Brasil y la Argentina comenzaron ayer a dar las primeras señales de flexibilización en materia comercial, previo al encuentro que los ministros de Industria de ambos países tengan mañana en Brasilia. El gobierno de Dilma Rousseff liberó ayer otros 2.900 vehículos que estaban en la frontera para ingresar a ese país, en tanto que su socio comercial hizo lo propio con baterías, neumáticos y maquinaria agrícola, afirmaron fuentes de la negociación.
La cartera que preside Débora Giorgi tomó conocimiento de la liberación de autos ayer por la tarde, durante una reunión que mantuvo con los dirigentes de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) para actualizar información sobre el conflicto bilateral y discutir sobre la estrategia que llevarán esta semana los funcionarios a Brasil.
La ministra les planteó que el gobierno tiene buena voluntad de ir a negociar con su par brasileño para lograr no sólo destrabar los autos que todavía descansan en la frontera, sino para garantizar un comercio fluido hacia adelante. Sin embargo, les advirtió a los directivos de las terminales que no será una negociación a cualquier precio. Ante el condicionamiento impuesto por Brasil de que liberaría la importación de vehículos en tanto y en cuanto la Argentina autorice el ingreso de productos brasileños que no pueden entrar al país, Giorgi les aseguró a los miembros de Adefa que la premisa para aceptar el ingreso de productos como maquinaria agrícola a la Argentina es que se produzca una industrialización equilibrada entre los dos países.
En el sector de maquinaria agrícola, por ejemplo, les dijo que se requiere un acuerdo entre los sectores privados de ambos países. El gobierno de Brasil admitió que aceptaría negociar un esquema de cupos para que al menos las unidades autorizadas puedan ingresar a la Argentina sin inconvenientes. El ingreso de bienes de capital para el agro estará en relación con las inversiones que lleguen del vecino país, aseguró Giorgi, quien les contó a los miembros de Adefa que ya hay compromisos para realizar desembolsos en el país por parte de John Deere y de Case New Holland.
Por su parte, el gobierno local podría negociar cuotas en otros productos donde según reclaman en la cartera industrial Brasil no permite el acceso. Y al respecto, Giorgi aseguró que se trata de productos muy competitivos en la Argentina.
Números
La ministra repasó junto con los empresarios los números de la balanza comercial bilateral del sector automotriz. De los u$s 1.900 millones que Brasil tuvo de déficit en el primer cuatrimestre en autos terminados, sólo el 24% lo aporta la Argentina. La alarma de ese país se basa en que durante el mismo período del año pasado, ese número ascendía a u$s 800 millones.
Estuvieron presentes en la reunión Aníbal Borderes (Presidente de ADEFA), Natale Rigano (IVECO), Sergio Rocha (GM), Ronnie Frost (VW), Enrique Alemañy (Ford), José Antonio Mannucci (Scania), Daniel Affione (Toyota), Adalberto Russo (Fiat Auto Argentina), Hernán Trossero (PSA), Darío Rodrigañez (Renault), Leandro Risso (Honda) y el director Ejecutivo de la entidad, Fernando Rodríguez Canedo.
Giorgi viajará esta noche a Brasilia acompañada de su secretario de Industria, Eduardo Bianchi, quien se encargará de discutir las cuestiones técnicas junto a su par brasileño Alessandro Teixeira. El referente de la cartera de Industria del vecino país, Fernando Pimentel, le pidió a Giorgi adelantar el encuentro ministerial para evitar una escalada del conflicto y apurar una solución al conflicto.