El presidente Alberto Fernández volvió a respaldar al dirigente campesino y aparente triunfador de las elecciones presidenciales del Perú, Pedro Castillo, a quien buscó apuntalar en su reclamo para ser finalmente proclamado como nuevo mandatario de la nación andina, mientras se dilata la proclamación a cargo de la Junta Nacional de Elecciones.
Fernández participó el fin de semana de una videoconferencia promovida por el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Eduardo Valdés, y el diputado del Parlasur, Oscar Laborde, a la que asistieron Castillo; el presidente de Bolivia, Luis Arce, y los exmandatarios Dilma Rousseff (Brasil), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay), y Ernesto Samper (Colombia).
Fernández destacó la transparencia de la elección y subrayó el pronunciamiento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que la semana pasada las catalogó como "libres, justas, accesibles y pacíficas".
Fernández declaró que "se debe preservar la decisión del pueblo peruano, que eligió a Pedro Castillo, y exigir que esa voluntad se respete", y recalcó que "cada vez que el pueblo vota, es palabra definitiva".
El mandatario también escuchó un relato pormernorizado de lo que la vicepresidenta electa del Perú, Dina Boluarte, definió como "un intento de golpe de Estado" por parte de la dirigencia política tradicional, que ve en Castillo un persona disruptivo que pone en jaque sus intereses.