Impulsada por un aumento en la producción y en los precios internacionales la economía agrícola recupera tracción en el inicio del segundo trimestre del año y le despeja incertidumbre a Luis Caputo, en el objetivo de seguir acumulando reservas.
A partir de los datos de la Guía Estratégica del Agro (GEA), la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó la producción de maíz 2025/26 a 67 millones de toneladas (Mt), 5 Mt más que la estimación de marzo, producto de un ajuste al alza en la superficie implantada.
Esa mayor oferta alimenta una proyección de exportaciones de 43 Mt para la campaña —frente a 41 Mt estimadas el mes pasado—, junto a un incremento en el uso forrajero (+0,7 Mt) y en los stocks finales (+2,3 Mt).
Si se confirma, la cifra de 43 Mt sería récord para el país, aunque podría sufrir revisiones según la evolución de la oferta en Estados Unidos y Brasil.
La mayor producción junto a un programa más acelerado de embarques de girasol y un mayor volumen de maíz para exportación, elevó la proyección de liquidación de divisas prevista para 2026 a u$s 35.375 millones.
La cifra representa u$s 1000 millones adicionales, respecto a la última estimación y sirve como palanca para que el Gobierno continúe comprando reservas y sostener su arquitectura macroeconómica.
De cara a los próximos vencimientos de deuda y en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la entrada de más dólares resulta vital para consolidar una de las metas más sensibles acordadas con el organismo internacional.
Asimismo, un flujo de exportaciones robusto le otorga al Ministerio de Economía un mayor margen de maniobra para mantener la estabilidad cambiaria sin recurrir a saltos devaluatorios bruscos y manteniendo el ancla fiscal como eje del plan de estabilización.
Los matices externos
Si bien el panorama agroexportador es positivo para todo el 2026, la dinámica externa añade matices: en Brasil, la CONAB viene ajustando a la baja sus estimaciones de la zafrina, que compite con el maíz tardío argentino, y prevé mayor demanda doméstica impulsada por una suba en la producción de bioetanol.
En Estados Unidos, el USDA anticipa una reducción de la superficie sembrada de maíz para 2026/27 ante los elevados costos de fertilizantes y márgenes ajustados.
Si ambos competidores redujeran efectivamente su saldo exportable, Argentina podría sostener un programa de embarques robusto durante gran parte de la campaña local, validando la proyección actual; de lo contrario, las cifras podrían ajustarse, señaló el informe elaborado por Rodríguez Zurro, Bruno Ferrari y Julio Calzada de la BCR.
Los dólares, mes a mes
En los primeros tres meses del año el sector liquidó un estimado de u$s 5735 millones, por debajo de los u$s 6200 millones del primer trimestre de 2025. Esa caída se relaciona con el régimen temporal de eliminación de retenciones vigente en septiembre de 2025, que adelantó ingresos de dólares hacia ese mes y redujo las entradas en los meses siguientes.
Según el informe, ese efecto habría finalizado en marzo y el flujo de divisas del agro al mercado cambiario se normalizará.
Desde mayo de 2025 el “saldo a favor” de las exportadoras —la diferencia entre dólares ingresados al Mercado Libre de Cambios y despachos al exterior— se elevó hasta un máximo de u$s 7700 millones en septiembre, mes en que estuvo vigente el régimen, y luego fue retrocediendo hasta alcanzar equilibrio en marzo, lo que sugiere que las empresas agotaron los montos adelantados bajo el programa.
Entre abril y diciembre de 2026 se estima que la liquidación acumulada alcance u$s 29.600 millones: u$s 16.500 millones provendrían de soja y derivados, u$s 7500 millones del maíz, u$s 2.200 millones del complejo trigo, u$s 2.400 millones del complejo girasol, u$s 500 millones de cebada, u$s 300 millones de sorgo y u$s 600 millones de otros cereales y oleaginosas.
Ese flujo mantendría al agro por encima del promedio del último lustro para los meses restantes de 2026 y tendría un impacto positivo sobre reservas y disponibilidad de divisas, aunque su concreción dependerá de la evolución de los precios internacionales y de la oferta que definan Brasil y Estados Unidos en los próximos meses.