La principal novedad que se empieza a ver en la planilla de las marcas de autos más vendidas en el mercado argentino es que cada vez aparecen más firmas de origen chino. Si bien desde niveles muy bajos, están creciendo a tasas exponenciales, según registra la Asociación de Concesionarios de la República Argentina. De hecho, en algunos casos directamente la columna de noviembre de 2024 no exhibe datos para comparar porque el año pasado esas empresas no estaban en el país y se acaban de incorporar al listado.
La tabla incluye vehículos de 13 empresas del gigante asiático. La marca Baic ocupa ya el puesto número 10 entre los coches más vendidos, con 714 vehículos, el 2,2% del total. El año pasado, para el mismo mes, había vendido 107 autos, que representaban el 0,3% de los patentamientos del mes. El aumento fue del 528% en el año.
En el puesto 13 se anotan los 338 SUV de la marca Haval, con un 1% de las ventas (hace un año era el 0,1%, con un aumento del 895%) y en el puesto 15 trepa la firma Build Your Dreams (BYD), que ya hizo 295 patentamientos, el 0,9% del total, y que está en pleno desembarco en la Argentina. De hecho, ya se pueden ver concesionarias en la Av. 9 de Julio y en la Panamericana, con llamativos diseños y luces a todo color.
La lista de marcas chinas incluye luego la pionera Chery y también MG, que acaba de comenzar a vender unidades en el país. A su vez, se anotan otras como JAC, DFSK, Jetour, Foton, Dongfeng, KYC, Shineray y Great Wall, que cubren la oferta de vehículos chicos, utilitarios, comerciales y los ya mencionados SUV.
El mundo está ante una invasión de la industria automotriz china. Daniel Herrero, histórico presidente de Toyota y hoy en Prestige, a cargo de la operación de Mercedes Benz en el país, detalla que en Latinoamérica ya hay países como Ecuador donde los chinos tienen la mitad del parque automotor. Argentina está lejos de eso, por lo que las corporaciones asiáticas tienen mucho recorrido por delante en un marco de apertura comercial y dólar quieto.
En particular, el caso de BYD es una síntesis de la transformación que se está viviendo. Luego de comprar en Brasil una tradicional planta que supo ser nave insignia de la icónica empresa estadounidense Ford, desde allí está abasteciendo a la Argentina, para lo que proyectan una importante apertura de puntos de venta.
Además, la estrategia de BYD está atada a un apellido con mucho renombre en el mundo de las concesionarias como es el caso de Dietrich, la firma fundada por el histórico Guillermo Dietrich (padre) y que supo trabajar con el sello de la alemana Volkswagen. Ahora, su hijo homónimo, el ex ministro de Transporte de Mauricio Macri, Guillo Dietrich, es quien está liderando el proceso de expansión de la marca china en el país.
Ya cuando había sido ministro, Dietrich había viajado a China en su momento a buscar posibles inversores para el área de infraestructura y movilidad y en una visita en septiembre de 2016 a Beijing se había consignado una reunión con directivos de BYD en aquél momento para tentarlos con la provisión de colectivos eléctricos para la Argentina.
Las vueltas de la vida: justo esta semana en la que finalmente fue el Grupo Metropol el que anunció la compra de 150 colectivos a GNC de la fábrica King Long, de la ciudad de Xiamen, Dietrich encabezó este jueves y viernes test drives con los últimos vehículos BYD para dar a conocer el producto que intentará vender como su padre lo hacía con VW. En el avatar de WhatsApp Dietrich tiene una foto suya posando al lado de un flamante BYD.
Cambiar el chip
Sin inestabilidad financiera tras por el resultado de la elección y gracias a un seguro contra todo riesgo que pareciera ofrecer la Casa Blanca -no sabemos a qué costo-, si la economía se empieza a recuperar tras el parate de los últimos seis meses, todo indica que hay que cambiar el chip en el análisis del proceso económico en marcha.
De la “inminente crisis” que domina el escenario cuando el dólar se mueve antes de una votación y que surge muchas veces de las dudas sobre la sostenibilidad o no de un esquema como el actual, se empieza a pasar a un debate que incluye qué tipo de país se está moldeando. Con qué ganadores y con qué perdedores. Con cuánto de producción local y cuánto importado. La nueva pregunta es si con el dólar dominado -al menos por ahora, siempre puede haber “cisnes negros”- la cosa será sostenible en materia social.
La Cámara del Acero resumió el nuevo estado de cosas en su último comunicado. Mostró datos de recuperación de la actividad en octubre respecto de septiembre y respecto de un año atrás, pero también escribió que le preocupa “la importación de maquinaria agrícola nueva y usada” y también que hay inquietud por la llegada de “productos terminados” en sectores de electrodomésticos ligados al consumo masivo.
Es decir, ¿aún con reactivación económica puede crujir todo por un reacomodamiento de fuerzas de trabajo? Si se destruyen puestos de una fábrica, ¿cuál será la vía de escape? ¿Llegan inversiones que pueden compensar la ecuación a tiempo? ¿Habrá protestas y bronca en la calle o se canalizará todo con la multiplicación de contratos más precarios como el que ofrece el mundo de las plataformas?
Esta semana, un trabajador despedido de la firma Whirlpool, que cerró su fábrica para pasar a importar producción terminada de lavarropas, contaba que mientras les comunicaban el hecho en la planta ya había gente bajándose Uber para salir a manejar.
La clave es lo que Marina Dal Poggetto, de la consultora Eco Go, llama “el manejo político de la reconversión productiva”. ¿Hay alguien en el Gobierno pensando en los costos de este proceso? ¿O es sólo un lugar común que repiten mientras esperan que el mercado tramite los despidos producto de la importación que hace sucumbir la fabricación local?
Carlos Rodríguez, economista del Centro de Estudios Macroeconómicos Argentinos (CEMA), puso el dedo en la llaga con un tuit en los últimos días. “Se profundiza el modelo erróneo de Milei. Los datos del INDEC demuestran que los sectores básicos de la economía -Comercio, Industria y Construcción- están retrasados respecto del promedio y que el sector más favorecido es la Actividad Financiera. Los datos hablan por sí solos. No hace falta saber estadística para darse cuenta que la argentina productiva corre muy por debajo de la argentina financiera. Así no se hace un país”, escribió quien según el presidente Javier Milei es uno de los tres mejores economistas de la historia argentina.