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En contextos de reestructuración, ajuste de costos o reducción de personal, muchas empresas acuden a los retiros voluntarios para acordar desvinculaciones con sus empleados sin recurrir directamente a despidos.
Las compañías presentan estas propuestas como una salida consensuada: ofrecen una suma de dinero y determinadas condiciones a cambio de que la persona trabajadora acepte finalizar la relación laboral.
De todas maneras, detrás de esa aparente simplicidad existen cuestiones legales, económicas y prácticas que conviene revisar cuidadosamente antes de tomar una decisión.
Retiro voluntario: los aspectos centrales antes de tomar la decisión
A diferencia del despido sin causa, el retiro voluntario no tiene un esquema indemnizatorio cerrado y automático fijado por ley. Justamente por eso, las condiciones concretas dependen de lo que las partes negocien y de cómo quede instrumentado el acuerdo.
Entonces, ¿cómo saber si realmente conviene aceptarlo? ¿Qué puntos deberían revisarse sí o sí? ¿Qué riesgos existen si el acuerdo no está bien formalizado?
Desde el estudio jurídico Márquez-Losardo, la abogada Carmen Losardo explicó cuáles son los tres aspectos centrales que toda persona debería analizar antes de firmar un retiro voluntario y qué recaudos mínimos pueden ayudar a evitar conflictos futuros.
Comparar la propuesta con una indemnización por despido
El primer paso, según explicó la especialista, es analizar si el monto ofrecido guarda relación con lo que correspondería cobrar ante un despido sin causa.
“Que sea equiparable o congruente con una liquidación por despido del art 245 de la LCT, considerando esta liquidación, en más o en menos, como parámetro para que ambas partes evalúen la conveniencia”, propuso Losardo.
El artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo regula la indemnización por antigüedad en casos de despido sin causa y suele funcionar como referencia básica para evaluar una oferta de retiro voluntario.
A diferencia del despido sin causa, la ley laboral no estipula un monto mínimo ni obligatorio para los acuerdos de retiro voluntario. Por este motivo, el cálculo teórico de lo que le correspondería al empleado bajo el artículo mencionado se utiliza de manera estandarizada como parámetro de comparación.
De todas maneras, que el despido sin causa se use como referencia no significa que ambas cifras deban coincidir exactamente. En algunos casos, las empresas pueden ofrecer montos superiores para incentivar adhesiones rápidas o evitar litigios. En otros, la propuesta puede ser menor, pero incluir ventajas adicionales como pagos inmediatos, continuidad temporal de la cobertura médica o bonos extraordinarios.
Por eso, especialistas recomiendan no mirar únicamente el número final, sino revisar cuánto dinero se cobrará efectivamente, en qué plazo, si el pago será único o en cuotas, qué conceptos están incluidos, y si existen beneficios adicionales.
También conviene tener presente que aceptar un retiro voluntario suele implicar el cierre integral de la relación laboral. Es decir, una vez firmado el acuerdo, pueden limitarse posteriores reclamos vinculados con la desvinculación.
Por eso, antes de aceptar, es importante entender qué derechos quedarían comprendidos dentro del convenio y cuál sería la diferencia respecto de un eventual despido tradicional.
La formalización del acuerdo de retiro voluntario
El segundo aspecto que destacó la especialista es la forma en que se instrumenta el acuerdo ya que desde el estudio sostienen que el objetivo principal es que éste tenga respaldo legal suficiente y que las condiciones pactadas queden claramente documentadas.
“El segundo punto clave es que el acuerdo se formalice en la órbita del organismo público competente en materia de relaciones de trabajo de dicha jurisdicción, lo que le da seguridad jurídica a las partes”, afirmó la abogada.
En la práctica, esto significa que el acuerdo puede realizarse ante organismos laborales oficiales, como ministerios de Trabajo provinciales o el SECLO en la Ciudad de Buenos Aires a fin de que el convenio quede formalmente registrado y, en muchos casos, homologado por la autoridad administrativa.
Según explicó Losardo, también existe la posibilidad de “se haga mediante acuerdo privado en instrumento público notarial (escribanía)”.
Lo que se vuelve importante para transitar esta instancia es que “hay parámetros legales mínimos y lógicos para que el acuerdo sea homologado en las entidades públicas, o sea que no se trate de un monto irrisorio o abusivo”.
En caso de intervenir, las autoridades laborales pueden observar acuerdos que resulten manifiestamente desproporcionados respecto de los derechos que podrían corresponderle a la persona trabajadora.
¿La reforma laboral cambió este procedimiento?
Consultada sobre si la reforma laboral modificó la manera en que se realizan estos acuerdos, la especialista aclaró que la gestión de un retiro voluntario “es un procedimiento que continúa básicamente igual desde el principio de los tiempos”.
Es decir, más allá de los cambios normativos, la lógica general de formalización de acuerdos privados de desvinculación continúa funcionando de manera similar.
El riesgo de los acuerdos de palabra
Uno de los puntos que más dudas genera entre trabajadores es qué ocurre cuando la propuesta no está formalizada y sólo existen conversaciones informales con la empresa. “De hecho, en la práctica no existe el acuerdo de palabra”, afirmó Losardo.
El principal problema de las “promesas” informales es que, ante un incumplimiento, resulta mucho más difícil demostrar qué fue lo pactado.
Si no existe documentación escrita, pueden aparecer conflictos sobre el monto prometido, los plazos de pago, los beneficios incluidos o incluso sobre la existencia misma del acuerdo.
Por eso, especialistas recomiendan no presentar una renuncia ni firmar documentación apresurada basándose únicamente en conversaciones verbales o compromisos informales. En un escenario así, la concreción del acuerdo dependerá únicamente “de la buena o mala voluntad del obligado a pagar”.
La importancia de conservar una copia auténtica
El tercer punto que destacó la especialista tiene que ver con la documentación que recibe la persona trabajadora una vez firmado el acuerdo.
“Que la parte trabajadora que es la que va a percibir los montos pactados, obtenga siempre una copia auténtica del acuerdo (sea con firma y sello de la autoridad pública o sea el testimonio de la actuación notarial)”.
Este aspecto es fundamental porque esa documentación puede convertirse en la principal herramienta de reclamo si posteriormente la empresa incumple lo pactado “para que en caso de incumplimiento por parte del sujeto obligado, pueda ejecutar el acuerdo en sede judicial”.
Por eso, no alcanza simplemente con haber firmado: también es importante conservar copias válidas, completas y debidamente certificadas del convenio.
¿Qué conviene revisar antes de aceptar un retiro voluntario?
Más allá de los tres puntos centrales, especialistas recomiendan revisar algunos aspectos adicionales antes de tomar una decisión definitiva.
Cómo y cuándo se paga
Conviene verificar si el pago será inmediato, en cuotas o sujeto a determinadas condiciones. También es importante que los plazos queden expresamente escritos en el acuerdo.
Qué conceptos están incluidos
En algunos casos, la empresa incorpora dentro de la suma final vacaciones pendientes, aguinaldo proporcional u otros conceptos laborales. Es importante entender exactamente qué se está pagando.
Si existen cláusulas especiales
Algunos acuerdos incluyen cláusulas de confidencialidad, compromisos de no iniciar reclamos futuros o manifestaciones de conformidad total. Conviene leerlas cuidadosamente.
Situación de la obra social o prepaga
Muchas personas también evalúan qué ocurrirá con la cobertura médica después de la desvinculación, especialmente cuando existen grupos familiares a cargo.
Posibilidades reales de reinserción laboral
La conveniencia económica de un retiro voluntario también puede depender de la situación personal de cada trabajador, su antigüedad, edad, nivel de ingresos y perspectivas laborales futuras.
Retiro voluntario, una decisión que conviene analizar sin apuro
Aunque muchas veces las empresas presentan estos programas con plazos cortos, los especialistas recomiendan analizar cada propuesta con tiempo y asesoramiento adecuado.
Aceptar un retiro voluntario puede ser una alternativa conveniente en algunos casos, pero también puede implicar resignar derechos o aceptar condiciones desfavorables si no se revisan correctamente los términos.
Por eso, antes de firmar, la recomendación habitual es evaluar el aspecto económico, verificar la formalización legal y conservar toda la documentación respaldatoria de la operación.