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Con un desembolso pendiente por u$s 1000 millones, el equipo económico, encabezado por el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausili viajarán a Washington DC esta semana para participar de las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

Con el marco de la primavera boreal y una ola de calor anticipada en la capital estadounidense que promete subir la temperatura a los 30 grados, Caputo viajará este martes. La delegación argentina llega con distintos objetivos.

En lo formal, el equipo económico participará de la Asamblea de los organismos internacionales y de las reuniones de ministros de Economía y presidentes de Bancos Centrales del G-20, en medio de la guerra de EE.UU. con Irán, los cierres en el estrecho de Ormuz y la volatilidad en el precio del petróleo y los mercados.

En ese marco, el FMI ya anticipó que habrá menos crecimiento y más inflación y pidió “no echar más nafta al fuego” interviniendo en los mercados de energía o alimentos. Esta semana dará a conocer sus nuevos pronósticos. El Banco Mundial ya dio a conocer sus proyecciones y prevé que Argentina crecerá 3,6% este año, menos del 4% que esperaba en enero.

Santiago Bausili. (Fuente: archivo)

Pero, por otra parte, Argentina tiene pendiente cerrar la revisión de su economía. En febrero pasado una misión técnica del FMI visitó Buenos Aires. Un mes después, el secretario de Política Económica del Palacio de Hacienda, José Luis Daza, siguió con las conversaciones en Washington. A dos meses del inicio, todavía no se comunicó un “acuerdo técnico” por esa auditoría. Tras ese acuerdo, las cifras y el informe de los técnicos deben ser analizados por el directorio del FMI para destrabar un giro de u$s 1000 millones.

Acumulación de reservas y la meta del FMI

De la mano de la buena cosecha, las compras del BCRA acumulan u$s 5400 millones en lo que va del año, luego de que el año pasado -hasta donde llega oficialmente la revisión que todavía se discute- no se cumpliera la meta con el FMI. Esto equivale a la mitad de lo que hay que acumular este año.

A un año del nuevo acuerdo con el FMI, el Gobierno ganó tiempo tras la auditoría que hizo en febrero el equipo técnico y llega a Washington DC con un mejor colchón de reservas en el BCRA. En las últimas ruedas de la semana, Basuli aceleró a fondo: el jueves compró u$s 281 millones y el viernes u$s 457 millones. Acumuló “casi u$s 1000 millones sólo esta semana. Al mismo tiempo, el BCRA relajó algunas de las restricciones cambiarias que aún se mantienen, aunque a su vez extendió el alcance de la restricción cruzada para individuos”, destacó un informe de PUENTE.

El año pasado, tras la primera revisión, también se estiraron los plazos y se terminaron incluyendo dos trimestres. Ahora el equipo económico ya puede mostrar algunos números de cómo cerró el primer trimestre del año, que mantiene señales heterogéneas en actividad -en febrero creció la actividad, pero en marzo Caputo ya concedió que los datos no serán buenos-.

Los números de Caputo también muestran que se mantiene el superávit fiscal, aunque en el sector privado reclaman que hay devoluciones y pagos demorados. La baja de la inflación, por otra parte, se estancó en torno al 3% mensual, mientras que hay presión para seguir bajando tasas para dinamizar la economía, en un momento donde el peso se fortalece, por debajo de los $ 1400.

EFE

“Entramos al punto dulce de un programa de estabilización, donde las cosas positivas se refuerzan”, aseguró Daza la semana pasada en una reunión del IAEF. La tasa de interés de los bonos de corto plazo a partir de enero cayó 15 puntos porcentuales, marcó. Y aseguró que es “virtuoso” porque no está forzada desde el Gobierno, ya que bajó la tasa de corto y de largo. “Es una señal potente, no la da el Gobierno, la da el mercado”.

Por otra parte, planteó que la oferta de dólares seguirá siendo “sumamente grande” y le recomendó a los empresarios no pensar competitividad a partir de una devaluación. En ese marco, planteó que entrarán dólares y la balanza será “fuertemente” superavitaria.

En ese sentido, planteó que el peso no se depreció pese a la baja de tasas de interés. “Bajó la tasa y bajaron las expectativas de depreciación”, planteó Daza, quien aseguró: “no tenemos un objetivo de tipo de cambio”.

“Es es absolutamente el sueño de todo macroeconomista que está diseñando un programa de estabilización”, enfatizó el economista que sonó para integrar el equipo de José Antonio Kast en Chile.

Pese a que la inflación se estancó en 3% y acumula 8 meses sin descender, el economista planteó las expectativas siguen marcando que en 12 meses llegará al 22%. “Hay una obsesión con el corto plazo. Si la inflación es 2,8, 3,1%, a mi no me influye en la dirección a donde vamos”, remarcó Daza.

“No sé si es en seis meses, un año o dos pero hacia allá vamos. Y tenemos shocks”, dijo, a la vez que relativizó la idea de una inflación que empiece con cero en agosto como plantea Javier Milei.

Resta ver si los técnicos del FMI coinciden con este diagnóstico.