Un nuevo escenario de conflicto en Europa del Este volvió a encender las alarmas sobre la capacidad de respuesta de la OTAN frente a una eventual ofensiva rusa. Un ejercicio estratégico desarrollado por exfuncionarios de la alianza atlántica y de Alemania planteó una situación en la que Moscú avanzaría rápidamente sobre territorio lituano bajo el pretexto de una crisis humanitaria.
El análisis concluyó que, en un contexto de indecisión política y falta de liderazgo estadounidense, Rusia podría cumplir la mayoría de sus objetivos militares en pocos días y con una fuerza inicial limitada. El eje del plan se concentraría en una zona clave para la conectividad regional y la seguridad europea.
El ejercicio fue realizado en medio del creciente temor en Europa a una escalada del conflicto con Rusia, en un escenario marcado por incursiones aéreas, maniobras militares y advertencias de altos funcionarios de defensa sobre la preparación del Kremlin.
El pretexto humanitario y el avance sobre un punto clave de Lituania
El plan analizado parte de una supuesta “crisis humanitaria” en el exclave ruso de Kaliningrado, una narrativa que Moscú utilizaría como justificación para intervenir militarmente en territorio lituano. El objetivo central sería la ciudad de Marijampolé, una aglomeración urbana estratégica ubicada en el este del país.
Marijampolé concentra un cruce de rutas vital para Europa: por allí pasa la Vía Báltica que conecta a la Unión Europea y Ucrania con Polonia, y también una ruta clave que une Bielorrusia con Kaliningrado, corredor que Lituania está obligada a mantener abierto al tránsito ruso por acuerdos internacionales.
Un avance rápido con pocas tropas y sin reacción coordinada
Según el escenario planteado, Rusia podría avanzar con una fuerza inicial de apenas 15.000 soldados y lograr la mayoría de sus objetivos sin necesidad de desplegar masivamente sus unidades. Bartłomiej Kot, analista polaco de seguridad que participó del ejercicio, sostuvo que “los rusos lograron la mayoría de sus objetivos sin mover muchas de sus propias unidades”.
El análisis concluyó que la clave del éxito no estaría solo en la capacidad militar, sino en la reacción política del bloque occidental. “Una vez que nos enfrentamos a la narrativa de escalada de la parte rusa, tenemos incrustado en nuestro pensamiento que somos nosotros los que debemos desescalar”, advirtió Kot, al explicar por qué la respuesta resultó insuficiente.
La falta de liderazgo y las dudas dentro de la OTAN
Uno de los factores determinantes del escenario fue la ausencia de una reacción clara por parte de Estados Unidos, que se negó a invocar el Artículo 5 de la OTAN, el mecanismo que obliga a los miembros a defender a un aliado atacado. Esta decisión dejó a los países europeos sin una conducción firme frente al avance ruso.
Alemania, según las previsiones del ejercicio, mostró dudas en su respuesta y no activó una brigada ya desplegada en Lituania, incluso después de que Rusia utilizara drones para minar zonas cercanas a una base militar. Polonia, aunque se movilizó, finalmente no envió tropas para defender el territorio lituano.
La disuasión como factor decisivo en el conflicto
Franz-Stefan Gady, analista militar radicado en Viena que asumió el rol del jefe del Estado Mayor ruso durante el ejercicio, explicó que el resultado se definió por la percepción de voluntad política. “La disuasión no solo depende de las capacidades, sino de lo que el enemigo crea sobre nuestra voluntad”, afirmó.
Según Gady, el Kremlin contaría con que Alemania dudaría en una situación crítica, y esa sola expectativa sería suficiente para inclinar el resultado a su favor. El escenario refuerza la preocupación sobre la cohesión interna de la OTAN frente a un conflicto de alta intensidad.
Un contexto europeo marcado por tensiones crecientes
El ejercicio se desarrolló en un contexto de creciente inquietud en Europa por un posible ataque ruso contra la OTAN. Durante el último año, se registraron incursiones de drones y cazas rusos en espacio aéreo aliado, además de maniobras destinadas a poner a prueba las defensas del bloque.
El ministro de Defensa de Países Bajos, Ruben Brekelmans, advirtió que “Rusia podrá desplazar grandes cantidades de tropas en el plazo de un año” y señaló que Moscú ya está ampliando sus inventarios estratégicos y su presencia militar en las fronteras de la alianza.
El análisis, realizado en diciembre por el diario alemán Die Welt junto al Centro Alemán de Wargaming de la Universidad Helmut Schmidt, refuerza la percepción de que un conflicto en el flanco oriental de Europa podría desarrollarse con mayor rapidez de lo previsto y con consecuencias profundas para la seguridad regional.