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Pese a que falta un año para las elecciones presidenciales de 2027, la incertidumbre sobre los comicios ya empieza a generar volatilidad tanto en los mercados como en la gestión de Javier Milei, quien ya adelantó que irá por reelección.

En este sentido, una economía que no arranca y salarios estancados comienzan a jugar en contra de un presidente que, hace poco menos de un año, se posicionaba como el favorito definitivo en las encuestas que miden intención de voto.

Así lo indica el relevamiento histórico de este indicador de la consultora QSocial: en diciembre de 2025, Milei alcanzó su mayor brecha respecto a la principal figura opositora para 2027, Axel Kicillof. En ese momento, la intención de voto del Presidente era del 45%, mientras que la del gobernador bonaerense tocaba el 25%.

Sin embargo, en la última medición esta diferencia desapareció por completo y, a septiembre de 2026, ambos dirigentes están igualados con un 31%.

Por ello, ya en tono electoral, Milei se ve obligado a recomponer su imagen para apostar a un segundo mandato. Sin embargo, un fenómeno creciente relevado por la consultora puede ponerlo en jaque: sus seguidores acérrimos, quienes lo votaron en 2023 y 2025, empiezan a mostrar señales de desgaste económico.

La billetera de los votantes de Milei adelgaza

Pese a que los seguidores de Milei son, naturalmente, el grupo que mejor evalúa la situación del país y su evolución macroeconómica, un doble click en el último relevamiento de QSocial muestra un fenómeno que puede incomodar al Presidente de cara al año electoral.

Es que, al segmentar por afinidad política, la percepción positiva de la gestión oficialista cayó en casi todas las mediciones y, en muchos casos, alcanzó sus peores resultados del último año.

Por caso, en agosto un 61% de los mileistas consideraba que su situación económica personal estaba mejor, mientras que en septiembre solo un 49% piensa esto: se trata de una caída de 12 puntos en un mes, la más marcada de los últimos 12 meses y la primera desde marzo.

También aumentó 13 puntos la cantidad de seguidores del Presidente que “no observan mejoras” en el estado actual de la economía del país: pasó de un magro 5% a un 18% en solo un mes.

En cuanto a la evaluación a futuro, la esperanza también cayó entre los mileístas. Pese a que sigue siendo por lejos el segmento que más cree que su economía mejorará de acá a un año, la evaluación positiva de su futuro cayó 10 puntos en un mes, de 83% a 73%. Es el número más bajo desde diciembre de 2025.

Esto tiene un correlato en el nivel de deuda de los votantes oficialistas, que también se disparó en septiembre e incluso superó a los del PRO y la UCR: mientras en agosto solo un 25% de los mileístas vieron un aumento en su endeudamiento personal o familiar, este dato subió 22 puntos en septiembre.

Así, un 47% de los votantes oficialistas indicó una suba de sus deudas en la última medición. Hace falta remontarse a octubre de 2025 para ver un dato más alto (56%).

Al desagregar este dato, la encuesta de QSocial señala que un 33% de los llamados mileístas “tiene deudas y las paga, pero con mucho esfuerzo”. Un 27% dice no adeudar dinero, otro 27% asegura que paga sus deudas fácilmente, un 5% de los votantes oficialistas se está atrasando con algunos pagos y un 6% tiene deudas que “directamente no puede pagar”.

También cayó entre el grupo acérrimo al Presidente la percepción sobre el esfuerzo económico: aunque se trata del grupo que más estima que el “sacrifico” presente valdrá la pena a futuro, nuevamente este indicador aparece como el más bajo del año, con un 83% de apoyo contra un 89% el mes pasado, una caída de seis puntos que se aleja del 97% récord de diciembre de 2025.

Queda un dato particularmente llamativo: el grupo de quienes siguen de cerca a Milei es también el que sufrió un mayor salto en la pregunta “durante los últimos 12 meses, ¿usted tuvo que generar ingresos adicionales para cubrir sus gastos habituales o mantener su nivel de vida?“.

La percepción positiva de la gestión de Javier Milei cayó en casi todas las mediciones en su segmento más cercano.

De agosto a septiembre, las respuestas afirmativas a esta pregunta en el segmento “mileísta” se dispararon 26 puntos y pasaron de un 15% a un 41%, cerca del PRO (49%) y por encima de la UCR (30%). Es decir que, en el último año, muchos seguidores de Milei tuvieron que reforzar sus ingresos con más trabajo.

También creció mes a mes el recorte de gastos de estas personas y, hoy, casi la mitad -un 47%- debe hacer recortes para llegar a fin de mes. En tan solo un mes, el indicador creció 15 puntos, desde un 32% en agosto.

Pese a esto, este segmento sigue percibiendo que sus ingresos “alcanzan”, dato que subió de 52% a 63% en un mes.

Además, un 54% de este grupo cree que, con el rumbo económico actual, la gente “como ellos” queda “más o menos igual”, un dato bastante por encima del 30% que asegura que “sale beneficiada”. Un 8% cree que salen “perjudicados” y otro 8% no sabe.

Bullrich como amenaza

En este contexto, las “rebeldías” de la jefa libertaria en el Senado, Patricia Bullrich, en los últimos meses no parecen caer mal entre los seguidores de Milei. Al contrario, su imagen positiva volvió a crecer entre los mileístas: subió tres puntos en el mes y llegó al 73%, muy por encima del mínimo de 55% registrado en junio. Además, hoy Bullrich es mejor vista entre los seguidores de Milei que entre los votantes del PRO.

El dato aparece mientras Bullrich profundiza sus diferencias con algunas decisiones del Gobierno y busca marcar una identidad propia sin romper con el proyecto. En el Coloquio de IDEA de hace unas semanas en Mar del Plata, evitó centrar la continuidad del proceso en un nombre propio y planteó la necesidad de mantener las políticas, aunque eventualmente con otros nombres, además de advertir sobre las dificultades históricas de los gobiernos republicanos para conseguir la reelección.

Patricia BullrichPrensa

Su planteo coincide con otro dato de QSocial que puede incomodar al oficialismo: en apenas un mes cayó ocho puntos la cantidad de mileístas que considera que debería haber continuidad en la mayoría de las políticas actuales. El porcentaje pasó del 72% en agosto al 64% en septiembre, en paralelo con el deterioro de varios indicadores económicos dentro del electorado oficialista.

Así, mientras Milei pierde parte del respaldo económico incluso entre sus seguidores más fieles, Bullrich recupera terreno dentro de ese mismo electorado y se consolida como una figura con alta valoración.