- ¿Qué es la retención en la fuente y por qué se cobraba en pagos con tarjeta?
- ¿Desde cuándo dejarán de descontar el 1,5 % en compras con débito y crédito?
- ¿Por qué el Gobierno decidió quitar la retención a las tarjetas?
- ¿Quiénes se benefician con el fin de la retención en la fuente?
- ¿Qué pasa con otros impuestos cuando se paga con tarjeta?
El Ministerio de Hacienda puso sobre la mesa un borrador de decreto que cambia de fondo la manera como se cobran los impuestos cuando los colombianos pagan con tarjeta.
La propuesta elimina la retención en la fuente del 1,5 % que hoy se descuenta automáticamente en las compras realizadas con tarjetas de crédito y débito, un cobro que opera como un anticipo del impuesto de renta y que existe desde hace más de dos décadas.
Si el decreto se firma en los términos planteados, la medida empezará a regir a partir del 1 de marzo de 2026.
El ajuste se hace mediante una modificación al artículo 1.3.2.1.8 del Decreto Único Tributario 1625 de 2016 y viene acompañado de la derogatoria de una norma que generaba duplicidades y confusión en el régimen de retenciones. En la práctica, esto significa que las transacciones con tarjetas dejarán de tener ese “descuento automático” que hoy afecta directamente el flujo de caja de los comercios.
¿Qué es la retención en la fuente y por qué se cobraba en pagos con tarjeta?
La retención en la fuente es un mecanismo mediante el cual el Estado cobra por adelantado una parte del impuesto de renta cuando alguien recibe un pago. En vez de esperar a que la empresa o el trabajador declare y pague, el sistema descuenta una fracción en el momento de la transacción, como si fuera un peaje fiscal.
En el caso de las tarjetas de crédito y débito, ese anticipo se fijó desde 2001 en una tarifa del 1,5 %. Cada vez que un comercio recibía un pago por datáfono o por una plataforma asociada a tarjetas, una parte se iba directamente a la DIAN como adelanto del impuesto.
Con el tiempo, el ecosistema de pagos cambió. Llegaron billeteras digitales, códigos QR, transferencias inmediatas y plataformas como Bre-B, que permiten pagos electrónicos sin que exista esa retención. Esto creó una asimetría: algunos medios digitales estaban libres del anticipo, mientras que las tarjetas seguían cargando con él.
¿Desde cuándo dejarán de descontar el 1,5 % en compras con débito y crédito?
El borrador de decreto establece que la eliminación de la retención entrará en vigor a partir del 1 de marzo de 2026. Ese plazo le da a los bancos, franquicias de tarjetas, comercios y operadores de pagos el tiempo necesario para hacer los ajustes tecnológicos y contables.
A partir de esa fecha, cuando un cliente pague con tarjeta de crédito o débito, el comercio recibirá el valor completo de la venta, sin que se le reste el anticipo de renta. El impuesto no desaparece: simplemente se pagará más adelante, cuando el contribuyente haga su declaración de renta.
¿Por qué el Gobierno decidió quitar la retención a las tarjetas?
La decisión llega después de meses de debate y fuertes críticas del sector financiero, los comercios y las empresas de tecnología financiera. A finales de 2025, el Ministerio de Hacienda había intentado ampliar la retención del 1,5 % a otros medios electrónicos, como billeteras digitales y transferencias, con el argumento de “nivelar la cancha”.
La reacción fue inmediata: se advirtió que ese tipo de cobros podía empujar a los pequeños negocios y a los consumidores a volver al efectivo, justo cuando el país intenta modernizar su sistema de pagos y aumentar la trazabilidad.
Con este nuevo giro, el Gobierno opta por lo contrario: en lugar de subirle impuestos a los medios digitales, baja la carga a las tarjetas para que todos los instrumentos electrónicos tengan un tratamiento similar. La lógica oficial es que si todos los pagos dejan rastro y son supervisados, no tiene sentido castigar solo a unos.
¿Quiénes se benefician con el fin de la retención en la fuente?
Los primeros en sentir el alivio serán los comercios, sobre todo los pequeños y medianos. Hoy, cada venta con tarjeta implica recibir menos dinero del que figura en la factura, porque una parte se va como anticipo de impuestos. Con la eliminación de la retención, ese dinero se queda temporalmente en caja, lo que mejora la liquidez y reduce la presión financiera.
Los consumidores también pueden verse beneficiados. Muchos negocios trasladaban ese costo a los precios, subiendo unos pesos cada producto para compensar el descuento del 1,5 %. Al desaparecer ese cargo, hay espacio para que los precios sean más estables o incluso bajen en algunos sectores.
¿Qué pasa con otros impuestos cuando se paga con tarjeta?
El borrador de decreto aclara que la eliminación de la retención solo aplica al impuesto de renta. Otros tributos, como el IVA o impuestos específicos que tengan tarifas propias de retención, seguirán rigiendo según las normas vigentes.
Es decir, si una actividad o un producto tiene una retención especial, esa se seguirá aplicando sin importar si el pago se hace con tarjeta, transferencia o cualquier otro medio.