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Colombia se prepara para atravesar los próximos meses con un escenario energético más exigente. Ante la posibilidad de que El Niño reduzca la disponibilidad de agua para la generación eléctrica, el Gobierno definió una serie de acciones que tendrán consecuencias tanto para el funcionamiento del sistema como para los consumidores.

Una de las principales novedades estará en los recibos de electricidad. El nuevo esquema buscará que los hogares disminuyan su demanda a cambio de beneficios económicos, mientras que aquellos que eleven considerablemente su consumo podrán enfrentar un valor adicional.

Las disposiciones forman parte del Plan Energía YA, anunciado por el presidente Abelardo De La Espriella y aprobado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg). La estrategia también contempla una mayor utilización de las centrales térmicas para conservar las reservas de los embalses de cara a la temporada seca.

Cómo funcionarán los cambios en la factura de la luz

El punto de partida será establecer una referencia de consumo para cada usuario. A partir de allí, el valor final de la factura podrá variar de acuerdo con la cantidad de electricidad utilizada.

Los hogares que consigan ubicarse más de un 10% por debajo de su meta individual accederán a un beneficio económico. En cambio, si el consumo supera esa referencia en más de un 10%, se aplicará un cargo adicional.

La intención es generar un estímulo directo para disminuir la demanda en un momento en el que resulta necesario conservar las reservas hídricas del país.

El Gobierno dispuso además que los usuarios ubicados en los municipios afectados por el terremoto no estarán alcanzados por este mecanismo.

Por qué Colombia necesita ahorrar energía antes de la temporada seca

La preocupación no está relacionada únicamente con cuánto consumen los hogares. El otro desafío consiste en determinar de dónde provendrá la electricidad necesaria si continúa disminuyendo la disponibilidad de agua.

Actualmente, los aportes hídricos se encuentran entre el 76% y el 80% de la media histórica, de acuerdo con el diagnóstico presentado por el sector. Un escenario más seco aumenta la presión sobre las hidroeléctricas, que dependen de los niveles almacenados en los embalses.

Por esa razón, el Ejecutivo pretende recurrir con mayor intensidad a la generación térmica cuando sea necesario. Esto permitiría reservar agua y llegar con una mejor disponibilidad a los últimos meses de 2026 y comienzos de 2027.

La estrategia cobra especial importancia ante las perspectivas de un El Niño más intenso, que podría profundizar la reducción de los aportes hídricos.

Qué pasará con el precio de la energía

El nuevo esquema no significa que todos los usuarios vayan a pagar menos. El propio Gobierno reconoció que algunas facturas podrían aumentar, particularmente en los casos en los que se exceda el nivel de consumo establecido.

Sin embargo, De la Espriella sostuvo que el objetivo es contener un encarecimiento generalizado de la electricidad y aseguró que el precio promedio nacional resultaría inferior al que tendría el país si se mantuviera el modelo anterior.

La preocupación es especialmente relevante para regiones como el Caribe y Chocó, mencionadas por el mandatario entre las zonas en las que se busca limitar el impacto de las tarifas.

El Gobierno destinará recursos para sostener la generación eléctrica

El plan también incorpora una respuesta al problema financiero que atraviesa el sector. Los gremios energéticos vienen advirtiendo sobre las dificultades de liquidez dentro de la cadena de pagos, una situación que puede agravarse si aumenta la dependencia de las centrales térmicas.

En ese contexto, se anunció una destinación inicial de $1,5 billones para respaldar el servicio eléctrico.

Dentro de ese monto, $300.000 millones serán girados para atender deuda corriente con los generadores térmicos, tomando como fecha de corte el 4 de septiembre.

Con estas medidas, el Gobierno busca afrontar dos problemas al mismo tiempo, preservar suficiente agua para garantizar la generación durante la temporada seca y reducir el impacto económico que un escenario de El Niño podría trasladar a los usuarios.