Los racionales dirán que se trata de una locura. Los legalistas se quedarán tranquilos porque estiman que la hipótesis está prohibida por la Constitución. Y los escépticos se resguardarán en su mundo hecho sin imposibles. Pero para el realismo mágico del poder que lleva seis décadas encarnado en el peronismo la posibilidad de que Cristina Kirchner sea candidata testimonial en las próximas elecciones es el único tema de evaluación desde el jueves en que la Presidenta apareció en La Plata para enfrentar el desafío político del país inundado.


En la edición del lunes, El Cronista dio cuenta en esta misma columna de la hipótesis Cristina candidata al ritmo de los cuestionamientos que comenzaron a crecer en torno a la postulación de Alicia Kirchner como cabeza de la lista de legisladores nacionales en la decisiva elección de la provincia de Buenos Aires. Las versiones venían precisamente desde La Plata, adonde la Presidenta había vuelto el domingo para visitar la Facultad de Periodismo de esa ciudad (una suerte de unidad básica del kirchnerismo), tomada por jóvenes del grupo La Cámpora para concentrar la ayuda a los inundados.


La imagen de Cristina golpeándose el pecho mientras pasaba delante de los chicos kirchneristas impactó especialmente a los peronistas que la acompañan acríticamente. Ya no es que algunos la empujan; ahora es ella la que se mueve como candidata, dice uno de los dirigentes que hasta hace muy poco se tomaba a risa las consultas al respecto. Hay al menos tres encuestadores midiendo sus chances y se sabe que, en la Argentina, la mayoría de los sondeos los encarga el Gobierno.


El globo de ensayo desató la imaginación febril de los peronistas. Algunos sostienen que podría presentarse como candidata testimonial a diputada con su dirección de la Quinta de Olivos (Villate 1000, que también utilizó Néstor Kirchner cuando fue derrotado en 2009), mientras otros arriesgan una alternativa algo más descabellada: que Cristina sea candidata a consejera para el futuro Consejo de la Magistratura, cuya ampliación a 19 miembros anunció el martes. Esos cargos se elegirían ahora en las primarias del 11 de agosto, con lo cual la Presidenta podría aparecer en todas las boletas del país encabezando en tipografía gigante las listas del oficialismo.


Aquí ya entran a jugar decenas de especulaciones. Que las primarias abiertas y obligatorias se suspendan y todo se dirima con Cristina candidata a consejera o a diputada el 27 de octubre. Claro que fue la propia Presidenta quien anunció que la composición ampliada de la nueva Magistratura se votaría en agosto. También aparecen las objeciones legales a la jugada. Pero la legalidad electoral se ha vuelto con el tiempo un concepto flexible en la Argentina. Se pueden modificar los domicilios y un santacruceño puede ser candidato bonaerense o viceversa. Los testimoniales pueden ser candidatos convencidos y un minuto después de la elección olvidar el cargo para el que lo eligieron. Alicia Kirchner, el ascendente Sergio Berni, algún ignoto dirigente de La Cámpora. Giran los nombres en medio de la confusión kirchnerista mientras sigue cobrando vuelo la hipótesis macondiana de Cristina candidata.