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Argentina concretó una exportación de petróleo por unos u$s 100 millones a Indonesia, equivalente a cerca de 900.000 barriles de crudo, en una operación que refleja el creciente peso del sector energético dentro del comercio exterior y la búsqueda de nuevos mercados más allá de los destinos tradicionales.
El envío se da en un contexto en el que las exportaciones argentinas vienen recuperándose y cambiando de perfil: según datos citados por organismos oficiales, en los últimos años el país logró volver a niveles cercanos a los u$s 87.000 millones anuales, con subas explicadas en gran medida por mayores volúmenes, y con una participación creciente de combustibles y energía junto al histórico liderazgo del agro.
En paralelo, también se observa una transformación en los destinos. Si bien Brasil, China y Estados Unidos siguen siendo los principales socios comerciales, en los últimos años creció la participación de Asia como mercado para productos argentinos, en especial para la energía.
Indonesia aparece como un destino relevante: es la mayor economía del sudeste asiático, miembro del G20 y uno de los mercados emergentes más dinámicos, con exportaciones que superan los u$s 250.000 millones anuales según estadísticas internacionales.
En el primer trimestre de 2026, las exportaciones de combustibles y energía (CyE) registraron un aumento interanual de 14,2% en cantidades exportadas, lo que refleja un fuerte incremento en los volúmenes físicos despachados al exterior, especialmente en petróleo crudo, carburantes y gas.
Este crecimiento en cantidades fue el principal motor del desempeño del sector, dado que los precios del rubro cayeron 10,8% interanual, evidenciando un escenario internacional menos favorable en términos de cotizaciones, pero compensado por mayores volúmenes.
En términos de valor, las exportaciones energéticas crecieron 1,9% interanual, una suba moderada si se la compara con otros rubros, pero que igualmente consolida la tendencia de expansión iniciada en 2024. Esta dinámica muestra que el crecimiento del sector energético está hoy más asociado a un aumento de producción y exportaciones físicas que a un ciclo alcista de precios. El incremento en los despachos de petróleo crudo (+8,8%), carburantes (+35,4%) y gas (+15,7%) explica buena parte de esta mejora, en línea con el desarrollo de Vaca Muerta y la mayor disponibilidad de saldos exportables.
Al comparar con 2025, se observa una mejora estructural en la performance exportadora del sector. En ese año, el crecimiento había estado impulsado por una combinación de precios y cantidades, mientras que en 2026 el motor es claramente el volumen.
En marzo, Los despachos de Combustible y Energía alcanzaron u$s 1235 millones, el valor más alto registrado, con un incremento de u$s 232 millones y una variación de 23,2% respecto de marzo de 2025. Este desempeño estuvo impulsado principalmente por el aumento en las exportaciones de carburantes y petróleo crudo. Las cantidades exportadas crecieron 29,1%, mientras que los precios registraron una caída de 4,5%. Si bien las cotizaciones internacionales del petróleo crudo muestran una marcada tendencia alcista, los valores correspondientes a marzo reflejan operaciones aduaneras iniciadas, hasta 45 días antes de la fecha de exportación
En paralelo, el frente importador también muestra una dinámica clave para entender la balanza energética. Las importaciones de combustibles y lubricantes registraron una caída muy significativa, con un descenso de 27,0% en cantidades y 35,7% en valor, lo que refleja una menor necesidad de abastecimiento externo de energía. Esta reducción es central para explicar la mejora del balance energético, ya que implica una sustitución de importaciones por producción local.
Como resultado de esta doble dinámica —más exportaciones energéticas y menos importaciones—, la balanza comercial total mostró un fuerte superávit de u$s 5.508 millones en el primer trimestre de 2026, superior al nivel que se habría registrado a precios constantes del año anterior.
Un socio atractivo, productor e importador
La economía indonesia combina un fuerte componente de recursos naturales —incluyendo petróleo, gas y carbón— con una base industrial y un sector de servicios en expansión. A pesar de ser productor de energía, su demanda interna crece sostenidamente, lo que lo convierte también en importador de combustibles.
Con más de 270 millones de habitantes y un crecimiento económico relativamente estable en los últimos años, el país se posiciona como un socio atractivo para exportadores de energía. En este contexto, operaciones como la venta de petróleo por u$s 100 millones no solo aportan divisas en el corto plazo, sino que también consolidan la inserción de la Argentina en nuevos mercados y refuerzan el rol del sector energético como pilar del comercio exterior en los próximos años.