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El último informe de la Fundación PENSAR, el think tank del PRO, revela que el consumo familiar perdió dinamismo en los últimos meses, luego del fuerte rebote registrado durante 2025, y advierte que 7 de cada 10 argentinos restringió consumos.
El documento combina datos del Indicador de Consumo Familiar (ICF) de la consultora Poliarquía con encuestas de opinión pública de Casa Tres y estadísticas del INDEC y el Banco Central (BCRA).
“Según los últimos datos de opinión pública y en línea con los datos que vimos hasta ahora, son cada vez más los argentinos que se ven forzados a limitar sus consumos“, plantea el informe.
Advierten que 7 de cada 10 argentinos resignaron gastos
Ante la consulta “en el último tiempo, ¿resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente?“, el 68% de los argentinos respondió que sí.
El ICF, que mide conductas concretas de compra en electrodomésticos e indumentaria desde 2008, cerró el primer trimestre de 2026 en 118 puntos. Eso implica una caída del 3% respecto del trimestre anterior y del 10% frente al mismo período del año pasado. El indicador retrocedió en tres de los últimos cuatro trimestres.
Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, señala en el informe que la trayectoria del consumo tuvo tres momentos marcados desde la llegada de Milei.
El primero fue una caída pronunciada: en el primer semestre de 2024 el ICF bajó 13% hasta los 87 puntos. Luego vino un rebote: en el primer semestre de 2025 el indicador trepó 45% hasta los 126 puntos. Ahora, ese rebote se frena.
“El incremento del mal humor social reciente y pérdida de apoyo del gobierno libertario no se explica solo por los escándalos y denuncias recientes sino que tienen un correlato en el bolsillo de las familias”, concluye Catterberg.
Los gastos que resignan las familias argentinas
El impacto en la vida cotidiana es directo. Según la encuesta de Casa Tres, el 68% de los argentinos resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente. Solo el 28% declaró no haber resignado nada.
Los rubros más afectados son:
- El ocio (65%)
- Las primeras marcas (56%)
- La indumentaria (53%)
- Las vacaciones (42%)
- Plataformas digitales (33%)
- El vehículo (23%)
- La prepaga (13%)
A eso se suma que el 59% de los encuestados admitió haberse atrasado o dejado de pagar algo por razones económicas. Los principales ítems impagos son:
- Tarjetas de crédito (42%)
- Servicios (39%)
- Préstamos (38%)
- Impuestos (26%)
- Compras (19%)
- Alquiler (13%)
- Prepaga (9%)
- Expensas (9%)
Los datos del Banco Central confirman el deterioro. Según el BCRA, la deuda de los hogares con el sistema financiero creció en $ 36 billones, con niveles de morosidad que el informe califica como “casi sin precedentes”.
La mora en préstamos personales llegó al 14%, en tarjetas de crédito al 12% y en los sectores de nivel socioeconómico bajo al 34%.
El consumo privado subió, pero con ganadores y perdedores muy distintos
El diagnóstico de la organización dirigida por María Eugenia Vidal se aparta del discurso oficial: mientras el Gobierno festeja “récords históricos” de crecimiento del consumo privado, advierte “matices importantes sobre esa afirmación”.
El informe reconoce que el consumo privado creció 7,9% en 2025, el nivel más alto desde que el INDEC inició la serie en 2004. Sin embargo, señala que el rebote se concentra en bienes durables y turismo al exterior.
“Aun cuando ciertos agregados muestran recuperación, el ingreso disponible de los hogares —es decir, lo que queda después de afrontar gastos fijos como tarifas, alquileres y otros consumos forzados— todavía aparece por debajo del nivel de fines de 2023. Y, además, varios indicadores sectoriales de la oferta siguen mostrando números débiles: caídas en ventas de supermercados y centros de compras y puntos de ventas minoristas", advierte.
Mientras las ventas de turismo emisivo subieron 60%, las escrituras en la Provincia de Buenos Aires 54% y los autos 44%; en simultáneo, los canales de consumo cotidiano retrocedieron: la indumentaria cayó 40%, los celulares 29%, los mayoristas 21% y los supermercados 9%.
“Nuestros números muestran que en los últimos meses la cantidad de familias que acceden al consumo perdió dinamismo. También muestran que ese nivel sigue siendo más alto que antes de la llegada de este gobierno. Esa evolución ocurre en un contexto mucho más complejo que el de una simple recuperación o caída: se da en medio de un cambio de modelo económico", plantea PENSAR.