

La llegada del otoño trae consigo moqueos, estornudos, dolor y picor de garganta, así como tos. Las bajas temperaturas, el aumento de la humedad y los cambios térmicos repentinos facilitan la transmisión de enfermedades respiratorias al pasar más tiempo en espacios cerrados.
Las causas del resfriado son diversas y se relacionan con factores ambientales y de salud. Es fundamental conocerlas para implementar medidas preventivas efectivas.
- Causas del resfriado
- Complejos vitamínicos para evitar resfriados
- La vitamina A para el resfriado
- Las vitaminas del grupo B para el resfriado
- La vitamina C para el resfriado
- La vitamina D para el catarro
- La vitamina E para el resfriado
- ¿Cuándo tomar las vitaminas?
- Caldo otoñal para evitar resfriados
El resfriado común constituye una infección de las vías respiratorias superiores provocada por 200 cepas de virus diferentes. El contagio se produce por inhalación de gotitas despedidas por personas infectadas al estornudar o toser, así como por contacto personal directo con estas personas.
Posteriormente a la infección, las paredes respiratorias experimentan hinchazón y generan abundante mucosidad, lo que da lugar a los síntomas característicos del resfriado: nariz taponada o congestionada, dolor de garganta, molestias y a veces tos.
Para proteger el organismo frente a los agentes infecciosos y fortalecer el sistema inmunitario, resulta fundamental garantizar la ingesta de suplementos que refuercen el sistema inmunológico, así como complejos vitamínicos que preparen las defensas del cuerpo.
Los virus pueden infectar a cualquier persona, independientemente de su edad o estado de salud. Para evitar que estos virus afecten a la población, es necesario proteger el sistema inmunológico.
Asimismo, resulta fundamental incluir en la dieta suficientes vitaminas y minerales para ayudar a controlar los síntomas de la gripe.

Los virus pueden infectar a cualquier persona, independientemente de su edad o estado de salud. Para evitar que estos virus afecten a la población, es necesario proteger el sistema inmunológico.
Durante muchos años se denominó a la vitamina A como la “vitamina milagrosa” por su efecto sobre el sistema inmunológico y el crecimiento. Esta vitamina es esencial para mantener una piel y ojos sanos, además de permitir la visión en condiciones de oscuridad.
La vitamina A es liposoluble y se presenta en dos formas: el retinol, que se encuentra en productos de origen animal como el hígado, los huevos y la mantequilla y el betacaroteno, presente en frutas y hortalizas de color intenso, que el organismo convierte en vitamina A según sea necesario.
La vitamina A es capaz de regular los linfocitos T, células inmunitarias que previenen que virus y bacterias causen desajustes en el organismo.
Asimismo, la vitamina A contribuye al mantenimiento de la primera barrera protectora del organismo, piel y mucosas, evitando la entrada de patógenos externos dañinos. Por esta razón, la vitamina A es crucial para protegerse de resfriados, ya que actúa en las mucosas que resguardan los tejidos del aparato respiratorio.

El grupo de vitaminas B desempeña un papel crucial en el funcionamiento del organismo. Las vitaminas B6, B12 y B9 (ácido fólico) participan en la formación del ADN y de las proteínas que integran el sistema inmunológico.
La vitamina B6 (piridoxina) resulta necesaria para producir anticuerpos y células blancas, la absorción de la vitamina B12, el funcionamiento de más de 60 enzimas y la síntesis proteica. Se encuentra en leche, huevos, cereales integrales, hortalizas, pescado y carne.
La vitamina B9 (ácido fólico) es esencial para la división celular y la asimilación de azúcar y aminoácidos. Sus principales fuentes son las hortalizas de hojas verdes, el germen de trigo, frutos secos, huevos, plátanos y órganos de animales.
La vitamina B12 (cobalamina) es la única vitamina que contiene minerales esenciales. Resulta imprescindible para el metabolismo sano del tejido nervioso. Las principales fuentes de vitamina B12 son los huevos, el queso, la leche, el pescado, el hígado, la ternera y el cerdo.
Finalmente, es esencial resaltar que los tratamientos domésticos no suplen a la medicina tradicional y es necesario asistir a un centro médico para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuado para cada caso.
Posteriormente a la infección, las paredes respiratorias experimentan hinchazón y generan abundante mucosidad, lo que da lugar a los síntomas característicos del resfriado: nariz taponada o congestionada, dolor de garganta, molestias y a veces tos.
Para proteger el organismo frente a los agentes infecciosos y fortalecer el sistema inmunitario, resulta fundamental garantizar la ingesta de suplementos que refuercen el sistema inmunológico, así como complejos vitamínicos que preparen las defensas del cuerpo.









