Si bien cada 19 de junio se celebra del Día Internacional del Dry Martini, su origen preciso es incierto. Por eso me resulta más interesante descifrar en qué momento se convirtió en lo que es un Dry Martini: una fórmula simple que se traduce en un coctel elegante, helado, directo, tan seco como potente y perfumado.
Es más que un cóctel, es símbolo de elegancia y sofisticación. Su imagen está ligada a los bares más exclusivos del mundo y a personajes legendarios del cine como James Bond, Marlene Dietrich y a la genialidad literaria de Truman Capote.
Si bien hay muchas teorías sobre cómo nació, la comunidad de bartenders y la mejor literatura en el tema nos lleva al famoso Hotel Savoy de Londres a finales del siglo XIX donde el barman Thomas Stuart mezclaba el Plymouth dry gin y el vermut dry de origen francés Noilly Prat, y unas gotas de bitter de naranja.
Cuenta la leyenda que un Dry Martini clásico se debe beber en tres sorbos, uno por cada aceituna ensartada en el palillo. La idea de sumar una decoración salada permite realzar los aromas de la ginebra, y de complementar el vermut.
Con el tiempo, el Dry Martini se volvió tremendamente popular y parte de la cultura americana a pesar de la Prohibición, infaltable en las mejores barras del mundo y el favorito a la hora del aperitivo. Cuentan que el mismísimo presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se bebió un Martini para celebrar el fin de la Ley Seca bajo su mandato. Por eso, poco importa su origen... seguirá siendo una leyenda como Billy The Kid.
Bautizado como el Rey de los Cocteles, tiene motivos y atributos suficientes como para tener su día mundial de celebración.
El arbol genealógico del Martini
Como muchos cócteles clásicos, el Dry Martini sería la evolución de otro combinado. De acuerdo con Gary Regan y su maravillosa obra The Joy of Mixology, el Manhattan habría engendrado al Martínez, y este al Martini. Veamos con algo más de detalle...
Si el Manhattan es la suma del Rye o Bourbon Whiskey, vermut dulce (rosso) y bitter, el Martínez es la evolución de esta mezcla siendo la suma del Old Tom Gin (un gin apenas dulce), vermut dulce (rosso), bitter y licor. El cambio del whiskey por el gin y el agregado de licor, lo vuelve más amable y abocado al paladar.
Siguiendo con el árbol genealógico, el Martini seria la evolución del Martínez, en una versión más seca, fuerte y directa. Si bien hay muchas recetas, en general coinciden en la mezcla sencilla de dry gin (mucho más seco que su antecesor el Old Tom), más vermut dry (menos dulce que el vermut rosso) y bitter orange, además de la ausencia del licor.
Así se perfiló el Dry Martini, bien seco y potente, muy perfumado, y servido bien frio.
Una cosa es Martini y otra los Martinis
El amor y el auge por este coctel clásico generó todo un movimiento o una cultura con argumento propio y separada de la escena de la coctelería.
De hecho, Martini es un cóctel con sus variaciones, pero también el nombre de toda una familia que reúne ciertos ragos.
Así, los cócteles cortos, generalmente fuertes en alcohol, compuestos por un destilado (gin o whisky) y vermut básicamente, servidos sin hielo muy fríos, se conocen como “Martinis”. Es decir que un Manhattan es un Martini.
Ignorá el consejo de James Bond sobre el Martini. Puede que el agente secreto británico disfrutara de sus Martinis agitados, pero la gran mayoría de los bartenders desaconseja esta práctica. Agitar puede diluir demasiado la bebida, mientras que removerla da como resultado un cóctel suave, frío y bien integrado.
Es cierto y correcto que hay una gran colección de recetas que son resultado de la evolución del Dry Martini clásico. Las primeras variaciones hacen honor al apellido, como el Perfect Martini, Vesper, Sweet Martini, etc., y son aceptadas por la comunidad internacional de bartenders.
Otras variaciones han agregado licores o jugos, lo cual obliga a cambiar el método de composición y pasar a ser cocteles agitados. Estas se alejan mucho más del Martini clásico.
Y después existen inventos que apelan al nombre Martini o “tini”, y la verdad es que son para el olvido. Nada tienen del Martini original.
De modo que familia Martini comprende unos cócteles que son ligeras variaciones del Dry Martini clásico (6cl. de dry gin y 1 cl. de dry vermut), pero aun por mínimas que sean, difieren en el perfil de sabor.
Veamos algunas que ostentan con decoro el apellido Martini:
- Bone Dry o Desert Martini. Refuerza la parte de dry gin usando 9 cl. y casi nada o nada de vermut. Dicen que era el favorito de Winston Churchill, y el elegido de todos aquellos que disfrutan de cocteles potentes.
- 50-50 Martini. Se compone de partes iguales de ambas bebidas, es decir 4,5 cl. de dry gin y 4,5 cl. de vermut dry. Una linda opción, más suave en alcohol, para empezar a familiarizarse con el estilo Martini.
- Sweet Martini. Simplemente reemplaza en el clásico, el dry vermut por el sweet vermut; y el Perfect Martini, tiene 0,75 cl. de cada vermut.
- Dirty Martini. Agrega al clásico, una cuchara de bar de salmuera de aceituna.
- Gibson. Reemplaza las aceitunas del clásico por cebollitas en vinagre.
Y por último, ¿cómo se prepara?
Muy simple y sencillo... En vaso de composición (mixing glass), colocás hielo y las bebidas. Revolvés ligeramente para integrar y refrescar la composición. Luego vertés en la copa cóctel previamente enfriada y decorás con aceitunas.
