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Santa Evita, esa mujer

En Café Irlandés, la nueva obra de teatro de Eva Halac, la noticia del cuerpo embalsamado y secuestrado de Eva Perón es el puntapié que reúne a Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez para escribir juntos "la investigación de sus vidas". 

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En la casa de un coronel del Ejército Argentino estalla una bomba que hace saltar los vidrios de un enorme ventanal. El sorpresivo ruido impacta a los distraídos espectadores que aún no terminaron de acomodarse en la sala del Cultural San Martín para ver Café Irlandés, la obra que dirige Eva Halac.

Tras el estallido, en un sombrío café del Buenos Aires de principios de los sesenta debaten sobre cine y periodismo los jóvenes Rodolfo Walsh (Guillermo Pfening) y Tomás Eloy Martínez (Michel Noher). El primero, trabajador free lance (aunque en esa época tal vez no se le llamaba así) en una posición económica un tanto más desventajosa que su colega y amigo que (hasta cierto momento de la obra) es empleado fijo del diario La Nación. 

En sucesivos encuentros, ambos periodistas deciden emprender una investigación con la intención de venderla a la revista francesa París Match: descubrir el paradero del cadáver de Eva Perón, que en 1955 había sido secuestrado por un grupo comandado por el coronel Carlos Moori Koenig (Guillermo Aragonés) desde el primer piso de la CGT de la calle Azopardo. 

Desde entonces y por varios años, el derrotero del cuerpo embalsamado de "la jefa espiritual de la patria" fue una incógnita, cargada de mitos, rumores, leyendas e hipótesis pero ninguna certeza.

La pista más firme que ambos tienen la puede proporcionar el atribulado coronel o su perturbada esposa (María Ucedo). E irán tras ambos para conseguir "la bomba periodística" de sus vidas.

La pieza de Halac transcurre entre esos dos escenarios. El del café de los fraternales encuentros entre los colegas y la casa del militar. Esta última está habitada por la locura, la paranoia y los vasos de whisky de sus ocupantes. El cuerpo de Eva los atormenta pero a la vez se convierte en un perverso fetiche. "¡Es la última vez que lo hago ehh!", le advierte la esposa a su marido y se viste como Evita para recitarle parte de los "jirones de mi vida" desde un escenario (o un palco) mientras el marido la observa desde una butaca de la época. 

Mezcla de ficción y realidad, Café Irlandés pone de relieve el rol periodismo. El de esa época y también el del "futuro". Y está situación se ve altamente enriquecida por las tensiones, discrepancias y acuerdos entre Walsh y Martínez. Mientras que el autor de "Operación Masacre" clama por tener tres vidas ("Una para escribir, otra para trabajar en una fábrica y otra para hacer la revolución") el de "El Vuelo de la Reina" es mucho más pragmático, acorde a su realidad inmediata ("Algunos hacen medias, otros detergentes, nosotros noticias").

Incluso el contraste de sus personalidades salpimenta la obra: "Yo soy un provinciano, vengo de Tucumán", dice el carismático y alegre Martínez. "¿Y yo, yo qué? Vengo del sur, de Choele Choel" refuta Walsh. Pero la calidez del norte y la densidad y la distancia del sur están a la vista, muy bien interpretadas por ambos actores. 

Más allá de los avatares por los que discurrió esa investigación, fue la semilla germinal para que al tiempo Walsh escribiera el cuento "Esa mujer" y Martínez, años después la novela "Santa Evita"

Ficha técnica

Autoría y dirección: Eva Halac

Actúan:Michel Noher, Guillermo Pfening María Ucedo y Guillermo Aragones

Vestuario y escenografía:Micaela Sleigh

Música:Juan Cristóbal Sleigh
Fotografía:Guillermo Monteleone
Centro Cultural General San Martín
Sarmiento 1551 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 5254-9100

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