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Durante años, contratar personal, invertir en maquinaria o abrir una nueva línea de negocio implicó para muchas empresas argentinas asumir costos y riesgos difíciles de anticipar. La incertidumbre vinculada con las relaciones laborales se convirtió, así, en una variable que podía condicionar los planes de expansión.

La reforma laboral y su decreto reglamentario 408/2026 plantean un nuevo escenario para las compañías. Entre otras modificaciones, contemplan la formalización del empleo, la extensión de los períodos de prueba de seis a ocho meses, la implementación de esquemas de banco de horas y nuevos mecanismos de cobertura frente a desvinculaciones.

Dentro de ese paquete de medidas, el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) aparece como uno de los cambios más relevantes para las empresas. Su constitución será obligatoria desde el 1° de noviembre y exigirá que las compañías definan cómo administrarán los recursos destinados a cubrir eventuales pasivos laborales.

La previsibilidad, una condición para crecer

El desafío no se limita a adaptarse a una nueva obligación normativa. Para las empresas, la discusión también pasa por cómo integrar los cambios laborales a sus decisiones financieras y productivas.

El crecimiento suele exigir contratar, invertir, ampliar la capacidad operativa o desarrollar nuevos negocios. Pero cada una de esas decisiones puede verse condicionada si la compañía no cuenta con herramientas para anticipar sus costos y proteger su liquidez.

En línea con esto, Federico Diez, Director General de Estrategia Comercial de Grupo ST planteó durante un webinar organizado por el grupo: “Que ser empleador en nuestro país no sea un deporte de riesgo”.

En diálogo con Pablo Venarotti, especialista en Derecho Laboral y socio de Nicholson y Cano Abogados explicaron que la reforma busca reducir la incertidumbre y determinados costos, además de establecer un marco que permita flexibilizar la relación entre empleadores y trabajadores. En ese contexto, consideraron que el FAL puede tener un impacto positivo siempre que forme parte de un sistema laboral con reglas más previsibles.

Qué cambia con el Fondo de Asistencia Laboral

El FAL fue diseñado para que las empresas puedan anticipar y cubrir el costo de una eventual desvinculación sin afectar su liquidez operativa. El mecanismo funciona a partir de la reorganización de aportes patronales existentes, por lo que no supone un costo adicional para las compañías.

La normativa establece que las empresas podrán elegir a su administrador hasta el 1° de noviembre. Si no lo hacen, quedarán sujetas a la asignación aleatoria prevista por el sistema.

Desde Grupo ST aseguran que la elección no será un trámite meramente operativo. La alternativa seleccionada deberá contemplar variables como el nivel de rotación del personal, las necesidades de liquidez y el plazo en el que la empresa podría necesitar utilizar los fondos acumulados.

Para las compañías con una alta rotación de nómina, la disponibilidad inmediata del dinero puede ser una prioridad. En cambio, aquellas con menor recambio podrían privilegiar estrategias orientadas a proteger el capital en el largo plazo.

Dos alternativas según el perfil de cada empresa

Durante el webinar organizado por el grupo financiero, Santiago Cornes, socio de Paolantonio Legón Cornes Abogados y especialista en mercado de capitales, explicó que existen distintas estrategias para administrar los recursos del FAL.

Federico Diez, Director General de Estrategia Comercial de Grupo ST, complementó que desde la organización conformarán dos Fondos Comunes de Inversión. Uno de ellos está orientado a empresas con alta rotación de personal. Se basa en una política que prioriza la liquidez y la protección del capital mediante instrumentos de corto plazo vinculados con la evolución de la tasa TAMAR.

La segunda alternativa contempla a compañías con menor recambio en sus equipos. En ese caso, el objetivo es preservar el capital acumulado en un horizonte más extenso mediante activos CER, que ajustan su valor de acuerdo con la inflación.

Además, Grupo ST ofrece mecanismos de cobertura temporal de liquidez para resolver posibles descalces entre las liquidaciones del fondo y los vencimientos legales de pago.

La decisión excede el cumplimiento normativo

La implementación del FAL también vuelve a poner en primer plano la necesidad de que las empresas administren de manera coordinada sus recursos laborales, financieros y patrimoniales.

“En las conversaciones con nuestros clientes, detectamos que el interés no pasa sólo por entender lo que la reforma viene a cambiar, sino en cómo conecta este nuevo marco en la agenda productiva y de competitividad de las empresas Nuestro objetivo es ayudar a convertir esta regulación en una verdadera herramienta de crecimiento e inversión”, señaló Diez.

Desde esa perspectiva, la discusión no se agota en la creación del fondo. También involucra la forma en que cada compañía financia su expansión, gestiona la liquidez y protege su patrimonio frente a futuras contingencias.

El 1° de noviembre, la primera fecha clave

Cuando los costos son previsibles y la empresa cuenta con el respaldo financiero adecuado, contratar e invertir dejan de ser una fuente de incertidumbre para convertirse en decisiones de negocio.

Las empresas tendrán hasta el 1° de noviembre para elegir al administrador del FAL. Para tomar esa decisión, deberán considerar la composición de su nómina, el nivel de rotación, sus compromisos financieros y el horizonte de sus obligaciones laborales.

El nuevo régimen introduce una herramienta para anticipar parte de esos costos, pero también obliga a las compañías a revisar cómo planifican su crecimiento. En un escenario en el que contratar e invertir todavía implica asumir riesgos, contar con mayor previsibilidad será determinante para transformar esas decisiones en una estrategia sostenible de negocio.

Las empresas que quieran dimensionar cómo el FAL cubre sus pasivos laborales pueden solicitar un diagnóstico específico a través del sitio especializado de Grupo ST.