipo inteligente como es Trump, sabe que los Bolsonaro no lo son y no quiere quedar pegado”, explicó. Ahí aparece el gobernador de San Pablo. “Tarcísio gobierna un estado que tiene la población de Argentina. Es el tipo que tenía que haber sido el candidato esta vez”, pero Jair eligió “al nene, al hijo”, recordó.

La conclusión es de calendario: si Trump piensa en el futuro, “ya está pensando en la derecha que viene, no en la derecha que fue”. Y Tarcísio ya se movió: reconoció la victoria de Lula y, según Malamud, “está contento esperando que Lula se desangre con el ajuste fiscal que no prometió pero tiene que realizar”.

Según Malamud, “Trump es muy fiel con sus amigos, hasta que dejan de serlo”. Flávio Bolsonario redes

Milei vs. Lula

La segunda tesis se refiere a Milei. El politólogo aclaró que se trata de una inferencia basada en conductas pasadas del presidente argentino, que cree que a Lula le irá mal por dos motivos: la supuesta debilidad de los gobiernos de izquierda y la gravedad de los problemas fiscales de Brasil. Lo que hace hoy Milei, resumió, es “un error diplomático en el presente por un acierto político en el futuro”.

La idea, explicó, es que si Lula fracasa, Milei podrá ser el único que diga que a Brasil le habría ido mejor con la alternativa. El cruce diplomático, en cambio, le parece menor: pese al retiro recíproco de embajadores, señaló que el comercio y las inversiones no se vieron afectados. “Es cacareo”, definió.

Sin embargo, Malamud advirtió por el riesgo de que el Presidente “se esté empezando a creer su discurso”. Hasta ahora, observó, Milei fue dogmático en lo que dice y pragmático en lo que hace.

Esa distancia entre palabra y acción tiene un ejemplo reciente. Malamud recordó que Argentina no se retiró del Acuerdo de París, como sí hizo Estados Unidos, para poder cerrar el pacto con la Unión Europea. “Si el Presidente llegara a creerse el cacareo, advirtió, eso tendría consecuencias que hasta ahora no hubo”.

Lo que hace hoy Milei, resumió, es “un error diplomático en el presente por un acierto político en el futuro”, analizó Malamud.

El costo de la estridencia, además, empieza a notarse. Malamud mencionó que en España y en Brasil los líderes ya evitan la foto con Milei, aunque en Estados Unidos todavía hay candidatos que exhiben su apoyo. Según dijo, lo que lo erosiona no es el insulto sino el estancamiento: “Si insultaba pero crecía, tenía razón”.

Cristina y la diferencia “clave” con Lula

La tercera tesis cruza la frontera hacia el peronismo. Malamud encuentra un parecido entre Lula y Cristina Kirchner: ambos suelen equivocarse al elegir candidatos. Recordó la frase atribuida a Lula, “yo elijo un poste y lo votan”, y repasó los casos de Dilma Rousseff y Fernando Haddad, por un lado, y de Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa, por el otro.

Pero ahí, indicó, termina la semejanza. Lula perdió sus primeras tres elecciones presidenciales y ganó las cuatro siguientes. Cristina Kirchner, en cambio, tuvo que ser vicepresidenta de Alberto Fernández porque no podía ganar una elección. “Lula es candidato y como candidato puede ganar”, sintetizó, mientras que de ella “nadie cree que tendría chances reales”.

Consultado sobre el reclamo de la expresidenta ante la ONU, aclaró que no habló con su entorno, pero cree que no esperaban un fallo favorable. A su juicio, el objetivo es otro: victimizarse y decir “no me dejan competir”. De ese modo, explicó, le baja el precio a los demás y selecciona entre ellos.

“Lula es candidato y como candidato puede ganar”, sintetizó, mientras que de CFK “nadie cree que tendría chances reales”.

Por último, Malamud advirtió que todo dependerá del sistema electoral. Sin PASO, dijo, las internas pueden fragmentar los espacios y se cumpliría la frase atribuida a Cristina Kirchner: “Si hay tres, hay cuatro”. Con apenas un 4 o 5% de los votos, alguien como Victoria Villarruel podría evitar que Milei gane en primera vuelta.

En ese escenario, concluyó, “cambia la lógica, porque ahí es a quién odiamos menos”. Para el politólogo, el péndulo seguirá moviéndose, y quien hoy celebra puede ser quien mañana espere a que otros se desgasten.