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En horas de definición respecto del proyecto de reforma laboral, Juan Manuel Urtubey siguió con atención el voto de los legisladores salteños como un síntoma de la política partidaria de su provincia pero, además, se mostró crítico por la insitencia del peronismo por "discutir saldo y retazos de un poder extinguido".
En diálogo con El Cronista, quien fuera tres veces gobernador de “la linda”, habló de la actualidad de la política nacional y, sin embargo, afirmó que, si se cumple una condición, el peronismo le puede ganar a Javier Milei en 2027.
-¿Dijo que el peronismo tiene que dejar de pensar en 1950 y pensar en 2050?
-Discutir saldo y retazos de un poder extinguido es absurdo. El peronismo está totalmente afuera de la posición de poder. Entonces, la discusión de poder en el peronismo es poco menos que absurda porque hoy justamente lo que no hay en el peronismo.
Hay que construir poder y la forma de construir poder es justamente consolidando el vínculo con la sociedad y el vínculo con la sociedad, ahí es donde digo, es construir un futuro para la Argentina no anclarse al pasado. Yo pienso en el peronismo del 50, pero en el 2050, no en el de 1950.
-¿Y eso cómo se baja eso a la tierra? Porque de modernización habla, por ejemplo, el gobierno respecto de la ley de reforma laboral.
-La modernización laboral no debe ser flexibilización laboral. La modernidad en el mundo tiende a menos horas de trabajo, no a más horas de trabajo. Tiende obviamente a garantizar cobertura, o sea, el problema que hoy tenemos en la Argentina es que la mitad de los trabajadores están afuera del sistema.
Decime una norma, un artículo de toda esta ley que se haya sancionado que incentive la generación de empleo formal. El problema es que se vende con el nombre de modernización laboral un régimen antiquísimo, un régimen que atraza 80 años.
O sea, en nombre de la modernidad quieren llevar la Argentina a la década del 30 del siglo pasado.
-¿Y cuál es la propuesta del peronismo?
-Una sólida alianza del trabajo y la producción y en eso debemos asumir responsabilidad, porque creo que nos ha faltado tener una clara política que tenga que ver con la innovación productiva, con el desarrollo productivo argentino.
Modernizarse respecto a las nuevas formas de producción y más, pero no respecto de este la la vulneración de los derechos de los pibes que hoy están laburando. Nuestro negocio no es precarizar a los que están adentro, es meter adentro a los que a los que están afuera.
-Ese peronismo, ¿Con quiénes?
-Yo creo que conceptualmente es saliendo de la lógica del nombre propio. Lo primero que hay que hacer es, con los que pensamos más o menos parecido, en términos de una profunda actualización doctrinaria e ideológica y demás.
Porque si lo que discutimos es afinidades personales, se está hablando de un club privado. Lo nuestro es un movimiento, no solo un partido. Es un movimiento en el cual lo que nos tiene que cohesionar es un conjunto ideológico no una persona.
Porque si no entramos con la lógica de decir con este sí, con este no, este el planteo justamente cuando lo que nos ordena son simpatías personales, pasan las cosas que están pasando hoy en la en Argentina y en el peronismo en donde en nombre del peronismo se puede creer que se puede estar a favor de la flexibilización laboral.
El peronismo debe evolucionar hacia una lógica en en donde lo que nos cohesione sea una ideología en una persona. Si no, estamos perdidos.
¿Ve dirigentes dispuestos a ese camino? A veces, la impresión es que están discutiendo otras cosas ¿no?
No es una cuestión de nombres ni de caras. Es una mirada mucho más institucionalizada y mucho más comprometida con la gente. Aparte por una cuestión práctica, ¿de qué poder hablan si no hay poder?
Mi planteo es desde la diversidad construyamos la unidad en términos de posición política y ideológica y después las discusiones de poder las demos frente a la gente, no entre los dirigentes. Y esto es una gran interna en donde los distintos sectores del peronismo compitan y entonces sea la gente la que diga, “Mira, el perfil va por acá.”
-¿De qué depende que el peronismo pueda volver?
-Depende primero de la vocación de construir poder. Lo primero que hay que demostrar es vocación de construir poder y eso no es discutir posiciones de poder personal, sino reconstruir tu vínculo con la sociedad, punto uno. Punto dos, también, obviamente, mi percepción es que este modelo que francamente excluyente va a dejar afuera la mayor cantidad de argentinos.
Si nosotros frente a ese contexto somos capaces de construir una oferta política superadora, le ganamos a Milei el año que viene.
Política salteña
-Los legisladores por Salta quedaron en el centro de la escena, pero también el posicionamiento del gobernador Gustavo Saenz ¿Cómo evalúa la relación que se estableció, que puede ser habitual en el Senado pero que no suele ser tan común en Diputados?
-Primero, creo que últimamente se está dando prácticamente por aceptado, de hecho, que los legisladores tienen que hacer lo que lo que piensen los gobernadores y me parece que se parte de la base de del desconocimiento de la división de poderes. Subordinar la posición de los legisladores a la posición política de los gobernadores a cada provincia es algo que no corresponde.
-Hubo otros casos a lo largo de la historia ¿A qué lo adjudica?
-En la época de los senadores nacionales elegidos por las legislaturas, sí es cierto, dependían de la la provincia. Había un mandato indirecto porque técnicamente habían sido electos por el poder político de la provincia. Pero en este caso, tanto los senadores como los diputados nacionales, independientemente que sean representantes de la provincia o del pueblo, son representantes electivos, con lo cual este el mandato es de la gente. No corresponde que la terminal de un legislador sea otra diferente a su propia convicción y su compromiso con la gente, punto.
Yo fui tres veces gobernador, fui dos veces diputado nacional, una vez diputado provincial, o sea, conozco del tema, pero me parece que naturalizar una dependencia de un legislador al titular del ejecutivo es una anomalía institucional que no podemos admitir.
Después, yo entiendo que hay algunas normas vinculadas, por ejemplo, a cuestiones de tipo impositivo, donde aparece como natural que pueda haber un diálogo y -en alguna medida- un cierto nivel de coordinación entre legisladores y gobernadores, pero en leyes como, por ejemplo, la de la flexibilización laboral que no tiene absolutamente ninguna vinculación con las cuestiones institucionales de provincia, son cuestiones de convicción de posición política.
“El peronismo está totalmente afuera de la posición de poder”
-¿Los diputados salteños quedaron por eso como votos de Saénz y no como representantes de la provincia o del partido?
-La totalidad de los senadores y diputados nacionales votaron a favor de la flexibilización laboral. Debiéramos de pensar que el 100 por ciento de los salteños piensa igual y la verdad es que muchos pensamos diferente.
Entonces claramente me parece que ahí hay algo que no tiene que ver con el mandato ciudadano.
-Uno el diputado uno de los diputados dijo que la ley le servía a los salteños ¿Vos considerás lo mismo?
-La verdad es que es incomprensible. No sirve para el trabajo en Salta ni en el resto de la Argentina. Este es un modelo este económico que expulsa la actividad productiva y que este prioriza la timba financiera, esta no es una ley para generar empleo.
Esta es una ley para alivianar la situación de los empleadores respecto de situaciones como el despido y todas esas cosas que ya hemos visto. Estamos en una Argentina en donde se incentiva la desaparición del Estado y acá se refuerza el Estado para que sea el Estado el que pague parte de las indemnizaciones de los despidos. Es contradictorio, digamos.
-Respecto del peronismo en Salta, el partido está intervenido y eso es motivo de reclamo por parte de Saenz. Fue una decisión originalmente tomada por Cristina Fernández de Kichner ¿Qué es lo que sucede allí?
Primero, el partido está intervenido hace un año. No no se intervino ahora. Ahora renunciaron los interventores que habían sido designados el año pasado y la mesa del Consejo Nacional del partido designó a reemplazantes, pero digamos la decisión de la intervención ya estaba de hace 1 año. A mí me parece que es positivo que los interventores sean salteños.
Y respecto de la opinión de la de la expresidenta, ella no participó en esa decisión porque esa la hizo el consejo del partido, firmado por el vicepresidente del partido, por lo cual no hay una decisión de la expresidenta vinculada al tema.
-En septiembre estuvo reunido con ella ¿Qué decía en ese momento?
-En su momento, esa una decisión que se tomó en ejercicio de funciones como presidente del partido, pero eso fue hace un año.
-¿Las nuevas autoridades podrían o deberían tomar alguna actitud alguna decisión disciplinaria sobre sobre esos legisladores?
Sinceramente, para mí, eso no es lo importante. Para mí lo importante es que el Partido Justicialista pueda realmente construir o consolidar una propuesta política alternativa al gobierno actual. que el Partido Justicialista consolide, no solo en Salta, obviamente, lo tiene que hacer en toda la Argentina. Que pueda plantear una opción superadora a lo que está viviendo en la Argentina, y que no esté acompañando como furgón de cola políticas que se dan de patadas con nuestra ideología.