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Cada vez que aumenta una cuota de medicina prepaga, el impacto se siente de manera directa en los bolsillos de quienes tienen cobertura privada. Sin embargo, cuando el análisis pasa de la economía de cada familia al comportamiento general de los precios, el peso de las prepagas es mucho más acotado.
Un informe de Invecq sobre la evolución de las cuotas de medicina prepaga muestra que, pese a los incrementos registrados durante 2026, el rubro es uno de los que menos aumentó en lo que va del año mientras que verduras, transporte público, vivienda, educación, alquileres, combustibles y otros servicios registraron subas superiores.
Las prepagas aumentaron, pero su incidencia sobre la inflación general es relativamente baja.
Cuánto aumentaron las prepagas en 2026
En agosto, las prepagas registraron en promedio una suba del 2,2% (por ejemplo, OSDE 210 aumentó 2,3%). En el mismo mes, la inflación general fue del 1,7%.
A pesar de ingresar al listado de los diez aumentos mensuales más altos en el año, el impacto de las prepagas sobre el índice fue limitado: aportaron apenas 0,05 puntos porcentuales a la inflación de julio, equivalente al 2,8% del total del aumento de precios del mes.
La diferencia se vuelve todavía más visible cuando se observa el acumulado anual. Entre enero y julio, las prepagas aumentaron 20,5%. En ese período, el rubro no ingresó entre los diez mayores aumentos de la economía y aportó 0,48 puntos porcentuales al IPC acumulado, el 2,3% del total.
En contraste, algunos de los principales aumentos del año se encuentran en otros rubros. Las verduras, tubérculos y legumbres acumularon una suba del 66,2%; el transporte público, 33,7%; vivienda, agua, electricidad y gas, 37%; educación, 27,3%; alquileres, 30,9%; y combustibles y lubricantes, 30,1%.

El peso de las prepagas en el IPC
Hay otro dato que ayuda a dimensionar el fenómeno: los gastos de prepagas representan el 2,2% del IPC Nacional.
La participación es similar a la del rubro educación, aunque presenta diferencias importantes según la región. En el Gran Buenos Aires alcanza el 3,2%, mientras que en el Noreste y Noroeste llega al 0,7%.
Esto significa que el aumento de las cuotas puede tener una incidencia relevante para quienes utilizan una cobertura privada, pero su impacto sobre el índice que mide la inflación de toda la economía es considerablemente menor.
La razón también está vinculada con el alcance de este tipo de cobertura. Según los datos citados por Invecq a partir de la ENGHo 2017/18, sólo el 10,3% de los habitantes del país cuenta con cobertura privada de salud.
OSDE frente al resto de los servicios
La comparación con el resto de los servicios muestra otra diferencia.
En agosto, OSDE 210 aumentó 1,9%, frente al 3,1% registrado por el conjunto de los servicios. En el acumulado de 2026, la diferencia también se mantiene: 20,7% para OSDE 210 contra 25% para los servicios.
La brecha se amplía cuando se toma un período más extenso. Desde noviembre de 2023, los servicios acumularon un incremento del 499%, mientras que OSDE 210 registró una suba del 416%. La diferencia alcanza los 83,5 puntos porcentuales.
La evolución no fue idéntica todos los años. En 2024, OSDE y el conjunto de los servicios tuvieron incrementos acumulados similares, mientras que en 2025 los servicios aumentaron 43% frente al 29% de OSDE 210. En 2026, hasta julio, la diferencia vuelve a ser favorable para la evolución de la cuota respecto del promedio de los servicios: 21% contra 25%.

Cuota, inflación y salarios: el análisis comparativo
El contraste con los ingresos agrega otra dimensión al análisis. El informe muestra que los ingresos reales de la población se encuentran por debajo de los máximos alcanzados durante 2015-2017.
Por eso, aunque la evolución de OSDE 210 durante 2026 se ubicó levemente por encima de la inflación general, el contexto salarial continúa siendo determinante para medir cuánto representa una cuota dentro del presupuesto de los hogares.

