

Sostener un negocio gastronómico en Colombia se ha convertido en un desafío mayor. Las cifras de la Asociación Gastronómica de Colombia indican que durante 2025 cerraron cerca de 900 restaurantes en el país, un panorama que golpea con fuerza a las mipymes y a los emprendimientos familiares.
El reciente incremento del salario mínimo 2026, fijado en 23,7%, elevó los costos laborales para miles de empresas. Aunque millones de trabajadores celebraron el ajuste, para muchos pequeños negocios significó un aumento en gastos operativos que impacta directamente la rentabilidad y obliga a tomar decisiones difíciles.
La difícil situación de Bake My Day en Bogotá
En medio de este contexto, la pastelería Bake My Day, reconocida por sus galletas artesanales estilo neoyorquino, encendió las alarmas entre sus clientes. La marca anunció que enfrenta uno de los momentos más complejos desde su creación hace seis años.

Las fundadoras explicaron que las ventas se redujeron más de 50% durante el último año, lo que las llevó a sostener la operación con recursos propios hasta el límite. En un mensaje difundido en redes sociales señalaron: “No somos ajenas a una realidad que está viviendo el país. Por diferentes factores económicos, el clima y otras cosas que nos afectan. Hoy hacemos este video para pedirles solidaridad con nuestra empresa”.
La empresa tenía tres sedes en Bogotá:
- Centro Comercial Mallplaza.
- Carrera 14 #90-12.
- Carrera 11 #97A-50.
El llamado a la comunidad y la respuesta inesperada
Ante la posibilidad real de bajar definitivamente las persianas, las emprendedoras admitieron que cerrar implicaría afectar a trabajadores y familias que dependen del negocio. “Es muy difícil tomar una decisión de cerrar. No es fácil cuando tienes personas y familias que dependen de ti”, expresaron.
Como último recurso, invitaron a sus seguidores a visitar las tiendas, hacer pedidos o compartir el mensaje. La reacción fue inmediata. Días después, comunicaron que el respaldo ciudadano les dio un respiro: “Este último tiempo nos abrazaron más fuerte de lo que imaginé posible. Compartieron, compraron, recomendaron, volvieron, trajeron amigos, trajeron familia. Literalmente nos ayudaron a seguir horneando sueños”.












