Cualquier escenario que se proyecte para la convulsionada economía internacional en los próximos años refuerza la necesidad de que la Argentina recupere el autoabastecimiento de hidrocarburos y pueda tornarlo sustentable a mediano y largo plazo.

Por cierto que este objetivo es el eje central del Plan Estratégico para la nueva etapa de YPF, cuyos lineamientos fueron anticipados a comienzos de junio. Pero su importancia se puede visualizar con claridad mediante el empleo de dos herramientas: el planeamiento por escenarios y la teoría de las restricciones. Se trata de dos enfoques complementarios de uso habitual en las grandes organizaciones, ya que permiten establecer el rumbo, los lineamientos y acciones fundamentales de la gestión empresarial.

El planeamiento por escenarios consiste en construir un modelo simplificado de los futuros posibles con los que puede enfrentarse la gestión en los próximos cinco a 10 años y generar propuestas de acción (inversiones, alianzas estratégicas, política de precios, productos, etcétera) para aquellos considerados más probables.

La teoría de las restricciones, a su vez, destaca la importancia de identificar los obstáculos que podrían impedir el mejor aprovechamiento del potencial de recursos. Por ejemplo, considera restricciones "observables" (como la capacidad de producción, la obsolescencia tecnológica y de equipos, limitación de capital o de recursos humanos, etcétera) y "no observables" (tales como los paradigmas imperantes y la cultura empresarial, la estructura de la organización, la inestabilidad o ausencia de confianza).

¿Qué escenarios probables deberían considerarse para el éxito del plan estratégico?

Escenarios alternativos

1 Si el escenario internacional para los próximos años fuera positivo (o sea, si las economías maduras salieran de su actual crisis recesiva y los países emergentes retomaran tasas de crecimiento más dinámicas), ello favorecería los precios de los productos exportables de la Argentina, aunque también presionaría al alza el de los combustibles que hoy debe importar. El resultado neto para el país es indeterminado; pero en todo caso coloca al autoabastecimiento de hidrocarburos como factor esencial, al evitar que la mayor demanda de divisas para importaciones energéticas se convierta en una restricción estructural para la continuidad del crecimiento.

2 Si el escenario se proyectara como negativo (es decir, si se consolidara la recesión y/o una lenta recuperación en las economías maduras, mientras que las emergentes pierden el dinamismo de las "tasas chinas" durante el próximo quinquenio), el precio de los exportables de la Argentina podría reducirse en términos relativos, a la vez que el mercado petrolero mostraría menor presión al alza frente a una demanda menos dinámica. En este caso, el resultado para la Argentina sería negativo debido a la inelasticidad de la demanda energética. En este supuesto, nuestro país se enfrentaría con un menor ingreso de divisas por sus exportaciones y con rigideces estructurales para reducir la importación de combustibles de forma significativa. Al igual que en el escenario anterior, también será prioritario el autoabastecimiento.

Decisiones estratégicas

Como puede advertirse, bajo cualquiera de los escenarios planteados resulta fundamental el objetivo estratégico de recuperar y mantener el autoabastecimiento de hidrocarburos así como ampliar el horizonte de reservas a mediano plazo, mediante el incremento de inversiones para alcanzarlo.

Pero ello requerirá adoptar decisiones sobre un conjunto de variables que en el pasado han ocupado un lugar conflictivo en la política energética de la Argentina y marcan la necesidad de no recaer en los errores de las últimas décadas, ya sea de origen público o privado.

Al sólo efecto de ilustrar la naturaleza de las decisiones y desafíos para el éxito de la nueva gestión, pueden subrayarse algunos de esos factores críticos:

1 Incrementar el ingreso neto requerirá decidir entre opciones tales como mejorar significativamente la productividad y eficiencia a lo largo de la cadena de valor; generar una paulatina alineación del precio real de los combustibles al escenario actual; introducir un reacomodamiento en la estructura impositiva del precio; o bien ir regulando estas variables en forma coordinada y simultánea.

2 Generar nuevos recursos financieros para el desarrollo requiere preparar a la empresa para emitir equity en los principales centros financieros internacionales, estructurar instrumentos del mercado de capitales a tasas competitivas, e incorporar nuevos accionistas con capacidad financiera y complementariedad estratégica.

3 Construir una organización de clase mundial implica la implementación de prácticas basadas en un marco de gobierno societario, transparencia, y normas internacionales de auditoría y control, con especial énfasis en el respeto del derecho de las minorías.

4 También será necesario establecer un marco contractual para la exploración y producción de recursos no convencionales, que haga compatible el objetivo de autoabastecimiento con las particulares características de dichas inversiones.

5 A fin de evitar una explotación irracional de hidrocarburos son recomendables políticas para incentivar la conservación energética y la sustitución de fuentes en el mediano y largo plazo, a fin de optimizar el ritmo de explotación del petróleo y gas en función del horizonte dinámico de agotamiento de dichos recursos.

La proyección de escenarios probables y la definición de acciones para superar restricciones a corto y mediano plazo son clave para que la nueva YPF pueda dar respuestas a estos desafíos estratégicos. z we

* Las opiniones son vertidas a título personal.